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Esperanza en Dios
sostiene
a opositor encarcelado en Cuba
ACI
La Habana
Un disidente encarcelado por promover ideas democráticas, conmovió
a la opinión pública con una carta fechada el 3 de noviembre, en
la que aconseja a un compañero preso superar la claustrofobia con
oración, esperanza en Dios y fortaleza espiritual.
La agencia Cubanet reprodujo parte de la misiva que José Miguel
Martínez Hernández, director de la biblioteca Juan Bruno Zayas y
miembro del Comité Gestor del Proyecto Varela, envió desde la
prisión Kilo 8 en Camagüey, donde cumple una condena a 13 años de
prisión, a José Luis García Paneque, miembro de la misma causa,
sancionado a 24 años de prisión y encarcelado en la prisión de
Jóvenes de Santa Clara.
“Yo también soy un hombre que padece de claustrofobia. Debo dar
las gracias al Señor porque a través de él he encontrado la paz y
la mansedumbre necesarias para sobrellevar la situación en que me
encuentro”, explica Martínez en su intento por aliviar a García.
Asimismo, sostiene que “he logrado superar esa insignificante
barrera que antes veía delante de mí, como Don Quijote veía a los
molinos de viento; por eso quiero compartir contigo mi experiencia
para vivir con la esperanza de haberte ayudado”.
Con mucha sencillez, Martínez expone los medios que aplica a
diario para combatir la claustrofobia. Lo primero es pensar por
momentos en “lugares abiertos como parques, playas, etc., junto a
mis familiares; no todo el tiempo, sino un rato en forma de
diversión”.
Luego, limpiar su celda “cada día como el cuarto de mi casa.
Aprendí a verlo como un apartamento chiquito donde estaba viviendo
por ahora, con un letrero que dice: se permuta, busco ampliación”.
Además, le pidió fotos a su esposa, “las que me acompañan siempre
y aunque no las tengo afuera todos los días, las saco a cada rato
para sentirme como en familia al crear un ambiente acogedor”.
Martínez explica que “siempre he estado consciente de que nos
espera un futuro mucho mejor, por eso necesitamos resistir y
ponernos fuertes”. Por eso, se hizo “el firme propósito de que
‘esto’ es transitorio y circunstancial. Todo quedará atrás como en
el pasado imperfecto”.
Su motivación es entregar “toda la tranquilidad y felicidad a mi
esposa e hijos y demás familiares, sabiendo que pertenezco a ellos
más que a mí mismo, porque el amor que por ellos siento es tan
grande que no permite tristezas, para saberlos felices y
orgullosos de mí”.
“Cuando escucho la radio de lejos, bailo como si lo hiciera con mi
amada esposa”, confiesa, y agrega que lee mucho, “especialmente
cosas alegres y pintorescas”.
El disidente termina la carta con el consejo clave: “Diariamente
al despertarme le pido a Dios por el nuevo día y le doy las
gracias por el nuevo amanecer. El me infunde aliento, aunque ande
en valle de sombras o de muerte, porque Dios adereza mesas en
presencia de mis angustiadores”.
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