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En México se debate en grande la ética periodística
ZENIT
El cardenal Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México,
invitó el 2 de octubre pasado a un grupo de periodistas a examinar
su responsabilidad ante el don de la comunicación, una
“oportunidad que Dios nos brinda de incidir positivamente en las
vidas y esperanzas de nuestros semejantes”.
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El cardenal mexicano
Norberto Rivera Cabrera. |
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Con motivo del 87 aniversario de la fundación del diario mexicano
El Universal, el cardenal Norberto Rivera Carrera,
arzobispo primado de México, dijo ante sus periodistas que “hoy
vivimos inmersos en un ambiente predominante de libertinaje
mediático, en el que se echa de menos la responsabilidad social,
el juicio justo, la noticia apegada a la verdad y a la caridad”.
“A veces por irreflexión, a veces por prejuicios, el comunicador
se ve tentado (…) a quemar con el fuego del escándalo a quien
sustenta tesis diferentes, a quien parece representar intereses
distintos, a quien es señalado como culpable sin que medien
pruebas ni veredicto judicial”, expresó el prelado ensu homilía.
“Entonces no es la verdad la que guía e ilumina al comunicador –advirtió–,
sino el afán interno de tramar el mal en contra del otro (…). Dios
no espera que cada comunicador se erija en tribunal de discordia,
sino de justicia que asegure la paz”.
Ante estos riesgos, el Cardenal exhortó a la plantilla de El
Universal y a todos los profesionales de los medios a que, a
través de su información, se puedan descubrir “los valores que
dignifican al ser humano, valores que directa o indirectamente le
abren el panorama de la senda que conducea Dios”.
“Son ustedes, los comunicadores y no los medios, quienes cincelan
la imagen de la comunicación social, quienes marcan su huella
ética al ofrecer distintas visiones de la vida, del quehacer
político, económico y social, de todas las realidades que
envuelven al ser humano”, explicó el cardenal Rivera.
“De ahí la necesidad de superar el peligro del recurso a la
hipótesis ofensiva, a la calumnia, al falseamiento de los hechos”,
explicó.
“No debemos temer practicar el bien, la justicia, la verdad. […]
Jesús no vino a condenar sino a salvar, actitud que fácilmente se
olvida en las comunicaciones sociales”, observó el purpurado.
Comunicadores en Acapulco
Los responsables de comunicación de las diócesis mexicanas se
dieron cita en Acapulco en un encuentro que ha querido escuchar
experiencias y voces distintas para lograr evangelizar con los
medios.
Con la constante presencia y participación del arzobispo de
Acapulco, monseñor Felipe Aguirre, y un entusiasta equipo de
organización local, dialogaron cerca de 150 delegados provenientes
de todo el país.
El obispo auxiliar de México, Guillermo Ortiz Mondragón,
presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, dijo
en el discurso inaugural del encuentro que “a veces el orgullo
humano desvirtúa nuestra capacidad y hace del potencial
comunicativo una Babel en donde es difícil descubrir lo que es la
verdad, lo que son los valores, lo que lleva a la liberación y al
encuentro”.
En su conferencia, Leticia Soberón, del Consejo Pontificio para
las Comunicaciones Sociales, se refirió a Jesucristo como perfecto
comunicador y analizó el modo de comunicar que debería tener la
Iglesia.
“No podemos hablar a toda la gente “como si” estuvieran informados,
“como si” tuvieran fe, como se habla a los que ya han optado por
Cristo. Tenemos que diversificar nuestros lenguajes”, exhortó
Soberón, que apeló a buscar inspiración en lenguaje de Jesús a la
multitud, “sencillo, humano”.
El Encuentro Nacional de Responsables de Comunicación Social de
México, que tuvo lugar en Acapulco del 22 al 25 de septiembre,
terminó de perfilar un Plan Nacional de Pastoral de la
Comunicación Social, que se presentará durante la próxima Asamblea
de la Conferencia del Episcopado Mexicano.
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