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Miles de nicaragüenses veneran a su patrona llegada de la Basílica de El Viejo

Peregrina por las parroquias la más antigua y hermosa imagen del misterio de la Inmaculada Concepción


Imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción de María, procedente de El Viejo, en Chinandega.

Xiomara Tamargo
Especial / La Voz Católica

De un polo a otro venid, gentes,
y ofreced honor y gloria a la Inmaculada Concepción de María,
Soberana y Augusta Señora, Reina de Cielos y Tierra.

En esta frase, que se encuentra esculpida en piedra en el frontispicio de la Basílica de El Viejo, en Nicaragua, se puede palpar el fervor  y la devoción que siente el pueblo nicaragüense por su Virgen Patrona, la Purísima Inmaculada Concepción.

El viernes 8 de agosto, los nicaragüenses dimos la bienvenida a nuestra Patrona con una solemne y bellísima ceremonia en la Parroquia St. Timothy, en el suroeste de Miami. Hasta el viernes 15 del mismo mes, celebramos uno de los eventos de mayor relevancia dentro de nuestras costumbres religiosas y tradiciones: la visita de Nuestra Madre Celestial. La acogimos con nuestros brazos abiertos y corazones llenos de gozo en los distintos encuentros, rosarios, misas y otras ceremonias religiosas, organizadas para la ocasión. Algunas fueron presididas por nuestro querido obispo, Mons. Agustín Román, quien nos recordó que los nicaragüenses, con nuestras maletas y cargas emocionales, también habíamos traído al exilio nuestra gran devoción mariana.

Miles de nicaragüenses y fieles católicos tuvimos la oportunidad de venerar la réplica de la más antigua y hermosa imagen del misterio de la Inmaculada Concepción, conocida también como la Virgen del Trono. Al igual que el año pasado, fue traída por Monseñor Rodrigo Urbina a su segunda peregrinación por diversas parroquias de la Arquidiócesis de Miami. Monseñor Urbina es el rector de la Basílica de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de El Viejo, en Chinandega.

El 13 de marzo de 2001, la Conferencia Episcopal de Nicaragua declaró que sobre esta imagen recae el patronazgo nacional. Llegó a la ciudad de El Viejo, en el departamento de Chinandega, en tiempos de la colonia, por el año 1562. Cuenta la historia que la imagen fue un regalo de santa Teresa a su hermano, don Alonso Zepeda de Ahumada, quien se la llevó a Nicaragua, donde se estableció en un poblado indígena. Como él era un hombre de avanzada edad, los habitantes le llamaban “el viejo”, y a la imagen, “Nuestra Señora del viejo”. Al pasar los años, el poblado también tomó el nombre de El Viejo, y se le añadió el nombre al título de la Virgen María.

La devoción por la Inmaculada Concepción ha crecido enormemente, y hoy es venerada en su bellísimo altar de madera y láminas de oro, donado por sus devotos.

La fiesta de la Inmaculada Concepción es el 8 de diciembre. Para los nicaragüenses dentro y fuera de la patria, las festividades de la Purísima comienzan desde la víspera. La celebración de “la Gritería”, como comúnmente se conoce, se inició en 1857 en la ciudad de León. Es una fiesta religiosa y folklórica que va acompañada de cantos, pólvora y brindis de frutas, dulces y refrescos típicos. La gente recorre las calles al anochecer del 7 de diciembre y se detiene en las casas donde hay altares confeccionados especialmente para ese día. Al acercarse a la puerta gritan, “¿Quién causa tanta alegría?”  Y los dueños de la casa contestan, “¡La Concepción de María!”

La peregrinacion de nuestra Patrona, la Inmaculada Concepción de El Viejo, a esta ciudad ha sido una experiencia muy importante para todos, especialmente para los nicaragüenses. Su presencia no sólo nos produjo júbilo, sino que renovó nuestra fe, y llenó de consuelo y esperanza nuestros corazones. Con la visita de esta imagen, tuvimos la oportunidad de mostrarles algo de nuestras creencias y tradiciones a las comunidades hermanas que conforman el gran Miami y que compartieron con nosotros estas festividades, y nos permitió enseñarles a nuestros hijos y nietos el valor de nuestra fe y nuestro fervor popular.