Fundación Guantánamo-Baracoa
ayuda diócesis hermana
Isabel Castellanos
Especial para La Voz Católica
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Más de 200 personas asistieron al almuerzo y donaron dinero para
ayudar a la diócesis de Guantánamo-Baracoa. |
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En la primera semana de enero, el obispo de la diócesis de
Guantánamo-Baracoa en Cuba, Mons. Carlos Baladrón, visitó Miami
para participar en la ordenación episcopal de Mons. Felipe J.
Estévez, nuestro nuevo obispo auxiliar. Con motivo de esa visita,
la Fundación Guantánamo-Baracoa organizó un almuerzo en el salón
parroquial de St. Brendan, al que asistieron más de 200 personas.
El almuerzo fue precedido por una misa concelebrada por Mons.
Baladrón y el P. Hería, párroco de St. Brendan, quien anunció que
la colecta de dicha misa –y el templo estaba repleto—sería donada
a la diócesis de Guantánamo-Baracoa.
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Ventana totalmente deteriorada detrás del altar de la iglesia La
Milagrosa, cuyo estado es deplorable. |
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El obispo explicó en su homilía el significado de la Epifanía y
saludó de modo especial a todos los cubanos de la diáspora que
proceden de distintos lugares de la isla. Hizo hincapié en el
hecho de que todos los cubanos –independientemente de su lugar de
residencia– forman un solo pueblo. Su presencia en la ordenación
episcopal de Mons. Estévez, así como la del Arzobispo de Santiago
de Cuba, Mons. Pedro Meurice –quien fue cocelebrante junto con el
Arzobispo de Miami, John Clement Favalora– sirvieron para
reafirmar los lazos que unen a los cubanos de aquí y de allá, así
como los vínculos que hermanan a la iglesia de Miami y a la
iglesia de Cuba. No es casualidad que un sacerdote de la
Arquidiócesis de Miami, el P. José Joaquín Espino, haya sido
asignado, hace ya algún tiempo, primero como párroco en Guantánamo,
y ahora en la ciudad de Baracoa.
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Monseñor Carlos Baladrón. |
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La Fundación Guantánamo-Baracoa surgió en el año 2000, con el
objetivo de apoyar, material y espiritualmente, a la nueva
diócesis creada por Su Santidad Juan Pablo II durante su viaje a
Cuba en 1998. El almuerzo en St. Brendan tuvo el propósito de
recaudar fondos, y Mons. Baladrón presentó un informe acerca de
las actividades y las necesidades de la diócesis. En estos
momentos ejercen allí su ministerio once sacerdotes, entre ellos
tres de la diócesis de Bérgamo en Italia. También laboran
religiosas claretianas y Misioneras de la Caridad, la orden
fundada por la Madre Teresa de Calcuta. Estas últimas viven y
trabajan en el sur de Guantánamo, la zona más pobre de la ciudad.
El sábado 24 de enero fue ordenado un nuevo sacerdote. Pero el
ministerio sería imposible sin la ayuda generosa de muchos laicos,
que ayudan a los sacerdotes y religiosas en su tarea. No podemos
olvidar que la población total de la diócesis excede los 500,000
habitantes, y que tiene un área superficial de 6,565 kilómetros
cuadrados
En los casi seis años de la constitución de la diócesis por el
Papa Juan Pablo II, el número de parroquias se ha duplicado (de
tres a seis) y han surgido numerosas misiones y casas de oración.
El evangelio se está llevando a zonas rurales donde nunca antes
había penetrado y está siendo muy bien acogido, sobre todo cuando
los campesinos se dan cuenta de que se trata de la Iglesia “que
venera a la Virgen de la Caridad.”
Una necesidad urgente es la reparación y restauración de la
iglesia La Milagrosa, en Guantánamo. Antes del almuerzo se mostró
un vídeo que documenta el estado deplorable del templo, construido
entre 1955 y 1956. Mons. Carlos Baladrón dio las gracias a la
Fundación Guantánamo-Baracoa, así como al grupo de la parroquia de
St. Agatha, en Miami, por su continua labor de apoyo a la diócesis.
Las necesidades son grandes y múltiples, pero el Señor continúa
proveyendo los medios para seguir adelante.
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