La Arquidiócesis de
Boston hacia su curación
Entrevista con Mons.
Sean O’Malley, Arzobispo de Boston
Avvenire
Roma
Han pasado más de cuatro meses desde que el Arzobispo Sean
O’Malley tomó posesión de la Arquidiócesis de Boston,
profundamente turbada por los escándalos (y el “escandalismo”)
atribuidos a sacerdotes.
De larga barba blanca, ojos azules de irlandés y 59 años, monseñor
O’Malley, con su hábito de fraile capuchino, hace un primer
balance de su ministerio en Boston en esta entrevista.
El día de su
entronización como arzobispo, pidió personalmente perdón a la
comunidad de Boston a pesar de que usted, individualmente, era
totalmente ajeno a la crisis. ¿Por qué?
La única manera de llegar a un camino de auténtica reconciliación
pasa por asumir las responsabilidades de los propios hermanos y
por no tener miedo del sufrimiento y de las humillaciones que
vendrán. Sólo si vivimos todos juntos –obispos, sacerdotes y
laicos– hasta el final este rito penitencial podremos convertirnos
en una Iglesia más fuerte y más santa.
¿Cuáles han sido
los primeros pasos que se han dado para recuperar la confianza de
los fieles minada por los escándalos, así como por el «escandalismo»?
Antes que preocuparnos por la imagen de la arquidiócesis está el
deber de restablecer la credibilidad y de completar el proceso de
reconciliación con las personas que han quedado heridas. He
tratado de hacerlo entablando un diálogo con todos. Me he
encontrado personalmente con personas que se han declarado
víctimas de abusos y he ido en varias ocasiones a las parroquias
donde el sacerdote había sido destituido a causa de acusaciones de
abusos sexuales.
¿Qué es lo que ha
visto en estas situaciones?
Personas que sufren, heridas, confundidas, que no saben por dónde
comenzar para reconstruir la vida de su comunidad y confirmar a la
Iglesia como centro de su vida. Pero muchos quieren hacerlo. Los
fieles han sido muy acogedores. No he percibido sospechas. He
escuchado sus exigencias, les he preguntado qué es lo que piden
ahora, y la respuesta, en la mayoría de los casos, ha sido:
concéntrense de nuevo en la misión auténtica de nuestra Iglesia
local, sin distracciones, y esto nos ayudará a avanzar hacia la
curación.
¿Qué respuesta ha
tenido de parte de los sacerdotes?
Dentro del clero, el trabajo más importante hay que hacerlo con
los sacerdotes jóvenes, pues muchos de ellos se han desmoralizado
por el escándalo y por los efectos que ha tenido en su ministerio.
También en este caso es importante mantener abierto el diálogo y
ofrecer servicios de consulta, retiros, textos sobre los que se
puede reflexionar.
Para responder a los problemas más prácticos, por otra parte,
hemos trabajado a fondo para alcanzar un acuerdo único de
compensación con todas las víctimas, que será terminado en este
mes de diciembre
Y, ¿qué han hecho en el frente de la prevención?
Hemos revisado nuestro programa de formación de los sacerdotes e
instituido un proceso de selección más atento en los seminarios.
He hablado también con muchos expertos para comprender más a fondo
las causas del problema.
¿Ha descubierto en su diócesis
otros problemas que habían quedado en la sombra durante la crisis?
Hay muchos problemas económicos, por ejemplo. Por encima de todos
ellos, destaca la necesidad de contar con fondos para las escuelas
católicas, que son desde siempre el orgullo de Boston. Pero es
urgente la necesidad de volver a configurar las parroquias. En las
diócesis del noreste de Estados Unidos, como la nuestra, hay dos o
tres iglesias por barrio en la ciudad, pero pocas en las afueras.
Esas pequeñas ciudades han perdido a muchos fieles y les cuesta
permanecer en pié, pues hacen falta más fuerzas en la región
suburbana. Por lo tanto, tenemos que reagrupar algunas parroquias
para redistribuir mejor los recursos.
¿Cuál es el
mensaje que quiere dejar a los jóvenes?
Somos conscientes de la enorme sed de espiritualidad que se da
entre los jóvenes y para responder estamos haciendo mucho en las
universidades. En programa, tengo previsto aumentar ulteriormente
las propuestas espirituales y de oración en las universidades.
Otro canal son nuestras escuelas superiores. Tenemos 125,000
estudiantes en High School (escuela secundaria) en la diócesis; se
trata de un sistema escolar enorme.
Se le ve optimista ante la
posibilidad de restablecer pronto un clima de confianza en la
diócesis...
Digamos que tengo confianza. Una confianza que procede sobre todo
de la enorme cantidad de oraciones que hemos recibido de todo el
mundo. La oración nos ayudará a encontrar el camino justo hacia la
curación completa. |