Preguntas
frecuentes
¿Cuál era el procedimiento
seguido por la Arquidiócesis de Miami en el pasado, cuando trataba
los alegatos de abuso o mala conducta sexual?
Desde mediados de la década de 1980, la Arquidiócesis ha tenido
una política que detalla la respuesta a los alegatos de abuso
sexual. La política requería investigar los alegatos; informarlos
a las autoridades civiles, las que también los investigaban;
ofrecer tratamiento psicológico al acusado, a veces en programas
residenciales; y ofrecer orientación a las presuntas víctimas.
Luego, la Arquidiócesis seguía las recomendaciones de los doctores
y otros asesores civiles y seglares para reasignar al individuo
acusado.
¿Cuál es el procedimiento a
partir de la reunión de los Obispos Católicos en Dallas, en junio
de 2002?
La Arquidiócesis de Miami se adhiere a la Carta para la Protección
de Niños y Jóvenes, aprobada por los obispos en Dallas, y que se
convirtió en ley para la Iglesia de los Estados Unidos después que
el Papa Juan Pablo II la aprobara en diciembre de 2002. Para
cumplir con la Carta, cuando se recibe un alegato, se informa a
las autoridades civiles y es referido a la Junta Revisora
arquidiocesana. Las recomendaciones de la Junta son informadas al
Arzobispo. Si las alegaciones son creíbles, el acusado es puesto
en licencia administrativa. El caso es referido al Vaticano para
la investigación apropiada y su resolución, de acuerdo al derecho
canónico (de la Iglesia). Se ofrece asesoramiento a la presunta
víctima, así como al acusado.
¿Qué está haciendo la Iglesia
por las víctimas?
Cuando la Arquidiócesis se entera de los alegatos, a la víctima se
le ofrece asesoramiento, y la Arquidiócesis llega hasta la víctima
para comenzar el proceso de sanación pastoral.
¿Se ha reunido alguna persona
de la Arquidiócesis con las víctimas de abuso sexual?
Cada presunta víctima es invitada a una reunión pastoral con
representantes de la Arquidiócesis. El Arzobispo, el Vicario
General, y/o el Canciller se han reunido con quienes han aceptado
la invitación.
¿Y si yo soy víctima de abuso
sexual por un sacerdote?
Debe informarlo a la Policía o a la línea de auxilio del
Departamento de Niños y Familias, 1-800-96ABUSE. Tras informar a
las autoridades civiles sobre el abuso, avise a la Arquidiócesis
llamando a Vicky Kaufmann, nuestra Coordinadora de Asistencia a
las Víctimas (1-866-80ABUSE), o comunicándose con Monseñor William
Hennessey, Vicario General (305-762-1222).
¿Por qué es que ahora estos
alegatos se hacen públicos?
Debido, en parte, a la atención nacional que acompañó al escándalo
de abuso sexual a través de la nación. Tras años de sufrir en
silencio, las víctimas se enteraron de que no estaban solas y
comenzaron a hacer públicas sus experiencias. Eso explica por qué
muchos de estos casos han tomado a la Arquidiócesis por sorpresa.
No habíamos recibido aviso de algún alegato de abuso hasta que las
demandas fueron presentadas por los abogados de las presuntas
víctimas. Aunque la Arquidiócesis ha invitado repetidamente a las
víctimas de abuso a acercarse para ofrecerles atención pastoral,
muchas han decidido entablar demandas civiles primero.
¿Por qué el Arzobispo o la
Arquidiócesis desconocía que estos sacerdotes estaban haciendo
cosas tan terribles?
Un sacerdote se compromete a una vida de celibato, y se presume
que vive de acuerdo con ese voto. Cuando un hombre es ordenado al
sacerdocio, tiene toda la intención de adherirse a ese voto. Sin
embargo, ni el Arzobispo ni la Arquidiócesis puede conocer las
acciones de todos los sacerdotes, en todo momento.
¿Cuántos sacerdotes de la
Arquidiócesis de Miami han sido acusados?
Desde que la Arquidiócesis de Miami fue fundada en 1958, 4,340
sacerdotes han trabajado aquí; 38 (menos de uno por ciento) han
sido acusados. (Vea el cuadro correspondiente, página 3B).
¿Cuántas reclamaciones de
seguros han sido presentadas?
Desde 1966, cuando se establecieron los Programas de Seguros de la
Arquidiócesis de Miami, se han presentado 11,067 reclamaciones, de
las cuales 64 (menos de la mitad de uno por ciento) se referían a
casos de conducta incorrecta por parte de sacerdotes.
