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Hispanos de Broward:
“¡Por favor, más misas en español!”

Isabel Olguín, mexicana, y Luis Rodríguez, dominicano, son fieles participantes en la liturgia eucarística de los domingos, y representan a la gran cantidad de hispanos que están transformando las parroquias de Broward.
(Fotos: Brenda Tirado Torres/LVC)

Brenda Tirado Torres
La Voz Católica

Son cada vez más los católicos del condado de Broward para quienes los tambores, el güiro y las maracas marcan el ritmo de sus cantos de alabanza. Rostros morenos y bronceados se multiplican en las filas para recibir la sagrada Eucaristía, y al fuego del Espíritu Santo se añade el calor humano de quienes saludan en español a sus hermanos en la fe.

El Espíritu de Dios se mueve con fuerza entre los hispanos que han establecido su residencia en Broward. Ejemplo de ello fue la experiencia que cientos de católicos hispanos vivieron durante la Conferencia Carismática Católica en español –la primera que se organiza en ese condado– que se realizó del 12 al 14 de septiembre en la parroquia St. Maurice, en Dania Beach.

La Conferencia fue preparada por grupos de oración de diversas parroquias en Broward, todos integrantes de la Renovación Carismática Católica Hispana (RCCH), de la Arquidiócesis de Miami. Sus miembros llenaron el salón parroquial de St. Maurice para escuchar las charlas, celebrar las misas, y disfrutar los cantos de alabanza durante los tres días de la Conferencia.

 

Los hispanos han llegado para quedarse

Y es que Broward refleja la realidad que vive no sólo la Iglesia Católica en esta nación, sino la sociedad estadounidense en general: los hispanos han llegado para quedarse. Por esa razón, la RCCH no quiere perder un minuto más sin atender las necesidades espirituales de los hispanos que residen en dicho condado, y los grupos de oración han resultado la respuesta inicial para quienes anhelan que su Iglesia les ofrezca más servicios en su lengua materna.

Hace apenas dos años, la Renovación contaba solamente con tres grupos de oración en todo el condado, los que se reunían en las iglesias St. Stephen y St. Bartholomew –ambas en Miramar–, y en Our Lady Queen of Martyrs, en Ft. Lauderdale. En la actualidad, también hay grupos en las parroquias St. Gregory, St. Clement, Nativity, St. Mark, St. Maurice, St. Bernard, Little Flower (en Hollywood), además de la Misión brasileña Nossa Senhora Aparecida, en Hollywood. Otras parroquias cuentan con grupos de oración en español, aunque no estén adscritos a la Renovación Carismática (RCCH).

En Broward está sucediendo lo que ocurrió en Miami-Dade cuando recibió el impacto del primer éxodo cubano a principios de los 60.

 

Hacer lo que haría Jesús

El 13 de noviembre de 2002, los obispos católicos de los Estados Unidos publicaron el documento Encuentro y misión: un marco pastoral renovado para el ministerio hispano. En él expresan que “la presencia hispana recuerda a la Iglesia que las personas de distintas nacionalidades traen consigo bellos y útiles dones, los que, generalmente, son bien recibidos por toda la comunidad. También nos recuerda que hemos sido llamados a ‘acoger al forastero entre nosotros’ y a construir comunidades de fe más acogedoras, evangelizadoras y misioneras”.

St. Maurice se encuentra entre las parroquias de Broward que dan testimonio de esta realidad. Al abrir sus puertas a la RCCH, pasó a la historia de la Iglesia Católica del sur de la Florida como la sede de la primera Conferencia Carismática Hispana de Broward.

Al preguntarle qué le motiva a procurar que los hispanos se sientan tan bien recibidos, su párroco, el P. Roger Holoubek, responde que él sólo hace lo que haría Jesús: amar a todos, sin importar su origen o su idioma.

El sacerdote asegura que, para su comunidad, lo importante es ser hospitalaria y acoger a todo el mundo. Hace tres años y medio que llegó a St. Maurice procedente de la parroquia St. Lawrence, en North Miami Beach. Allí había iniciado la celebración de una misa en español a la que, inicialmente, asistía aproximadamente un centenar de personas.

En la actualidad, afirma, la comunidad de St. Lawrence celebra dos misas en español, “a las que asiste más gente”, comparadas con las misas en inglés.

En el 1997, Guillermo y Blanca García se mudaron a Dania Beach desde North Miami. En aquel tiempo, la falta de acogida por parte de la comunidad anglosajona de St. Maurice les impresionó negativamente.

“Era algo muy frío. Nuestro contacto con el párroco se limitaba a un apretón de manos”, recuerda Guillermo García. “Decidimos”, explica, “asistir a otra iglesia al sur del condado, donde celebraban misas en español”.

Durante cuatro años, viajaban varias veces por semana para participar en las misas y las actividades de la otra iglesia. Hace dos años se reintegraron a St. Maurice y, en la actualidad, García asegura que la diferencia en la comunidad es absoluta, aunque todavía no ve participación hispana en el Consejo Parroquial.

“No estamos en el Consejo, pero tenemos representación en los distintos comités, y se nos invita a participar en la toma de decisiones sobre aspectos que afectan la vida parroquial. Vamos caminando”, declara Bárbara Vázquez-Archbold, quien llegó hace siete años a St. Maurice proveniente de Long Island, NY, donde trabajó en el apostolado hispano.

