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5
de octubre, 27º
Domingo del Tiempo Ordinario [Ciclo B]
Lectura del Evangelio según San Marcos 10:2-16
En aquel tiempo, unos fariseos vinieron a Jesús con ánimo de
probarlo y le preguntaron: “¿Puede el marido despedir a su esposa?”
El les respondió: “¿Qué les ha ordenado Moisés?” Ellos contestaron:
“Moisés ha permitido firmar el acta de separación y después
divorciarse”. Jesús les dijo: “Moisés escribió esta ley porque
ustedes son duros de corazón. Pero la Biblia dice que al principio,
al crearlos, Dios los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el
hombre a su padre y a su madre para unirse con su esposa y serán
los dos uno solo. De manera que ya no son dos, sino uno solo. Por
eso, lo que Dios unió, que el hombre no lo separe”. Y cuando
estaban en casa, los discípulos le volvieron a preguntar lo mismo,
y él les dijo: “El que se separa de su esposa y se casa con otra
comete adulterio contra la primera; y si ésta deja a su marido y
se casa con otro, también comete adulterio”. Había gente que
presentaba a sus niños a Jesús para que los tocara, y los
discípulos los reprendieron. Jesús, al ver esto, se enojó y les
dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, ¿Por qué se lo impiden? El
Reino de Dios es para los que se parecen a los niños, y les
aseguro que quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no
entrará en él. Jesús los abrazaba y luego ponía sus manos sobre
ellos para bendecirlos.
Comentario breve:
Con hostilidad los fariseos quieren probar a Jesús. En el judaísmo
de ese tiempo existía el divorcio legal, pero los judíos estaban
divididos en cuanto a la interpretación de las normas. Marcos
presenta la narración más antigua de la actitud de Jesús ante el
matrimonio. Jesús lo ve como una unión de sangre (“serán una sola
carne”), más que una unión legal. El adulterio cometido por una
mujer era considerado un crimen, pero los hombres hacían alarde de
tener varias mujeres. El punto de vista de Jesús ante la
indisolubilidad del matrimonio es nuevo. El evangelio según San
Mateo, escrito unos años más tarde, añade una excepción a esta
indisolubilidad: “a no ser en caso de infidelidad.” (5:32; 19:9)
Los dos evangelios muestran cómo la Iglesia primitiva luchaba con
uno de los problemas más difíciles: la fidelidad en el matrimonio.
Contrario a los fariseos, los niños no se acercan a Jesús con la
intención de ridiculizarlo, sino de que los bendiga.
La lectura presenta 3 ideas importantes:
• Jesús reta a la pareja a vivir unida en fidelidad hasta la
muerte, porque Dios los ha unido.
• Los evangelios reconocen la dura realidad de la vida, y tratan
de abrir puertas para enfrentarla pastoralmente sin perder de
vista la enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio.
Para la reflexión:
1. ¿Tomo en serio mi llamado a la fidelidad, no solamente en mi
matrimonio, sino en todas mis relaciones?
2. ¿Hay algo en esta lectura que me preocupe y que quizás podría
consultar con un sacerdote, guía espiritual, o consejero/a
pastoral?
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