Las compensaciones o los honorarios legales, ¿seránpagados con
fondos de las parroquias?
No. La Arquidiócesis tiene un seguro que se encarga e pagar estos
costos.
Aun si el seguro cubre la
responsabilidad, ¿no estamos nosotros, como católicos, pagando las
primas del seguro?
Sí. Como las familias, los individuos y los negocios, la
Arquidiócesis paga las primas por toda clase de seguros:
compensación para los trabajadores, responsabilidad general,
responsabilidad por la propiedad, y responsabilidad por los
vehículos.
¿Se han utilizado los fondos
de ABCD para pagar acuerdos u honorarios legales?
No. El dinero recaudado por ABCD es destinado para las escuelas
pobres, las parroquias pobres, Caridades Católicas y otros
servicios pastorales. Un informe completo de cómo se utilizan los
fondos de ABCD se presenta cada año en el reporte financiero
arquidiocesano, publicado en The Florida Catholic y La Voz
Católica.
Cuando la Arquidiócesis llega a un acuerdo por un reclamo, ¿significa
que el acusado es culpable?
No. Que la Arquidiócesis llegue a un acuerdo sobre una reclamación,
no significa que el acusado sea culpable. El acuerdo es una
resolución equitativa de una reclamación, que toma en cuenta el
costo del litigio y otros factores relacionados.
¿Quiénes son los miembros de
la Junta Revisora?
La Junta está integrada por un médico, un siquiatra, un abogado
canónico, un abogado civil y un sacerdote. Los miembros de la
Junta Revisora desean permanecer en el anonimato. Consideran que,
de esa manera, pueden realizar su trabajo con mayor eficacia.
¿Pueden garantizar que jamás
ocurrirá otro abuso sexual de menores en la Arquidiócesis?
No, la Arquidiócesis no puede garantizarlo; nadie puede. Sin
embargo, la Arquidiócesis ha establecido programas creados para
prevenir el abuso, educar a nuestros niños, a nuestros padres, a
nuestro clero, a nuestros empleados laicos y a nuestros
voluntarios. Desde 1999, la política arquidiocesana ha sido que a
todo el clero, los empleados laicos, los diáconos, maestros y
voluntarios que tengan acceso a los niños sin supervisión, se les
tome las huellas digitales y se les realice una verificación de
antecedentes. Al personal de la Iglesia que trabaja con niños,
ahora se les requiere firmar un código de conducta. El programa
Virtus educa al personal eclesial, a los padres y los voluntarios
sobre las maneras de evitar situaciones que puedan conducir al
abuso sexual, así como a reconocer las señales de aviso de un
perpetrador.
¿Qué se está haciendo para
garantizar la continuidad en la educación de los sacerdotes?
Durante los últimos dos años, el Arzobispo Favalora se ha reunido
en varias ocasiones con los sacerdotes de la Arquidiócesis para
discutir este escándalo. También dedicó a este asunto dos días de
reflexión con los miembros del clero, de modo que los sacerdotes y
diáconos, guiados en sus discusiones por profesionales, pudieran
discutir su respuesta al escándalo y el impacto de éste sobre sus
vidas espirituales y sobre el ejercicio de su ministerio.
¿Qué se está haciendo en el
seminario para prevenir la mala conducta sexual por futuros
sacerdotes?
Previo a su admisión al Seminario Menor St. John Vianney y al
Seminario Regional St. Vincent de Paul, a los candidatos se les
toma las huellas digitales y se les realiza una verificación de
antecedentes, así como una serie de exámenes psicológicos y
entrevistas individuales con tres miembros de la Junta
Arquidiocesana de Admisiones. Los candidatos deben haberse
graduado de la escuela superior y demostrar que han llevado una
vida célibe al menos durante los últimos dos o tres años. También
deben obtener recomendaciones de sus párrocos y del Director
arquidiocesano de Vocaciones. La Junta de Admisiones está
integrada por 16 personas: dos laicos, una laica, dos religiosas y
11 sacerdotes, incluyendo al Rector del Seminario Menor y al
Director de Vocaciones. Una vez estén matriculados, los
seminaristas asisten a clases y a seminarios especiales sobre
espiritualidad católica, sexualidad célibe, desarrollo sexual,
amor nupcial, discernimiento del llamado del celibato, y cómo
lidiar con las sensaciones sexuales. El programa Virtus ha sido
presentado en ambos seminarios.
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