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El nuevo arzobispo
de Boston:
“el dolor de las víctimas no será en vano”
Catholic News Service
Boston
El nuevo arzobispo de Boston les dio las gracias a las víctimas de
abusos sexuales por parte del clero por asistir a su instalación
el 30 de julio, y una vez más pidió disculpas por el daño causado
por sacerdotes y obispos.
Las víctimas le han hecho un servicio a la Iglesia al exponer el
problema del abuso sexual por parte del clero, dijo el arzobispo
Sean Patrick O’Malley durante su Misa de instalación.
Es labor de todas las parroquias, diócesis y escuelas
estadounidenses “evitar los errores del pasado” y establecer
salvaguardas para proteger a los niños en el futuro, dijo Mons.
O’Malley.
El arzobispo de barba blanca pidió que el “amargo medicamento que
tuvimos que tomar para remediar nuestra mala administración” de la
crisis, ayude a la Iglesia y a otros segmentos de la sociedad
estadounidense “a erradicar este mal de entre nosotros”. El dolor
de las víctimas “no será en vano si nuestra Iglesia y nuestra
nación se convierten en lugares más seguros para nuestros niños”,
dijo Mons. O’Malley.
“De nuevo pido perdón por todo el daño hecho a los jóvenes por
nuestro clero, religiosos o jerarquía”, señaló el arzobispo.
Mucho se ha hecho para sobreponernos al problema del abuso sexual,
pero se necesita más trabajo, señaló. El nuevo arzobispo pidió el
regreso de los católicos que se han marchado debido a la crisis.
“A aquellos que se han apartado, les invito a que regresen para
que ayuden a reedificar nuestra Iglesia”, dijo. “La forma en que
lidiemos con la actual crisis de nuestra Iglesia será muy
importante para definirnos como católicos en el futuro”.
La homilía del arzobispo fue interrumpida por un largo aplauso
cuando afirmó estar junto a “tantos sacerdotes buenos que están
luchando por encontrarle sentido a todo esto”.
“A pesar de la crisis, Cristo permanece con la Iglesia”, dijo Mons.
O’Malley. La crisis es un “capítulo triste” en la historia de la
Iglesia en los Estados Unidos, pero “no es el libro completo”,
advirtió.
El arzobispo citó la larga tradición de la Iglesia en proveer
servicios educativos, médicos y sociales a la gente pobre y de la
clase media.
Mons. O’Malley pronunció la mayor parte de su homilía en inglés.
Pero también habló en español, portugués y creole.
El nuevo arzobispo de Boston dijo que residirá en la rectoría de
la Catedral Holy Cross, renunciando así a la residencia oficial,
más lujosa, usada por cuatro de sus predecesores.
En un comentario en la edición del 8 de agosto de The Pilot,
periódico arquidiocesano, el arzobispo O’Malley lamentó que su
selección de residencia hubiera sido objeto de la atención de los
medios informativos mientras se establecía en su nuevo puesto en
Boston,
pero explicó que su decisión se había basado en muchas
consideraciones.
“Hubo una época en que muchas de las cosas alrededor del Obispo
eran expresiones del deseo de los inmigrantes católicos de ser
aceptados en su nueva patria”, explicó. “Ésa era la manera en que
los católicos decían: ‘También estamos aquí. Nuestra Iglesia es
una institución importante y nosotros somos importantes’”.
Pero, con el paso del tiempo, la comunidad católica inmigrante se
ha integrado más a la vida nacional, y la Iglesia “ya no necesita
de todos los símbolos del pasado”, prosiguó el arzobispo O’Malley,
“especialmente cuando esos símbolos parecen ahora ambiguos en el
mejor de los casos, y una contradicción de algunos de nuestros
valores evangélicos en el peor”, precisó.
El arzobispo O’Malley, capuchino franciscano, tiene en su
historial el haber residido en viviendas aun más humildes que la
rectoría parroquial común.
Como fundador y director del Centro Católico Hispano en Washington
en la década de 1970, vivía en un pequeño apartamento alquilado,
en un deteriorado edificio de un vecindario de alta criminalidad.
Como obispo de Islas Vírgenes y de Palm Beach, Florida, residió en
viviendas más sencillas que los hogares de sus predecesores.
La residencia oficial del Obispo en Boston es descrita como una
mansión grande de estilo italiano, construida en terrenos de la
arquidiócesis que también incluyen oficinas del arzobispado y el
seminario St. John. Localizada frente a Boston College, colinda
con vecindarios acomodados y de la clase media.
El vecindario de la catedral incluye un centro de servicio social,
restaurantes elegantes y una lavandería.
La residencia oficial del Obispo continuará albergando las
oficinas que allí existen, y se seguirá usando para celebrar las
misas televisadas por Boston Catholic Television, dijo Mons.
O’Malley. Es posible que otras funciones arquidiocesanas también
sean trasladadas al lugar.
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