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El SEPI crece sobre sólidos cimientos
La División Regional del Sureste del Ministerio Hispano cumple 25
años
Angelique Ruhí-López
La Voz Católica
El sábado 4 de octubre, se celebraron 25 años de servicio de la
División Regional del Sureste del Ministerio Hispano, con una misa
de acción de gracias y una gran paella en el Instituto Pastoral
del Sureste (SEPI), provista por los antiguos alumnos de la
escuela de los Padres Escolapios en la Habana. Participaron 335
personas, incluyendo al Arzobispo de Miami, John Clement Favalora,
el Obispo Agustín Román, el Arzobispo de Mobile, Alabama, Oscar H.
Lipscomb, y 20 sacerdotes y diáconos de la diócesis de Miami.
Vinieron invitados desde California, Carolina del Norte, Kentucky,
México y España, entre otros lugares.
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El P. Mario Vizcaíno, director del SEPI, en el centro, junto a
algunos dirigentes de la Pastoral Hispana de la región sureste:
Pablo Valdivieso, de la diócesis de San Agustín; Brenda Bullock,
de la diócesis de Birmingham, Alabama; María Aurora Ramos, de la
diócesis de Pensacola, Tallahassee, y la Hna. Sandra Delgado, de
la diócesis de Lexington, Kentucky. Foto: Marlene Quaroni.
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“El P. Mario Vizcaíno y otros tuvieron la perspicacia en los años
70, antes que esto se pusiera de moda, de decidir que la población
de los católicos hispanos era importante y necesitaba nuestra
atención”, dijo el P. David Powers, Sch. P., Provincial de los
Escolapios en los Estados Unidos. El P. Powers vino a la
celebración desde Washington, D.C. “El SEPI está celebrando sus
bodas de plata y es importante reconocer su tremenda labor”, dijo.
La División Regional para el Ministerio Hispano fue creada en
1978, para asistir a los obispos del sureste de los Estados Unidos
en su servicio pastoral a los hispanos católicos. El SEPI nació en
1979 como respuesta a la necesidad de formar líderes para el
servicio de la Iglesia y la sociedad. Como la rama educativa de la
División Regional, el SEPI también colabora con las diócesis del
sureste en la implementación de sus planes pastorales, capacita a
sacerdotes, religiosos y laicos anglos y extranjeros para servir
mejor a la comunidad hispana, y ofrece ocho diferentes programas
de Pastoral Juvenil para apoyar y guiar a líderes jóvenes.
“Estoy muy agradecido a Dios por permitirme hacer durante 25 años
un trabajo tan interesante y lindo, y por permitirme acompañar a
un pueblo con una vocación profética”, dijo el P. Mario Vizcaíno,
Sch.P., director del SEPI. “También tengo un sentido de evaluación
que me permite mirar todo lo que hemos hecho en estos 25 años”.
La División Regional y el SEPI sirven a 28 diócesis en nueve
estados del sureste: Alabama, Carolina del Norte, Carolina del Sur,
Florida, Georgia, Kentucky, Louisiana, Mississippi y Tennessee,
donde han ayudado a establecer más de 600 comunidades hispanas
mediante sus programas de evangelización, educación, organización
y formación.
Según el P. Vizcaíno, el SEPI ha “llegado a 86,000 personas en 25
años, y hemos graduado a más de 500 en programas de formación y
teología, y a 61 con una Maestría en Ministerio Pastoral para los
hispanos”.
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Un grupo de estudiantes del programa de maestría del Instituto
Pastoral del Sureste, junto a un mapa de la región lleno de
puntos, que reflejan el crecimiento de las comunidades católicas
hispanas. Foto: Archivo LVC
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El sacerdote también está orgulloso de la organización de todas
las diócesis del sureste y de la multiplicación de ministerios y
servicios que se ha logrado, de lo cual dan ejemplo el trabajo con
niños enfermos de cáncer en Memphis, Tennessee, el apoyo a los
campesinos en toda la región, la atención a jóvenes con vicios y
adicciones, el asesoramiento y las clases de catecismo para las
familias, las visitas a los hospitales y las cárceles, y mucho más.
“Se analiza la realidad y se ve la necesidad”, señala.
La Hna. Sandra Delgado, de la Diócesis de Lexington, Kentucky,
forma parte de la junta de directores del SEPI. “En Kentucky
acaban de llegar los hispanos, y en la Iglesia no saben cómo
trabajar con ellos”, explicó la Hna. Delgado. “El SEPI los ha
ayudado”.
Pablo Valdivieso, de la Diócesis de San Agustín, Florida, ayuda a
los indocumentados en Jacksonville, y también es miembro de la
junta de directores del SEPI. “El SEPI les ha dado poder a los
laicos”, dijo Valdivieso. “Su asistencia ha sido muy enriquecedora,
y nos ha dado una visión completa de la Iglesia. Todos somos una
comunidad y juntos trabajamos para establecer el reino de Dios en
la Tierra”.
Actualmente, tienen una propiedad de tres acres en el 7700 SW de
la calle 56, donde se encuentran la División Regional y el SEPI,
salones de clase, una biblioteca, una capilla y dormitorios.
“Antes estábamos en lugares prestados”, dijo el P. Vizcaíno.
“Empezamos en St. John Vianney y estuvimos allí 10 años. Después
estuvimos 5 años en dos casitas frente a St. John Vianney, pero en
1993 compramos el nuevo terreno, que se inauguró en 1994.
Necesitábamos un lugar donde formar el liderazgo hispano, porque
seguíamos creciendo”.
Durante la celebración, el Arzobispo Favalora también bendijo e
inauguró un nuevo edificio con 30 habitaciones, todas con baños
personales, y seis de las cuales son pequeños apartamentos con
cocinas.
“El SEPI está echando cimientos, como son los cimientos de este
edificio, que antes no existía y ahora ha crecido”, dijo Guido
Inguanzo, antiguo alumno de la escuela de los Escolapios de la
Habana, graduado en 1950. “Es motivo de orgullo”, precisó.
“Me emociono cuando pienso en 25 años atrás y todo el trabajo que
se ha hecho,” recuerda Leida Sosa, quien forma parte del equipo
del SEPI y hace “de todo un poco”. Sosa comenzó a trabajar en el
SEPI hace 20 años, y fue voluntaria durante los primeros dos años.
“Cuando vemos la necesidad que todavía hay, nos embulla a seguir
trabajando y apoyando a la comunidad hispana”.
Según el P. Vizcaíno, los hispanos representan el 50% de la
Iglesia Católica en los Estados Unidos, y dentro de dos
generaciones, en el año 2050, los hispanos comprenderán el 85% de
la Iglesia. Por eso el sacerdote tiene ya un plan a largo plazo
para seguir apoyando a la comunidad hispana:
“Primero, hay que encargarse de la educación integral –académica,
cívica y moral– de los 20 millones de hispanos con menos de 26
años de edad. Segundo, crear el SEPI virtual. Queremos utilizar la
tecnología para la educación de todos ellos. Y por último, crear
un fondo de $20 millones para permitirnos hacer este trabajo.
Necesitamos gente preparada. Tenemos
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