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“¡No tengáis miedo!”
Eventos más importantes de la gran celebración en Roma
ACI, ZENIT
Ciudad del Vaticano
15 de octubre: el Congreso
Al inaugurar el Congreso sobre el Pontificado del Papa Juan Pablo
II que comenzó el 15 de octubre a las 4:30 p.m. –hora de Roma– con
la presencia de todos cardenales del mundo, el Cardenal Joseph
Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe,
señaló que el Santo Padre ha enseñado a seguir a Jesús en medio de
un mundo que se resiste a ello.
El evento reunió a cerca de 200 cardenales en el Aula Nueva del
Sínodo y fue inaugurado por el Cardenal Ratzinger en su calidad de
Decano del Colegio Cardenalicio.
Durante su intervención, el Cardenal Ratzinger dio gracias a Dios
“por habernos dado este pastor que, en una época llena de
confusión y de peligros, nos confirma a nosotros, sus hermanos, en
la fe”.
“En un momento en que tantos ya no quieren seguir al Señor”,
continuó el purpurado alemán, “porque su palabra les parece
demasiado dura, él, con las palabras de Pedro, nos dice a todos
nosotros: ‘¿Señor, a quién iremos? Sólo Tú tienes palabras de vida
eterna’”.
El arzobispo francés Jean-Louis Tauran, que fue hecho cardenal el
21 de octubre, explicó en una entrevista concedida a Radio
Vaticano que no es posible comprender la actividad diplomática de
Juan Pablo II en sus 25 años de pontificado sin la fe, que le ha
llevado a tomar las decisiones más importantes de rodillas.
“Cuando se habla de la diplomacia de la Santa Sede”, explicó el
Cardenal Tauran, “hay que recordar siempre que el primer agente
diplomático de la Santa Sede es el Papa: él es quien confiere a la
diplomacia la fuerza y el prestigio”.
Al proponer un balance del pontificado de Juan Pablo II, el
Cardenal Tauran dijo:
“Creo que en estos años el Papa se ha convertido en ‘la referencia’
moral del mundo. Basta ver la lista de personalidades que vienen a
visitarle. Creo que el secreto de su carisma, de la grandeza de
este pontificado, está en definitiva en la fe del Santo Padre.
Sería totalmente equivocado imaginarle sentado en su oficina,
elaborando con la ayuda de un atlas geográfico y de voluminosos
informes, una ‘estrategia vaticana’. No. Las grandes decisiones de
este pontificado se han tomado siempre de rodillas, ante el
sagrario de su capilla privada, y yo he sido testigo en más de una
ocasión. Ahí está la clave para entender correctamente la
irradiación de este pontificado fuera de lo normal”, concluyó el
Cardenal Tauran.
16 de octubre: Pastores Gregis
Al cumplirse un cuarto de siglo de su pontificado, el Papa firmó y
promulgó en el Aula Paulo VI, llena de peregrinos, la Exhortación
Apostólica Postsinodal Pastores Gregis (Pastores de la Grey), en
la que describe la identidad y la misión de los obispos en el
mundo. (Lea el documento completo en www.vozcatolica.org)
Pastores Gregis, que con sus 194 páginas es una de las
exhortaciones más voluminosas del Santo Padre, recorre los
diversos aspectos de la vida y la acción pastoral del obispo,
desde su modo de vida personal hasta la manera de afrontar
problemas pastorales.
En el mensaje, el Pontífice señaló que el obispo, “atento a las
necesidades de la Iglesia y del mundo, afrontará los desafíos de
la hora presente. Será profeta de justicia y de paz, defensor de
los derechos de los pequeños y de los excluidos. Proclamará a
todos el Evangelio de la vida, de la verdad y del amor. Tendrá una
mirada de predilección hacia las multitudes pobres que pueblan la
tierra”, agregó.
“¡Queridos hermanos en el episcopado!: el Papa comparte las
solicitudes, las ansias, los sufrimientos, las esperanzas y las
alegrías de vuestro ministerio. Está espiritualmente junto a cada
uno de vosotros”, concluyó el Pontífice.
En el atardecer el Papa Juan Pablo II repitió en la Plaza de San
Pedro, ante unos 50 mil peregrinos de todo el mundo, las palabras
con las que se presentó tras ser elegido Pontífice el 16 de
octubre de 1978: “¡No tengáis miedo de acoger a Cristo y de
aceptar su potestad! Repito hoy con fuerza: ¡Abrid, más aún, abrid
de par en par las puertas a Cristo! ¡Dejaos guiar por Él! ¡Confiaos
a su amor!”
En una conmovedora eucaristía, celebrada a la misma hora en que
fue elegido Papa, el Santo Padre volvió a poner su vida en manos
de Dios y pidió la ayuda de los creyentes del mundo entero.
Tendiendo un puente entre el comienzo de su pontificado y el
momento actual, el Papa declaró: “Hoy, queridos hermanos y
hermanas, me es grato compartir con ustedes una experiencia que se
prolonga ya un cuarto de siglo. Cada día se desarrolla en el
interior de mi corazón el mismo diálogo entre Jesús y Pedro. En mi
espíritu, fijo en la mirada benévola de Cristo resucitado, Él –aún
conociendo mi humana fragilidad– me anima a responder con
confianza, como Pedro: ‘Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te
amo’. Y me invita a asumir la responsabilidad que Él mismo me ha
confiado”.
