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Visión 2000 recauda $63 millones
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
Tres años después de su lanzamiento, la campaña Visión 2000 ha
recaudado más de $63 millones de los $111 millones que fueron
prometidos por los católicos de la arquidiócesis. El año pasado en
esta fecha, las recaudaciones totalizaban $37 millones.
Pero hay noticias aun mejores: el ascendente mercado de acciones
por fin está incrementando el valor de los fondos invertidos. “El
valor de la cartera [de inversiones] se ha incrementado, pero
disminuyó inicialmente, de modo que sólo hemos comenzado a
recuperarnos”, dijo Michael Casciato, administrador financiero de
la arquidiócesis de Miami.
Casciato destacó el hecho de que los fondos de la arquidiócesis no
fueron los únicos afectados negativamente por el descenso en el
mercado de acciones y la recesión económica padecida durante los
dos últimos años.
“Todo el mundo estaba ganando mucho hace cinco años”, dijo
Casciato. “Ahora uno lee en el periódico que hay gente que está
volviendo a trabajar porque sus fondos de retiro perdieron mucho
dinero. No se trata sólo de la Fundación Comunitaria Católica”.
La fundación es la entidad independiente encargada de garantizar
que el dinero recaudado durante Visión 2000 sea invertido
apropiadamente, y utilizado sólo para los fines propuestos por los
donantes. La fundación es regida por una junta mayoritariamente
laica de fideicomisarios, muchos de ellos líderes empresariales y
filántropos locales.
“Es un grupo de personas muy bien compuesto”, dijo Chris Sailsbury,
director ejecutivo en funciones de la fundación. “Su experiencia
no tiene precio”.
Más de $31 millones del dinero recaudado por Visión 2000 están
siendo administrados por la fundación, que invertirá el principal
y empleará los dividendos para proveer de fondos a programas y
ministerios en marcha dentro de la arquidiócesis.
Otros $22 millones del dinero recaudado han ido a cuantas de
ahorros parroquiales o a fondos de edificación. A trece parroquias
–que actualmente llevan a cabo importantísimas campañas de
recaudación de fondos para nuevas edificaciones– se les permitió
combinar dichas campañas con Visión 2000. Una vez que alcanzaron
su meta de Visión 2000, pudieron quedarse con el ciento por ciento
del dinero sobrante que recaudaron.
Al resto de las parroquias se les permitióconservar el 25 por
ciento del dinero que recaudaron. Si sobrepasaron su meta, la
proporción compartida con la arquidiócesis fue de 50-50.
Actualmente, $9.4 millones en fondos de Visión 2000 se encuentran
en cuentas de ahorros de parroquias. El total del año pasado
durante esta época, era de $7.8 millones.
“Estamos agradecidos por el liderazgo de los párrocos, porque
inspiró un éxito como éste”, dijo Dean McGrady, director
arquidiocesano de desarrollo. “Estamos agradecidos por la
generosidad de los feligreses, y por su preocupación por cuidar
del bienestar de la Iglesia a largo plazo”.
Visión 2000 era una campaña única, dirigida a fortalecer los
fundamentos financieros de la arquidiócesis. Su meta era recaudar
un fondo de $75 millones para la Iglesia en Miami.
En un par de meses, la arquidiócesis iniciará su campaña anual
ABCD –por su sigla en inglés, de ArchBishop’s Charity and
Development Appeal–. El dinero recaudado por ABCD proporciona
el presupuesto operativo anual para los programas y ministerios
arquidiocesanos, como lo son Caridades Católicas, los periódicos
arquidiocesanos, el centro de televisión y la estación radial, y
las pastorales de vida familiar, de jóvenes y adultos jóvenes y de
ministerio laico.
Alrededor de $9 millones del dinero recaudado por Visión 2000 se
destinaron a costear las obligaciones de ABCD en el año 2000,
porque la campaña anual no fue realizada en dicho año.
La manera más fácil de explicar la diferencia entre ABCD y Visión
2000 es ésta: Visión 2000 es como una cuenta de ahorros a largo
plazo; ABCD se parece a una cuenta de cheques. Ambas son
vitalmente necesarias para la supervivencia de la arquidiócesis.
El interés y los ingresos por dividendos de Visión 2000
complementarán, eventualmente, los presupuestos operativos anuales
de una serie de agencias arquidiocesanas. Debido a la pérdida en
el valor del papel moneda, sin embargo, aún no se ha distribuido
ningún dinero de Visión 2000.
“No vamos a distribuir ningún fondo hasta que no se recuperen las
pérdidas en que se haya incurrido en el mercado”, dijo Sailsbury,
que también es director ejecutivo de la Fundación Arquidiocesana
de Educación, una organización similar cuyo objetivo es garantizar
el futuro a largo plazo de la educación católica en la
arquidiócesis.
Emplear ese dinero ahora es una tentación, porque “todo el mundo
está luchando financieramente”, reconoció Sailsbury. “Pero hacerlo
así sería actuar con muy poca previsión financiera, pues la
Iglesia es una institución a muy largo plazo”, precisó.
Al preguntársele si algunos de los donantes se habían arrepentido
de sus compromisos de contribución con Visión 2000 debido a los
recientes titulares sobre abusos sexuales cometidos por sacerdotes,
McGrady dijo “no hemos recibido una gran cantidad de llamadas,
pero sí hemos recibido algunas”.
Él y los otros administradores financieros –Casciato y Sailsbury–
insistieron en que los fondos recaudados por Visión 2000 se
emplearán estrictamente para los propósitos descritos en los
folletos acerca de la campaña.
“Nada de este dinero se emplea para zanjar demandas legales”, dijo
McGrady. “Hay programas de manejo de riesgos, creados para
ocuparse de estas obligaciones”.
McGrady añadió que es importante que quienes han establecido
compromisos, cumplan con ellos.
“Tenemos un problema con el uno por ciento de los sacerdotes. Esto
no es una excusa para botar al niño junto con el agua de la pila.
Pero eso es lo que la gente hace cuando se enoja”, añadió McGrady.
“Necesitamos que la gente cumpla su compromiso, porque la Iglesia
está haciendo todo lo mejor que puede. Retener el apoyo sólo sirve
para perjudicar a las personas a las cuales servimos, que en
última instancia somos todos y cada uno de nosotros mismos”,
concluyó.
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