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Llamado a un amor mayor

Angelique Ruhí-López
La Voz Católica

¡Tenemos Obispo!

Monseñor Felipe Estévez en el atrio del Centro Pastoral el 21 de noviembre, cuando fue nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Miami. Foto: Angelique Ruhí-López

Cuando el Arzobispo John C. Favalora llamó a Mons. Felipe de Jesús Estévez para decirle que el Papa Juan Pablo II lo había nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Miami, el Obispo Electo le contestó: “Hágase en mí según tu palabra”.

“Estas palabras de María nos dicen mucho del tipo de persona que es él”, indicó el Arzobispo Favalora en una Misa de Acción de Gracias celebrada el 21 de noviembre, día en que se anunció el nombramiento.

“Siento como un llamado”, expresó Mons. Estévez, de 57 años de edad. “Es un llamado a un amor mayor; algo así como en la línea de Juan 21, que Pedro le responde al Señor que lo ama y el Señor le entrega las ovejas. Así lo siento, como una entrega mayor”.

 

Juventud y vocación

Mons. Estévez experimentó este amor mayor desde que era joven, en su participación como monaguillo y líder en el movimiento de Acción Católica, en Cuba.

“Encontré al Señor en la iglesia de Jovellanos [en Matanzas, Cuba] como adolescente”, dijo el nuevo obispo. Fue allí en donde entabló amistad con el párroco de dicha iglesia, el P. Juan Perelló, y con Mons. Agustín Román y el P. Romeo Rivas, recién ordenados. “Me doy cuenta de que estaba madurando una vocación”, dice ahora el Obispo Electo.

Según Mons. Estévez, la vocación al sacerdocio la sintió con más claridad al terminar sus estudios de bachillerato en Fort Wayne, Indiana, a donde llegó como exiliado durante la Operación Pedro Pan, en 1961, a los 15 años. Hizo sus primeros estudios de seminario en Montreal, Canadá, y fue ordenado sacerdote en Fort Wayne en mayo de 1970. Fue de misionero a Honduras por cuatro años, poco después de su ordenación.

“Fueron años muy positivos para un sacerdote joven”, reflexionó Mons. Estévez. “El Señor me concedió mucho en ese tiempo: visión pastoral, compromiso con las comunidades y la vitalidad de la celebración de la palabra de Dios”, explicó.

Cuando se dio cuenta de que no había esperanza de su retorno a Cuba, después de mucho discernimiento, llegó a Miami en diciembre de 1974.

 

Profesor, rector y párroco

Mons. Estévez –que habla cuatro idiomas: español, inglés, francés e italiano– fue nombrado profesor del Seminario St. Vincent de Paul, en Boynton Beach, donde se estaba iniciando un programa bilingüe que

La Iglesia en este país se ha distinguido por su trabajo con los inmigrantes (...), y esta Iglesia de Miami se ha de distinguir en esa acogida a esa inmensidad de inmigrantes, sean hispanos, sean haitianos, sean polacos.
Y si el hispano es esa inmensa mayoría, hay que responderle a nivel parroquial, a nivel familiar y en los barrios”.

 incluía el español, y se necesitaba a sacerdotes formadores. Allí trabajó por dos años y medio antes de irse a Roma para cursar un doctorado en teología sagrada en la Universidad Gregoriana. Su tesis: la obra pastoral del P. Félix Varela en los Estados Unidos. La tesis se centró en el trabajo que hizo el P. Varela con los inmigrantes, principalmente irlandeses, en los Estados Unidos. En la abundante literatura que existe sobre el P. Varela, se había estudiado mucho su obra en Cuba y en España, pero no se había profundizado en su vida como exiliado y pastor en la iglesia de los Estados Unidos.

“Él es una persona con un gran conocimiento de la vida del P. Varela”, explicó el Obispo Emérito Agustín Román, añadiendo que nadie había estudiado antes la vida sacerdotal del P. Varela como lo ha hecho Mons. Estévez.

