“Todos somos misioneros”
Los fieles donaron en un año cerca de $200,000 a las misiones;
donarán más el domingo 19 de octubre, Día Mundial de las Misiones

El P. Jean Pierre, director de la Sociedad de la Propagación de la
Fe de la Arquidiócesis de Miami. (Foto: Ana Rodríguez-Soto/TFC)
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
Los católicos del sur de la Florida han donado este año cerca de
$200,000 para obras misioneras en cinco continentes, y todavía
faltan dos semanas para la colecta anual del Domingo de las
Misiones.
Las donaciones fueron recogidas durante el verano, cuando los
católicos de 67 parroquias respondieron a apelaciones directas de
misioneros visitantes, procedentes de 15 países y 26 diócesis o
comunidades religiosas.
Las contribuciones llegaron a unos $18,000 para la Diócesis de
Chalatenango, en El Salvador; casi $17,000 para la Diócesis de
Thanjavur, en India; cerca de $16,000 para los Misioneros
Escalabrinianos, de los Estados Unidos; más de $12,000 para los
Hermanos Cristianos, de Perú; más de $8,000 para la Diócesis de
Ghana, en África, y $3,500 para los Padres Maryknoll que trabajan
en China.
Ahora en su segundo año, la petición diocesana en favor de las
misiones satisface el deseo del Arzobispo John C. Favalora de que
los católicos del sur de la Florida asuman un interés personal
mayor en las misiones y en las obras misioneras. El arzobispo
Favalora subrayó esta meta en Estrella de Belén, la carta pastoral
que emitió al finalizar el Año Jubilar de 2000.
“Ésta es una de las cosas que él deseaba ver: que los misioneros
visitaran la arquidiócesis, para fortalecer en la gente la
conciencia de su responsabilidad hacia el Tercer Mundo”, dijo el
P. Jean Pierre, párroco de la iglesia St. James, de North Miami, y
director arquidiocesano de la Sociedad para la Propagación de la
Fe.
“En muchos lugares, la gente tiene que rendir culto a Dios debajo
de los árboles”, señaló el P. Pierre. “Aunque mucha de la gente de
aquí ha venido del Tercer Mundo, una vez que empiezan a trabajar
aquí se olvidan de allá. Es importante que la gente no se olvide
de dónde vino. Recibir la visita de misioneros que vienen de esos
lugares, los hace recordar su lugar de origen”.
“Tenemos muchas parroquias que son pobres y que reciben subsidios.
También tenemos una gran tarea de reconstrucción, porque muchas
iglesias fueron dañadas por los terremotos de 2001”, dijo Mons.
Richard Antall, un sacerdote de la Diócesis de Cleveland que
trabaja como misionero en la Arquidiócesis de San Salvador, en El
Salvador.
Mons. Antall predicó este verano en la iglesia St. Ambrose, de
Deerfield Beach, y en la iglesia St. Timothy, de Miami, y recibió
más de $10,000 en donaciones para la gente de la arquidiócesis
salvadoreña.
Mons. Antall, sacerdote de la parroquia Inmaculada Concepción, de
Puerto de la Libertad, y secretario del arzobispo de San Salvador,
dijo que alrededor de 30 iglesias parroquiales fueron severamente
dañadas por los terremotos, y que 100 capillas rurales –estructuras
de una sola habitación hechas de adobe– resultaron dañadas o
destruidas.
Unas 40 de esas capillas han sido reconstruidas. El trabajo en las
iglesias “es un poco más lento, porque es mucho más complicado”,
explicó.
La arquidiócesis también está ayudando a la gente a reconstruir
sus propias viviendas, reemplazando las “chozas de láminas de
latón claveteadas” por estructuras más resistentes y apropiadas.
Estas chozas “son realmente calurosas, obviamente, y nada
favorables para vivir en ellas”, señaló Mons. Antall. Además de
dinero, las personas a las que él sirve como sacerdote necesitan
oraciones.
“Necesitamos oraciones, sobre todo porque estamos en un período de
transición. Habrá elecciones el próximo año, y esperamos que sea
pacíficamente”.
El P. Pierre dijo que ésta es precisamente la meta de la gestión
misionera diocesana: “Que las personas que están sufriendo en el
Tercer Mundo, sepan que no las olvidamos. Que oramos por ellas y
les enviamos nuestro estímulo”, afirmó.
Casi $200,000 en donaciones representan un estímulo significativo,
reconoció el P. Pierre. “Esto es una gran ayuda”, añadió. “Creo
que la arquidiócesis [de Miami] está ayudando mucho”.
La ayuda es aun mayor cuando las donaciones provenientes de la
gestión misionera diocesana se combinen con las de la colecta
anual del Domingo de las Misiones, cuya celebración ha sido
programada para el fin de semana del 19 de octubre en todas las
parroquias de la arquidiócesis.
Mientras todos los fondos recolectados por la gestión misionera
diocesana van directamente a los misioneros que predicaron aquí,
los fondos recaudados en la colecta del Domingo de las Misiones
van directamente al Papa Juan Pablo II, en Roma, que los
distribuye entre las misiones de todo el mundo.
El año pasado, la Iglesia Católica de los Estados Unidos donó más
de $50 millones a las misiones del Santo Padre. De esa suma, más
de $200,000 provinieron de la Arquidiócesis de Miami.
Semejante generosidad es una prueba viva de que los católicos del
sur de la Florida se están dando cuenta de que “todos somos
misioneros”, dijo el P. Pierre. Y, como misioneros del país más
rico de la tierra, “tenemos un mensaje muy fuerte que dar a la
gente, especialmente a la gente pobre”.
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