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Movimientos apostólicos hispanos
dan ejemplo pastoral

Pie de Foto: José Fuentes, coordinador general de la Renovación
Carismática Hispana de Miami, explica los fundamentos de REMAH.
(Foto: Javier Rodríguez/LVC)
Javier E. Rodríguez
Especial / La Voz Católica
Desde 1975, los movimientos apostólicos de Miami han trabajado
para servir a las diferentes comunidades de la Arquidiócesis. Sin
embargo, después de casi tres décadas surge la necesidad de
evaluar su efectividad, tanto en el nivel del apostolado como en
el nivel colectivo. De esta manera nace REMAH, Reflexión Eclesial
de los Movimientos Apostólicos Hispanos.
El 22 y el 23 de agosto, representantes de los 17 grupos
apostólicos oficialmente reconocidos, se dieron cita en un retiro
en la Casa de Meaux, en el suroeste de Miami, con el propósito de
evaluar sus contribuciones en el crecimiento de la Arquidiócesis y
su participación en la misión evangelizadora.
Mons. Agustín Román, obispo auxiliar de Miami y responsable de la
conducción de este proyecto por parte de la Arquidiócesis, afirmó
que “la comunión en el trabajo es fundamental, y esto es una
respuesta a las necesidades que nosotros tenemos; el
individualismo no sirve, y los movimientos apostólicos nos están
dando ejemplo de una pastoral de conjunto”.
En cuanto a la proyección de REMAH, Mons. Román explicó que “hará
posible que la Iglesia sea capaz de lanzarse a comunicar y a vivir
el Evangelio dentro de los distintos ambientes”, y señaló que
todo católico debe “participar del Apostolado Agregativo, es decir,
que se sumen y apoyen el trabajo que se realiza en sus respectivas
comunidades”.
Mons. Román añadió que el principal acierto de los Movimientos
Eclesiales ha sido dar respuestas rápidas a situaciones concretas.
Considera que estos grupos del sur de la Florida cuentan con tres
instrumentos de apoyo excepcionales: la revista Ideal,
Radio Paz y La Voz Católica.
El proyecto REMAH tiene raíces profundas en la exhortación
apostólica Novo Millenio Ineunte, promulgada por el papa
Juan Pablo II, y esta experiencia inspiradora condujo a que se
adoptara como proyecto pastoral de la Arquidiócesis de Miami. Es
tal la importancia que Su Santidad les ha atribuido a los
movimientos apostólicos, que los ha convocado a renovar la Iglesia
y a participar en la transformación de la sociedad: “El gran
florecimiento de estos movimientos y las manifestaciones de
energía y de vitalidad eclesial que los caracterizan, han de
considerarse ciertamente como uno de los frutos más bellos de la
amplia y profunda renovación espiritual, promovida por el último
Concilio”, aseguró el Sumo Pontífice.
Esa energía y vitalidad se refleja en líderes como José Fuentes,
coordinador general de la Renovación Carismática Hispana de Miami,
para quien esta experiencia de casi 30 años no se va a reducir a
una simple festividad: “Nosotros queremos celebrar estas tres
décadas de los movimientos como lo hace el Santo Padre; no como
una fiesta, sino como un espacio de reflexión sobre el trabajo que
hemos realizado durante estos años”.
El Vaticano comprende la trascendencia de los grupos apostólicos y
asegura sobre ellos: “Vuestra misma existencia es un himno a la
unidad en la pluralidad querida por el Espíritu y da testimonio de
ella.”
Y esa idea la confirma Ondina García Menocal, quien tiene la
experiencia de su trabajo para la pastoral hispana en toda la
región sureste de los Estados Unidos, y es actualmente asesora de
REMAH: “Los movimientos apostólicos responden a necesidades
específicas en las familias, los jóvenes y el crecimiento integral
de las personas, y cada movimiento está enfocado en dar respuesta
a esa realidad. Los movimientos están llamados a renovar toda la
sociedad. En lo económico, lo político, lo social. En el sur de la
Florida se han creado movimientos específicos, además de los que
ya existen internacionalmente, como es el caso de Nueva Vida, que
atiende a personas con adicción a las drogas, o el movimiento de
Encuentros Familiares, para sólo citar dos casos”, concluye García
Menocal.
El concepto de REMAH viene de una analogía con la idea de “remar
mar adentro”, palabras con las que Jesús, desde la barca de Simón,
invitó al Apóstol para que se aventurara hacia el océano inmenso.
“Y habiéndolo hecho recogieron una cantidad enorme de peces”. (Lc
5, 6.)
Alguien que puede dar testimonio de los frutos de este llamado es
Raúl López Pérez, quien, 39 años atrás, conoció los cursillos en
Venezuela, y hace seis años que trabaja con ellos en la
Arquidiócesis de Miami: “Los movimientos apostólicos han hecho una
labor gigantesca, de gran impacto en nuestra comunidad. Somos los
laicos los que colaboramos con la jerarquía en la labor de
evangelización, lo cual nos corresponde como bautizados”.
Para redondear las meditaciones de este encuentro, Mons. Agustín
Román planteó una reflexión a los asistentes: “¿Cuántos amigos
hemos conseguido en el último mes? No hay evangelización posible
si no hay amistad”.
Los movimientos eclesiales son una pieza dinámica e integradora en
los nuevos retos que se proponen a la Iglesia Católica del Tercer
Milenio. Durante un mensaje en el Congreso Mundial de estas
agrupaciones en 1998, Juan Pablo II dijo: “Representáis a
movimientos y nuevas formas de vida comunitaria, que son una
expresión de una variedad multiforme de carismas, métodos
educativos, modalidades y finalidades apostólicas. Una
multiplicidad vivida en la unidad de la fe, de la esperanza y de
la caridad, en obediencia a Cristo y a los pastores de la
Iglesia”.
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