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Histórico encuentro del Papa con los
Grandes Rabinos de Israel

Zenit/EFE
Ciudad del Vaticano

El Papa Juan Pablo II respondió afirmativamente a una iniciativa de los Grandes Rabinos de Israel, Shlomo Amar y Iona Metzger, para promover una campaña en las iglesias de todo el mundo contra la judeofobia.

La iniciativa consistiría en la dedicación de un día por año a la campaña contra el antisemitismo, informó el diario Haaretz tras la histórica conferencia del 17 de enero en la Santa Sede, entre las máximas autoridades religiosas del Estado de Israel y de la Iglesia Católica.

“No debemos escatimar esfuerzos para trabajar juntos en la construcción de un mundo de justicia, paz y reconciliación para todos los pueblos”, afirmó el Santo Padre ante Iona Metzgher, rabino asquenazí; Shlomo Amar, rabino sefardí, y Oded Wiener, director general del Gran Rabinado.

Al iniciar su discurso, el Papa recordó: “En los 25 años de mi pontificado me he esforzado en promover el diálogo judío-católico y en fomentar siempre un mayor entendimiento, respeto y cooperación entre nosotros”.

Además, calificó como uno de los momentos sobresalientes de su pontificado su peregrinación jubilar a Tierra Santa, “que incluyó intensos momentos de recuerdo, reflexión y oración en el Yad Vashem [el memorial nacional israelí dedicado a las víctimas de la Shoah (Holocausto)] y en el Muro de las Lamentaciones”.

El antisemitismo: un pecado

En un comunicado, la embajada de Israel ante la Santa Sede ha calificado de “histórico” el encuentro de ese día, en el que se ha podido corresponder a la visita del Santo Padre a Jerusalén en el año 2000.

Durante la audiencia, según informaron tras el encuentro con el Papa, “los rabinos se refirieron al fenómeno del antisemitismo, poniendo énfasis en la dimensión actual de las palabras pronunciadas en el pasado por el Papa”, cuando recomendó «”nseñar a las conciencias a considerar el antisemitismo y toda forma de racismo como un pecado contra Dios y la humanidad”.

Los rabinos obsequiaron a Juan Pablo II con un “regalo emblemático: un candelabro (Chanukkiah) con el fondo de Jerusalén, ciudad consagrada a las tres religiones monoteístas, símbolo de la aspiración a la paz de toda la humanidad”, explicaron.

Los rabinos Amar y Metzer también solicitaron en préstamo al Papa los manuscritos del filósofo y médico judeo-español Maimónides, en poder del Vaticano, para exhibirlos en Jerusalén.

Moisés Ben Maimón (Maimónides), nacido en 1139 en la ciudad de Córdoba, autor de la célebre Guía de los descarriados, entre otras obras de inspiración aristotélica, es considerado el filósofo judío más importante de la Edad Media. Murió en Egipto en el año 1205.

Asimismo, el rabino Metzger dijo a representantes de la prensa local que también solicitaron al Papa la búsqueda de antiguos objetos de culto judíos en el Vaticano, entre ellos –se presume– el candelabro de siete brazos que Tito habría llevado a Roma tras la destrucción del Templo de Jerusalén, hace 1933 años.

“Hemos dejado a su discreción la determinación de los objetos que pudieran ser importantes para nosotros, pero no mencionamos la ‘menorá’(candelabro)”, indicó Metzger.

“No sabemos si el candelabro existe, pero si fuese así, y nos lo diesen, no habrá mayor alegría para nosotros”, comentó.

Concierto de la Reconciliación

El concierto del sábado, dedicado a la reconciliación entre judíos, cristianos y musulmanes, fue organizado por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, por la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, y por el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, con la ayuda de los Caballeros de Colón.

El maestro estadounidense judío Gilbert Levine dirigió la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh, que interpretó el Abraham de John Harbison y la Sinfonía nº 2 de Gustav Mahler, Resurrección (movimientos I, IV y V). Participaron el Coro Polifónico del Estado de Ankara, el Coro de la Filarmónica de Cracovia, el Coro de la Filarmónica de Londres y algunos miembros del Coro Mendelssohn de Pittsburgh.