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Y la Gloria del Señor los envolvió en su Luz

 

La organización Unidos a Jesús presentó “Belén”, una noche de música navideña junto con un nacimiento viviente, el sábado 6 de diciembre en el SEPI. Los conciertos y la pequeña obra de teatro celebraron el verdadero significado de la Navidad, y enseñaron a los niños la importancia de dar y no sólo recibir durante las navidades.
Unidos a Jesús es una organización que se dedica a donar medicinas y vitaminas para niños pobres. Gabriella Tello interpretó el papel de la Virgen María, y Fernando Tello, Sr. el  de José. Fotos: Angelique Ruhí-López

Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo.

Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.

Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.

Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.

Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.

Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.

El ángel les dijo: «No teman, pues les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor; y esto les servirá de señal: encontrarán al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.»

Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.»

Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»

Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.

María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.

Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

(Lucas 2, 1-20.)