“Estábamos integrados a la comunidad americana, pero deseábamos que hubiese una comunida latina, y lo logramos cuando llegó el P. Holoubek”, recuerda Vázquez-Archbold.  Asegura que los hispanos están participando en todos los apostolados de la parroquia, desde grupos de ministros eucarísticos, hasta el mantenimiento de los alrededores de la propiedad.

“Ésta es nuestra casa, y somos parte del grupo”, indica. “No nos dan el trabajo fuerte porque somos latinos; nosotros hemos ofrecido el servicio. Para nosotros es un ministerio”, explica, “como lo es el ser ministro eucarístico. También servimos junto con la comunidad americana. Somos un solo cuerpo. Estamos agradecidos”.

El P. Holoubek señala en relación a la iglesia St. Maurice: “Los hispanos han llegado aquí para enriquecerla en muchos aspectos. Estamos mejor desde que les tenemos entre nosotros, y nos regocijamos por ello”.

En St. Maurice, la misa en español comenzó a celebrarse hace apenas un año, con la asistencia de un pequeño número de fieles, que ha ido aumentando paulatinamente. Los hispanos se han sentido tan acogidos por su párroco, que se sienten motivados a participar en todo.

“Esta parroquia era muy viva y muy cariñosa cuando llegué, y ahora lo es más, gracias a la presencia de nuestras hermanas y hermanos hispanos”, dice el P. Holoubek. “Tenemos una sola comunidad integrada por muchas personas”, precisa, “algunas que hablan inglés, otras que hablan español. No hay diferencia entre unas y otras; lo importante es que son seres humanos”.

 

“A Dios rogando…”

El caso de St. Maurice no es la norma. Y por eso los hispanos católicos continúan orando e insistiendo en la necesidad de que se envíen  a Broward más sacerdotes que hablen español. De los 16 sacerdotes ordenados en la Arquidiócesis desde el año 2001, doce son hispanos. Sin embargo, sólo tres han sido asignados a parroquias del condado de Broward.

El sacerdote cubano Octavio Colominas fue ordenado en mayo de 2002, y fue destinado a la iglesia St. Mark, en Ft. Lauderdale. Indica que no ha visto resistencia entre los miembros de su comunidad a la llegada de los hispanos, pero sabe que hay parroquias donde la historia es diferente.

“Sí, de parte de algunos, ha habido resistencia. He escuchado las historias, como también he escuchado sobre parroquias donde ha habido muy buena integración”, expresa.“Mucho depende del liderazgo de la parroquia: del párroco, sacerdotes, diáconos y del núcleo de laicos dirigentes”, explica.

El P. Colominas sugiere que los hispanos participen activamente en la vida de la parroquia, y que comprometan su tiempo, talento y tesoro. Esto incluye el inscribirse y utilizar el sobre para las ofrendas.

“Es difícil para muchos acostumbrarse, porque en los países latinoamericanos ése no ha sido el método. Pero hasta el mismo arzobispo ha insistido en la importancia de inscribirse, porque la parroquia tiene que saber con lo que cuenta y a quién tiene que servir”.

La perseverancia ha sido el distintivo del joven puertorriqueño Melvin Casañas, quien parece haberse inspirado en el refrán que dice: “A Dios rogando, y con el mazo dando”. Actualmente es el coordinador del grupo hispano de oración de la parroquia St. Bernard, en Sunrise.

Al notar la cantidad de hispanos que hay en su comunidad, Casañas solicitó a su párroco la celebración de una misa en español. Por el momento, la comunidad se ha tenido que conformar con una misa mensual en español los viernes en la tarde, pero ésta no cuenta como Misa de precepto u obligación.

Sunrise y Plantation, ciudades al oeste de Ft. Lauderdale, no cesan de recibir nuevos residentes latinoamericanos. Casañas estudió la situación que confrontan los hispanos en dos parroquias vecinas: All Saints, también en Sunrise, y St. Gregory, en Plantation.

La primera cuenta con ministerios para hispanos, pero no tiene misas en español. La otra parroquia tiene un grupo de oración en español, pero hasta el momento tampoco ofrece misas en dicho idioma.

Casañas asegura que en su parroquia hay muchos hispanos que se ven en la necesidad de acudir a otras iglesias, como San Isidro, en Pompano Beach, o St. Helen, en Ft. Lauderdale, al no encontrar misas en su idioma los fines de semana. Pero también ha visto situaciones en las que personas que han llegado a los Estados Unidos como católicas, necesitadas de pertenecer a una comunidad espiritual con la que puedan comunicarse, terminan en otras iglesias cristianas donde sí les satisfacen esta necesidad.

“Plantation y Sunrise tienen comunidades hispanas numerosas. Hay gente que, al no ofrecérsele la Misa y otros servicios en español, se integra a iglesias de otras denominaciones”, lamenta Casañas.

“Algunos nos preguntan por qué todavía no tenemos misas en español”, comenta. “Lo único que podemos responderles es que estamos orando por eso”, expone. En este sentido, aclara: “La petición se ha hecho a través de los canales correspondientes. Sólo nos queda orar y perseverar”.

 

Parroquias de Broward que ofrecen misas en español
los domingos o vigilias