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Hasta la vista, Obispo de inmigrantes


El Obispo Auxiliar de Miami, Thomas G. Wenski, en la misa que se ofició en su honor y despedida en la Catedral de Sta. María, el 18 de agosto. (Foto: Ana Rodríguez-Soto )

Brenda Tirado Torres
La Voz Católica

La diócesis de Orlando, repleta de inmigrantes, acogió a Mons. Thomas G. Wenski, su primer obispo coadjutor, en la Misa de Instalación celebrada el 22 de agosto en el Santuario Mary Queen of the Universe, de dicha ciudad.

El nombramiento de Mons. Wenski, anunciado por el Vaticano el 1ro de julio, dejó a la Arquidiócesis de Miami sin el tercero de sus tres obispos auxiliares. Ya en diciembre de 2002, el obispo Gilberto Fernández había presentado su renuncia por motivos de salud, mientras que el obispo Agustín Román presentó su dimisión el pasado abril al cumplir 75 años, tal como establece el Derecho Canónico.

Durante seis años, Mons. Wenski se desempeñó como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Miami, una de las diócesis de mayor diversidad racial en la nación. También dirige el Comité de Emigración y Servicios a Refugiados, de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.

 

Orlando, pueblo de diversas culturas
En Orlando le ha recibido un pueblo que también vive la diversidad de culturas. Inmigrantes de distintas partes del mundo, muchos de ellos de Puerto Rico, Brasil, Haití, Vietnam y Corea, continúan recordándole al nuevo coadjutor la universalidad de la Iglesia Católica.

Nacido el 18 de octubre de 1950 en West Palm Beach, y criado en Lake Worth, Mons. Wenski es el único obispo de la Florida nativo del estado. Su padre era un inmigrante polaco y su madre nació en Detroit, hija de polacos. Admite que su crianza en una familia de inmigrantes es lo que más ha marcado su vida y su ministerio sacerdotal, desde su trabajo con hispanos y haitianos en la Arquidiócesis de Miami, hasta su desempeño en el Comité de Emigración y Servicios a Refugiados.

Como descendiente de polacos, no puede evitar la emoción al hablar del primer Papa polaco de la Iglesia, Juan Pablo II:

“En estos dos mil años que tiene la Iglesia, no hay un Papa que tenga la estatura de él”, asegura. “Será conocido en la historia como Juan Pablo el Grande”. Recuerda cómo, siendo un niño, su familia viajaba dos o tres veces al año desde Lake Worth hasta la iglesia St. Michael, en Miami, para asistir a la misa en polaco. Por esa experiencia se dio cuenta de la importancia del idioma y de la cultura en la vivencia de la fe. Desde sus años estudiantiles, ya había tomado la iniciativa de aprender español. ¿Cómo lo hizo? Con la radio y la televisión.

 

En español
“Entre 1966 y el 1970, en mis años de escuela superior y universidad, escuchaba la emisora radial La Fabulosa durante dos o tres horas en las tardes. Los domingos no había mucha televisión en español, pero había un programa, “Añoranzas de Cuba”, o algo así, y era la manera de aprender”, dice. “En el seminario, siempre trataba de hablarles en español a los seminaristas cubanos, pero creo que pasaron dos o tres años antes de que me contestaran en su propio idioma”.

Asistió al Cursillo de Cristiandad en español. Como seminarista, trabajó en la iglesia San Benito, en Hialeah y, acompañado por un diácono y otros cursillistas, visitaba los edificios de apartamentos “con una bandera cubana, con una imagen de la Virgen de la Caridad, y rezábamos el rosario por los presos políticos de Cuba”. También trabajó en los campamentos de verano de la parroquia St. Francis de Sales, en Overtown, con los negros americanos, y con los puertorriqueños del Centro San Juan, en Miami.

Fue ordenado sacerdote de la Arquidiócesis de Miami el 15 de mayo de 1976, y ordenado al episcopado el 3 de septiembre de 1997. Su primera designación como vicario parroquial fue en la iglesia Corpus Christi, en el noroeste de Miami.

 

Con los haitianos, en creole
Al notar que en la iglesia Corpus Christi aumentaba la presencia haitiana, Mons. Wenski fue en el verano de 1979 a las misiones en Les Cayes, Haití, para aprender creole. En septiembre de aquel año fue nombrado director asociado del Apostolado Haitiano de la Arquidiócesis de Miami. Estableció misiones en Ft. Lauderdale, Pompano y Delray, y visitaba con frecuencia a los refugiados haitianos en el Centro de Detención de la Avenida Krome, en Miami.

En 1985 fue nombrado director del Apostolado Haitiano. Dirigió el apostolado arquidiocesano para los grupos culturales, la programación radial en creole de Radio Paz (Radyo Ke Pozé), y de 1981 a 1989 asumió solo la edición del tabloide Lavwa Katolik, el primer periódico en creole publicado en los Estados Unidos.

“Cuando trabajaba con los haitianos, entendí que mi función era hacer presente la Iglesia en la comunidad haitiana y hacer presente la comunidad haitiana en la Iglesia”, expresa. “En la diócesis de Orlando, yo diría que la mitad de las parroquias ya tiene misas en español. Creo que será lo mismo allí: hacer que los hispanos estén presentes en la Iglesia y que la Iglesia esté presente en los hispanos”.