Al terminar sus estudios doctorales, Mons. Estévez regresó al seminario St. Vincent de Paul en 1980, y fue nombrado rector a los 33 años. Fue cuando el Arzobispo Favalora oyó hablar por primera vez de él. “Era un niño prodigio”, bromeó el Arzobispo Favalora, al referirse a aquella época. En aquel entonces, el arzobispo Favalora era rector del seminario de su ciudad natal, Nueva Orleáns.

Después de seis años como rector en el seminario, Mons. Estévez fue nombrado párroco de la iglesia St. Agatha, donde sirvió durante 14 años. En 2001 fue nuevamente asignado al seminario, esta vez como director espiritual de los seminaristas.

Es “un buen sacerdote, un párroco magnífico, y un guía espiritual maravilloso”, afirma Mons. Favalora.

 

“Un honor inmerecido”

Como Obispo Auxiliar de Miami, Mons. Estévez estará al frente de los servicios pastorales.

“No lo veo tanto a nivel de nuevos programas o nuevas iniciativas, sino más bien a nivel de profundización, a nivel de formación”, señaló. “Que el laico descubra su misión evangelizadora; que la parroquia sea verdaderamente una familia; que las escuelas de nuestras parroquias sean el instrumento de evangelización de una verdadera pastoral educacional. Que seamos lo que debemos ser”.

Mons. Estévez hace énfasis en la pastoral de inmigrantes. El fue uno de los sacerdotes que viajaron a Guantánamo, cuando la crisis de los balseros –el éxodo por mar de más de 33,000 personas en 1994– para ofrecer servicios pastorales a los refugiados. Durante más de dos semanas, celebró misas, enseñó la catequesis y ayudó a los inmigrantes comunicarse con sus familiares en los Estados Unidos.

“Yo creo que la Iglesia en este país se ha distinguido por su trabajo con los inmigrantes”, comentó, “y esta Iglesia de Miami se ha de distinguir en esa acogida a esa inmensidad de inmigrantes, sean hispanos, sean haitianos, sean polacos. Y si el hispano es esa inmensa mayoría, hay que responderle a nivel parroquial, a nivel familiar, y en los barrios”.

En una breve declaración, después de anunciarse públicamente su nombramiento, Mons. Estévez formuló su lema: “In finem dilexit eos (“Los amó hasta el fin”, Juan 13:1), y dijo que, aunque se sentía muy honrado por el nombramiento, también sentía que era “un honor inmerecido y un cargo que tiene su carga”.

“Estoy comprometido a entregarme en la medida del regalo pascual de Jesucristo”, afirmó el Obispo Electo “Sólo este tipo de amor atrae a la juventud, a los artistas, y a los que buscan la verdad”.

A los cuatro años, abrazando a un carnerito en su natal Jovellanos. (Nombre de la foto: 4 year.jpg)

 
 
 

Mons. Estévez junto a sus sobrinos y sus padres,  Adriano y Estrella Estévez.

El Cardenal Francis Arinze, del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, y el Doctor J. Dikas y su esposa, de Nigeria, visitan la parroquia de St. Agatha.

El 30 de mayo de 1970, en la catedral Inmaculada Concepción, en Fort Wayne, Indiana, el Obispo Leo A. Bursley lo consagra como sacerdote.

Los sacerdotes le imponen las manos en la catedral.

 

El Obispo Electo Felipe Estévez saluda a María Esperanza Semper, a la izquierda, y a Carlota Morales, Secretaria y Directora, respectivamente, de la escuela St. Peter and Paul, en Miami, después de una Misa de Acción de Gracias en el Centro Pastoral arquidiocesano, el día en que fue anunciado su nombramiento. Las dos trabajaron con él durante 11 años, cuando era párroco de St. Agatha, en Miami. Foto: Ana Rodríguez-Soto