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Virtus, el programa de Ambiente Seguro escogido por la Arquidiócesis de Miami, fue desarrollado hace seis años por el Grupo Católico Nacional de Prevención de Riesgos como una manera de reducir el cuarto gasto más elevado de los seguros para las diócesis católicas: el abuso sexual cometido no por sacerdotes, sino por laicos que trabajan para la Iglesia. Virtus entrena al clero, a los religiosos y al laicado para que reconozcan las señales del abuso sexual, y tomen medidas para prevenirlo. El programa desacredita algunos de los mitos más comunes sobre los transgresores sexuales, y enfatiza el daño psicológico perdurable causado por el abuso sexual. Los vídeos de Virtus presentan entrevistas tanto con victimarios como con víctimas. “Cuando se llama al demonio por su nombre, se detiene”, dijo Paul Ashton, instructor de Virtus.
Señaló que los abusadores abarcan una gran diversidad de descripciones físicas y con frecuencia son personas muy exitosas en sus profesiones. También cuentan con gran facilidad para relacionarse con los demás, lo que aprovechan para ganarse la confianza tanto de los niños como de los padres. “El mal no se presenta como una bolsa de excrementos sobre su escritorio. Aparece como una bolsa de chocolates, dulces y ricos”, dijo Ashton, “Ningún examen de sangre, ningún examen de orina, ninguna serie de exámenes” puede revelar quién es un abusador sexual, añadió. “Nos engañan. Así es”. Lo positivo de esto es que, debido al escándalo de los abusos sexuales del pasado año y medio, la Iglesia ha tomado la iniciativa para tratar de prevenir los abusos sexuales contra niños en todos los niveles de la sociedad. “La Iglesia es experta en convertir el pecado y el mal, en bien. De eso trata el programa”, indicó Ashton. Alrededor de 100 laicos católicos se han preparado como entrenadores de Virtus durante sesiones de dos fines de semana realizadas a finales de septiembre. Más de 60 de las personas que pasaron el curso, se comprometieron a trabajar como ayudantes. Tres de estas personas hablan creole y varias más hablan español. Desde entonces han comenzado a realizar sesiones más cortas para otros católicos a través de la Arquidiócesis, incluyendo a padres, maestros, clérigos y religiosos. (Vea el recuadro para el programa y una lista de los coordinadores).
Para recibir el entrenamiento de VirtusAquellas personas que deseen participar en una sesión de entrenamiento de Virtus en una parroquia o en una escuela, deben comunicarse con el coordinador voluntario de su zona (decanato).Los coordinadores son: Condado de Broward: Diácono Frank O’Gorman, (954) 525-4133, al noreste de Broward. Ann Stiles, (954) 761-2992, alnoroeste de Broward. Maureen H. Freeman, (954) 963-1541, al sur de Broward. Condado de Miami-Dade: Patricia E. Fairfield, (305) 576-5850, al este de Miami-Dade. Myrna Sands, (305) 691-0771, al noreste de Miami-Dade. Eduardo Navarro, (786) 546-5784, al sur de Miami-Dade. Maria P. Glass, (305) 222-8751, al oeste de Miami-Dade. Condado de MonroeSusan J. Dotten, (305) 451-6404. En creoleMarvelite St. Fleur, (954) 946-2310, al noroeste de Broward. Astrid Schutt-Aine, (305) 387-8289, al sur de Miami-Dade.
Próximos entrenamientos de Virtus Los entrenamientos de Virtus para maestros católicos y administradores se llevarán a cabo en tres escuelas arquidiocesanas el 26 de marzo de 2004. Un cuarto entrenamiento se realizará la semana anterior, en otra escuela superior católica. Los lugares son: 19 de marzo: Carrollton School of the Sacred Heart, en Coconut Grove. 26 de marzo: Escuela St. Thomas Aquinas, Fort Lauderdale; Escuela Superior Msgr. Edward Pace, Opa-Locka; Escuela Superior Christopher Columbus, Miami. Para más información, llamar al Hermano Joseph Teston, al (305) 762-1250.
Carta y políticas disponibles en la Red Las políticas de la Arquidiócesis de Miami para proteger a los niños del abuso sexual, y los procedimientos para reportar a quienes se sospeche de cometer abuso, están disponibles en la página de la Arquidiócesis en la internet: www.miamiarch.org. Allí también se encuentra disponible una copia de la Carta para la Protección de Niños y Jóvenes, de los Obispos Católicos de los Estados Unidos. Para informar a las autoridades civiles sobre cualquier sospecha de abuso, se debe llamar a la Línea de Auxilio sobre Abuso, 1.800.96ABUSE
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