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Ante
el ALCA: vigilia de oración interreligiosa
Angelique Ruhí-López
La Voz Católica
La cumbre del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que
se llevó a cabo el 19 y el 20 de noviembre en el Hotel
Intercontinental, en Miami, recibió mucha atención de economistas
y políticos, cuyas voces dominaron la prensa y el complejo
panorama de una ciudad muy alterada durante esa semana. Pero muy
cerca de allí, sin ruido ni violencia, pero con mucha fe, clamaron
otras voces.
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Los participantes de la vigilia, en el momento en que donaban
dinero para ayudar a los trabajadores agrícolas de Immokalee.
Fotos: Angelique Ruhí-López
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A cinco cuadras de donde se reunieron 34 ministros de las Américas
para discutir el futuro del libre comercio en el continente,
representantes de distintas religiones se unieron en una Vigilia
Interreligiosa para orar e intercambiar ideas sobre el ALCA. El
evento, “Un llamado a la paz a través de la justicia y el
entendimiento”, se llevó a cabo en la Primera Iglesia Metodista
Unida el 18 de noviembre. Fue una noche de intensa oración y
debate sobre el ALCA.
“Estoy aquí porque creo que la gente tiene que formar parte de la
toma de decisiones”, afirmó la Hna. Durstyne Farnan, OP, directora
de la Oficina de Misión Global, Justicia y Paz de las Hermanas
Dominicas de Adrian, de Michigan. La hermana llegó a Miami
procedente de Michigan, pocas horas antes de la vigilia. “Estamos
aquí para apoyar a la gente, para que la igualdad reine”.
El propósito del ALCA es eliminar aranceles para facilitar el
libre flujo de mercancías a través de las fronteras. Miami compite
por la sede del ALCA. Los críticos alegan que, si se implementa,
el acuerdo causará que las empresas multinacionales superen no
sólo las barreras arancelarias, sino también las ambientales y las
regulaciones de protección del trabajo, además de arruinar los
pequeños negocios.
Los obispos de las Conferencias Episcopales de los países del
MERCOSUR (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), junto con los de
Chile y Bolivia, se reunieron en Montevideo, en septiembre, con el
fin de reflexionar sobre algunos desafíos éticos y pastorales que
supondría la implementación del ALCA. “Más que una integración,
podría tratarse de un neocolonialismo, con un impacto negativo
sobre las comunidades locales”, advirtieron los obispos
latinoamericanos.
“He leído varias opiniones sobre el ALCA, especialmente la de los
obispos latinoamericanos de los países del MERCOSUR,” comentó el
P. Pedro Corces, director de vocaciones de la Arquidiócesis de
Miami. “La voz oficial de los obispos está muy en contra de la
desigualdad que provoca el ALCA, que ampliará el abismo entre los
pobres y los ricos. La voz de la Iglesia es clara, y es de un
espíritu crítico, no superficial. Ha hecho un análisis muy serio
de lo que ya está sucediendo en Latinoamérica: la neocolonización”.
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El P. Pedro
Corces declara que la perspectiva de la Iglesia Católica es "fiel
y profética".
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Los obispos latinoamericanos no declaran su oposición sistemática
al ALCA, pero han aclarado en distintos documentos que “debería
tener como primera motivación la promoción del bien común y de la
solidaridad entre los pueblos, y no la búsqueda del mayor provecho
de algunos pocos, y de los más poderosos en detrimento de los
débiles”, y que aún no es demasiado tarde para cambiar algunos de
sus términos, con el fin de favorecer a los países en vías de
desarrollo.
El P. Corces habló de la cumbre en la Vigilia, explicando el punto
de vista de la doctrina social de la Iglesia y enfatizando su
opción preferencial por los pobres.
El punto de vista católico sobre el ALCA es significativo en el
continente americano, donde habitan más de 528 millones de
católicos, casi la mitad de los 1,100 millones de católicos del
mundo, según las estadísticas del Vaticano.
Aunque la Iglesia Católica no ha emitido un documento oficial
sobre el ALCA, la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados
Unidos (USCCB) sí declara que el papel de la Iglesia es proteger
prioritariamente a los pobres y los derechos de los trabajadores;
apoyar a los trabajadores y las comunidades desplazados en este
país y en otros; el desarrollo equitativo y sostenible, en lugar
de regular simplemente el comercio y las inversiones, y proteger
el derecho a emigrar.
“Debemos ofrecer nuestro apoyo a los trabajadores agrícolas”, dijo
el P. Corces, quien todos los años viaja a América Latina como
misionero. “Compramos vegetales y frutas sin pensar en la historia
que hay detrás. Los trabajadores viven en condiciones deplorables.
Se están aprovechando de ellos. Son los sin voz”.
Johnny Zokovitch, de Pax Christi USA, un movimiento católico
internacional de paz, también contribuyó a explicar el punto de
vista católico.
“El ALCA esta en contraposición con la visión económica de las
Sagradas Escrituras,” señaló Zokovitch. “Otro mundo es posible, y
tenemos que encarnarlo aquí y ahora”, afirmó.
Además de católicos, asistieron y se expresaron miembros de las
comunidades judía, musulmana, protestante, cuáquera y unitaria,
entre otras.
“Los ministros, en el fondo de sus corazones, quieren hacer las
cosas bien, pero están bajo mucha presión”, dijo Basiyr Rodney, de
la comunidad musulmana Ahmadiyya. “Tenemos que rogarle a Dios,
porque sólo Él puede cambiar los corazones de aquellos que piensan
que están haciendo lo correcto. Oremos por esta gente, y por
quienes serán perjudicados por estos acuerdos”, enfatizó.
Al terminar la vigilia, los participantes atravesaron el centro de
la ciudad, en una procesión de velas encendidas que fue acompañada
por la policía, hasta llegar a la emblemática Antorcha de la
Libertad. Fue un final apropiado, ya que querían ser luces en la
oscuridad.
“Estamos luchando por un comercio justo en solidaridad con los
afectados,” indicó la Hna. Anne Lees, OP, hermana Dominica de
Adrian, que vivió en la República Dominicana durante 19 años, y
regresó a Miami en agosto. “¿Qué otros recursos tenemos? No
podemos hablar con los ministros, porque la conferencia se está
realizando a puertas cerradas. Es importante estar aquí”.
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