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Sor Rosalía Rendu, el fuego de la caridad
Por la Hermana Eva Puelles*
Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, fundadas en 1633
en París, gozamos de un gran privilegio al tener en los altares a
nuestros fundadores San Vicente de Paúl, canonizado por el Papa
Clemente XIII en 1737, Santa Luisa de Marillac, canonizada por Pío
XI en 1920, y Santa Catalina Labouré, la vidente de la Virgen de
la Medalla Milagrosa, canonizada por el Papa Pío XII en 1947.
Además han sido beatificadas las cuatro Hijas de la Caridad
mártires de la revolución francesa en Arras: María Magdalena
Fontaine, María Francisca Panel, Teresa Magdalena Fantou y Juana
Gerard, por el Papa Benedicto XV. El Papa Juan Pablo II beatificó
en 1984 a dos Hijas de la Caridad, mártires de Angers: Sor Ana
María Vaillot y Sor Odile Baumgarten.
Ahora, el 9 de noviembre del presente año, en la Plaza de San
Pedro, Su Santidad beatificó a Sor Rosalía Rendu (Jeanne Marie).
Jeanne Marie Rendu nació en la localidad de Confort (departamento
de Ain), Francia, el 9 de septiembre de 1786. El mismo día es
bautizada en la iglesia parroquial de Lancrans.
Sus padres eran Juan Antonio Rendu y María Ana Laracine. A los
pocos años muere su padre, y los tres hijos quedan bajo el cuidado
de la madre. Era la época de la Revolución, tiempos difíciles.
Recibió la primera comunión de forma clandestina. Hizo sus
estudios en el pensionado de las Ursulinas en Gax, a varios
kilómetros de Confort. Tenía sólo 16 años cuando se entregó a Dios
y a los pobres, ingresando en la Compañía de las Hijas de la
Caridad el 25 de mayo de 1802.
Durante toda su larga vida pudieron verse reflejadas en ella las
virtudes de San Vicente de Paúl. La caridad la impulsó no sólo a
socorrer sin descanso todas las miserias, sino también a llevar a
cabo gestos verdaderamente heroicos. Su nombre y su acción se
encuentran en el inicio de todas las obras caritativas que
florecieron en la primera mitad del siglo XIX, como la Sociedad de
San Vicente de Paúl.
Federico Ozanam, fundador de la Sociedad, fue uno de sus amigos
privilegiados. Sor Rosalía conoció muy bien el espíritu, la
generosidad y el amor de Ozanam a los pobres. Ella tuvo la dicha
de ver reunirse varias veces, en su casa de la calle L’Epée de
Bois, a los primeros hermanos de San Vicente de Paúl, y de sentir
cómo se avivaba y propagaba el fuego de la caridad. Los jóvenes
venían en grupo o individualmente a su casa a buscar consejos,
orientaciones, para luego ser mensajeros de la caridad. A través
de su experiencia orientó el apostolado de este grupo, fue su
consejera y logró que se expandiera por todas partes. Las virtudes
que durante su vida practicó Sor Rosalía fueron: la fe, la
esperanza, la caridad, la fortaleza, la justicia, la pobreza, la
castidad y la obediencia.
Murió, literalmente agotada por los 54 años pasados al servicio de
los pobres, el 7 de febrero de 1856. Su tumba, en el cementerio
Montparnasse, de París, continuamente visitada, está siempre
adornada de flores. Hay una inscripción que dice: “A la bondadosa
madre Sor Rosalía: sus agradecidos amigos los pobres y los ricos”.
Este sentimiento de gratitud obedece al amor que manifestaba a los
pobres, ayudándoles en sus apremiantes necesidades. Pero también
supo atraer a los ricos, moviendo sus corazones y recursos para
mitigar los sufrimientos de los pobres, transmitiéndoles la
mística vicenciana: “Cristo está presente en el pobre”. En el
barrio en que vivió, al que tanto amó y ayudó, una avenida lleva
su nombre.
Causa de beatificación
El 7 de noviembre, la Consulta de Médicos de la Congregación para
las Causas de los Santos dio el “parecer favorable” sobre una
curación obtenida por la intercesión de Sor Rosalía, por ser
extremamente rápida, completa, duradera y científicamente
inexplicable. Los pasos siguientes serán la aprobación del examen
de los Teólogos, de los Cardenales, y el parecer decisivo del
Santo Padre.
El 12 de abril de 2003 fue leído el decreto de aprobación del
milagro obtenido por intercesión de Sor Rosalía Rendu, en
presencia del Santo Padre; del P. Robert P. Maloney, Superior
General; de Sor Juana Elizondo, Superiora General, y del P.
Roberto D’Amico, Postulador de las Causas de los Santos para la
Familia Vicenciana.
La persona curada milagrosamente por intercesión de Sor Rosalía es
Sor Teresa Béquet (nacida en 1910, en Perros-Guirec, Bretagne,
Francia). En 1942 comenzó a tener dolores en las articulaciones,
que llegaron a dejarla inválida. Perdió también la visión de uno
de los ojos. Los médicos, sin poder formular un diagnóstico
preciso, afirmaron que era una enfermedad neurológica progresiva
de carácter grave, con problemas motores y de sensibilidad, etc.
La terapia utilizada en aquella época no era efectiva ni adecuada
para obtener la curación.
El 1º de febrero de 1952, cuando toda la comunidad invocaba la
intercesión de la Sierva de Dios, Sor Béquet obtuvo la curación
repentina: todos los signos patológicos desaparecieron
inmediatamente.
Éstas fueron las palabras del Papa en la homilía de la misa de
beatificación de Sor Rosalía:
“En una época atormentada por conflictos sociales, Rosalie Rendu
se hizo con alegría sierva de los más pobres para restituir a cada
uno su dignidad, a través de la ayuda material, de la educación y
de la enseñanza del misterio cristiano, moviendo a Frédéric Ozanam
a ponerse al servicio de los pobres. Su caridad era creativa. ¿De
dónde sacaba la fuerza para hacer todo lo que hizo? En su intensa
vida de oración y en el rezo incesante del rosario, que no
abandonaba nunca. Su secreto era sencillo: como auténtica hija de
Vicente de Paúl, al igual que otra hermana de su época, santa
Catalina Labouré, vio en todo hombre el rostro de Cristo. ¡Demos
gracias a Dios por el testimonio de caridad que la familia
vicentina no deja de ofrecer al mundo!”
Damos gracias a Dios por el buen ejemplo y heroicidad de nuestras
Hermanas, que a través de una vida humilde y sencilla, llegaron a
la santidad. Nosotras, Hijas de la Caridad de las dos comunidades
de Miami –Misión San Vicente de Paúl, y Ermita de la Caridad–, nos
unimos a toda la Compañía representada en los cinco continentes en
este acontecimiento ecclesial:
Sor Rosalía, te pedimos intercedas para que el carisma vicenciano
continúe presente en la Iglesia, con nuevas y entusiastas
vocaciones entregadas totalmente a Dios para el servicio de Cristo
en los pobres.
*Hija de la Caridad residente en la Misión San Vicente, Miami.
mailto:caridad@gate.net
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