Más de 300,000
paraguayos rezaron en Caacupé
EFE
Asunción
Más de 300.000 paraguayos acudieron el 8 de diciembre a Caacupé,
50 kilómetros al este de Asunción, para rezar y pedir a su Virgen
por mayor seguridad y una mejora en la situación que vive este
país latinoamericano.
La Inmaculada Concepción, que en Paraguay encarna la Virgen de
Caacupé, es el acontecimiento religioso más importante del país y
para la ocasión se despliega una operación de voluntarios y
religiosos de unas 1.500 personas, apoyadas por un dispostivo
policial.
A las misas del novenario, que comenzaron el 26 de noviembre y
acabaron el viernes pasado, acudieron miles de fieles procedentes
de todos los lugares del país para agradecer la ayuda recibida o
para rogar a la Virgen apoyo en los momentos de necesidad.
Encargados de comunicación de la organización del evento
declararon a EFE que se ha observado una disminución del número de
personas que acuden a la festividad, que este año se celebra bajo
el lema “A Jesucristo por María Inmaculada”.
En los últimos años, la celebración de la festividad ha sido una
ocasión propicia para denunciar hechos de corrupción, exclusión,
falta de respuestas a los reclamos sociales y la situación de la
población, oprimida por la necesidad, la crisis y la inseguridad.
Este año la lucha de poderes entre los políticos y el olvido en el
que se encuentra el pueblo paraguayo son las principales quejas de
los feligreses.
El obispo de la diócesis de Caacupé, monseñor Claudio Giménez, en
declaraciones a la prensa asuncena de hoy, aseguró que los obispos
están buscando nuevos mecanismos para cambiar la manera de
evangelizar.
“Es así que, luego de hacer el análisis correspondiente,
descubrimos que se debe buscar un estilo que ponga más acento a la
evangelización, sin dejar de denunciar la situación del país y la
sociedad”, agregó el religioso.
Giménez enfatizó que “lo que se busca en la liturgia y en la
pastoral es iluminar con la palabra de Dios y que no queremos
quedarnos en el análisis de la situación concreta en que se vive,
olvidándonos del Señor”, concluyó.
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