18 de octubre: llora el Papa
Juan Pablo II, con lágrimas en los ojos, pidió a los cardenales,
patriarcas y obispos, que entreguen hasta el último respiro de su
vida al servicio del Evangelio.
“El valor en la proclamación del Evangelio nunca debe desfallecer”,
dijo en la Sala de las Audiencias Generales del Vaticano: “es más,
hasta el último respiro debe ser nuestro principal compromiso,
afrontado con una entrega siempre renovada”.
Con estas palabras del Papa concluía el congreso convocado por el
Colegio Cardenalicio durante el miércoles, el viernes y el sábado,
con motivo del 25º aniversario de su pontificado.
Conmovido por las palabras que le había dirigido en nombre de los
presentes el cardenal Ratzinger, el Santo Padre pidió con voz
emocionada y débil: “Seguid rezando por mí para que pueda cumplir
fielmente mi servicio a la Iglesia hasta que el Señor quiera”.
El cardenal Ratzinger arrancó lágrimas al pontífice, que pudieron
verse por las imágenes de televisión, al pronunciar una sincera y
conmovedora intervención que concluyó con estas palabras: “Usted,
Santo Padre, ha vuelto a encender en nosotros la alegría del Señor”.
“Usted ha anunciado incansablemente –oportuna e importunamente– el
Evangelio, y desde su luz, ha recordado a todos los valores
fundamentales humanos: el respeto de la dignidad del hombre, la
defensa de la vida, la promoción de la justicia y de la paz”, dijo
el purpurado alemán en nombre del Colegio Cardenalicio.
“Sobre todo ha salido al encuentro de los jóvenes contagiándoles
con el fuego de su fe, con su amor por Cristo y por su
disponibilidad a entregarse a él con toda su alma y con todo su
cuerpo”, dijo Ratzinger hablando en nombre de todos los cardenales.
Llamado a la unidad
El discurso de respuesta del Papa se convirtió en un vigoroso
llamamiento a la unidad de la Iglesia.
“Es indispensable cultivar entre nosotros una unidad profunda, que
no se limite a una colegialidad afectiva, sino que se funde en una
plena comunión doctrinal que se traduzca en un entendimiento
armonioso a nivel operativo”, pidió el Papa a los cardenales, los
patriarcas y los obispos.
“¿Cómo podemos ser auténticos maestros para la humanidad y
creíbles apóstoles de la nueva evangelización, si dejáramos entrar
en nuestros corazones la cizaña de la división?”, preguntó.
“Nuestra acción será más incisiva cuanto mejor sepamos
resplandecer el rostro de la Iglesia que ama a los pobres, que es
sencilla y que se pone de parte de los más débiles”, añadió,
recordando el ejemplo de la Madre Teresa de Calcuta.
19 de octubre: ¡Beata Teresa!
Visiblemente emocionado y feliz, Juan Pablo II proclamó beata, el
domingo 19 de octubre, a la Madre Teresa de Calcuta, “a quien
siempre he sentido cerca de mí”, según reconoció ante 300,000
fieles de todo el mundo que abarrotaron la Plaza de San Pedro y
sus alrededores en el Vaticano.
La Jornada Mundial de las Misiones tuvo así como protagonista a la
fundadora de las Misioneras de la Caridad en una eucaristía
presidida por el Santo Padre.
Con el sari blanco orlado en azul se vio a medio millar de
Misioneras de la Caridad en esta ceremonia en la que tuvieron un
lugar preferente más de 3,500 pobres que ocuparon las primeras
filas ante el altar.
Fue significativa la delegación ecuménica e interreligiosa en esta
fiesta, con representantes de la Iglesia ortodoxa y de dos
comunidades musulmanas de Albania.
Junto a la sucesora de la Madre Teresa y superiora general de las
Misioneras de la Caridad, sor Nirmala Joshi, estuvieron los
responsables de los otros institutos fundados por la nueva beata.
“Hermanos, hermanas: También hoy Dios suscita nuevos modelos de
santidad, como la Madre Teresa de Calcuta”, inició el Papa la
celebración.
“Le rogamos que eleve al catálogo de los beatos a la sierva de
Dios, Teresa de Calcuta”, pidió al Santo Padre el Arzobispo de
Calcuta, Mons. Lucas Sirkar, con lo cual se dio paso a la lectura
de los datos biográficos de la religiosa de origen albanés.
Juan Pablo II pronunció entonces la fórmula de beatificación:
“Concedemos que la venerable sierva de Dios Teresa de Calcuta, de
ahora en adelante sea llamada beata”, y los fieles rompieron el
silencio con un gran aplauso. Con ella, son 1,321 los beatos
proclamados en estos 25 años de pontificado.
Entre danzas y cánticos, un grupo de jóvenes indias, vestidas de
saris blancos, llevaron en procesión una reliquia de la Madre
Teresa hasta el altar.
“Recordemos que María Santísima fue siempre el modelo de la Madre
Teresa, tanto en la oración como en la acción misioner”, dijo el
Santo Padre. “Que por la intercesión de la nueva beata, la Virgen
nos obtenga progresar en el amor a Dios y al prójimo”, concluyó
Juan Pablo II.
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