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El Obispo Felipe de Jesús Estévez, de 57 años de edad, se llamó a sí mismo “un símbolo de una historia recurrente ” en Miami: la del cubano en el exilio que recibió cuidados de la iglesia local. “Hace cuarenta y tres años, Caritas Católicas me dio la bienvenida, cuando yo era un jovencito y estaba solo en el aeropuerto de Miami; me dieron abrigo, educación y seguridad. Hicieron también posible la reunificación de la familia en menos de un año en Fort Wayne, Indiana.”, dijo el Obispo Estévez durante unos breves comentarios al final de la ceremonia. El hoy obispo auxiliar vino inicialmente a los Estados Unidos como parte de la Operación Pedro Pan, programa católico humanitario que trajo a 14,000 menores sin compañía de adultos desde Cuba a este país. Terminó sus estudios de escuela preparatoria en Indiana.
“Me llevó muchos años comprender el heroico sacrificio y el arrojo de los que participaron en una extensa red nacional e internacional en aras de la libertad”, dijo. “Soy afortunado de que esta familia se conserve junta hoy en día, habiendo llegado de muchos estados a la ciudad que primero nos dio la bienvenida”. Los padres del Obispo Estévez, su hermana, hermano, sobrinas y sobrinos, tía y primos observaron desde las bancas del frente de la catedral cómo el Arzobispo John C. Favalora impuso las manos sobre la cabeza del Obispo Estévez, invocando al Espíritu Santo para que descendiera sobre él y ordenándolo al episcopado. Cerca de 50 obispos y arzobispos –-incluyendo a los cardenales William H. Keeler, de Baltimore,, y Theodore E. McCarrick, de Washington, más obispos del Canadá y del sur de los Estados Unidos–- procedieron a hacer lo mismo bajo las estrofas del Veni Creator Spiritus (Ven, Espíritu Creador), que llenaban el ámbito de la catedral.
Encabezaron a los obispos los consagrantes, Arzobispo Pedro Meurice Estiú, de Santiago de Cuba, y el Obispo Thomas J. Olmsted, de Phoenix. “Es obispo auxiliar para Miami y para todos los cubanos”, dijo el Arzobispo Meurice del Obispo Estévez. “Hay que encontrar la capacidad entre los cubanos de reconciliarse entre sí. Es lo menos que se puede hacer para trabajar todos juntos”. El Obispo Olmsted es uno de los amigos íntimos del Obispo Estévez desde los días en que estudiaron juntos en la Universidad Gregoriana, de Roma. El Arzobispo Meurice representó los lazos del Obispo Estévez con su Cuba natal, como también los lazos de la iglesia de la Florida con la iglesia cubana. El catolicismo de la Florida empezó en 1565, bajo la jurisdicción de la diócesis de Santiago de Cuba. “Uno siempre siente por su tierra un intenso afecto, que perdura y nunca envejece”, dijo el Obispo Estévez, citando en italiano un poema recitado con frecuencia por el P. Félix Varela, sacerdote cubano del siglo XIX que vivió exiliado por muchos años en los Estados Unidos y murió en la Florida. “La reconciliación con Cuba es algo que ya hace muchos años hemos venido conversando en torno de la figura del P. Varela, que puede ser un gran reconciliador para todos”, dijo el Arzobispo Meurice. Hablando en español, el Obispo Estévez envió un mensaje de esperanza al pueblo cubano: “El sol también sale en nuestra querida tierra, nación a la que le deseamos tiempos de más justicia, más libertad para todos y para beneficio de todos, especialmente para los que más han sufrido”. El Obispo Estévez siempre trató de trabajar en su tierra nativa como sacerdote, pero nunca le dieron permiso de regresar. Estudió en el Canadá, fue ordenado en Indiana representando a su diócesis nativa de Matanzas, Cuba, y trabajó en Honduras antes de llegar a la Arquidiócesis de Miami en 1974. Ocupó el cargo de Rector en el Seminario Regional de San Vicente de Paul, en Boynton Beach, y era sacerdote de la parroquia de St. Agatha, en Miami, además de director espiritual del seminario cuando se dio a conocer su nombramiento como obispo. En su homilía, el Arzobispo John Clement Favalora dijo que Dios había estado preparando al Obispo Estévez desde antes de su nacimiento para sus nuevos deberes, y que cada paso en su camino ha sido parte del plan de Dios. “ ¿Quién no se sentiría temeroso de tu nuevo llamado, especialmente hoy y en esta época? Pero el Señor te asegura: ‘Antes de que te concibieran, Felipe, yo ya te conocía, te consagré y te escogí’”, dijo el Arzobispo. Por su parte, el Obispo Estévez pidió oraciones de apoyo para su nuevo ministerio. “La verdad es que lo compadezco, porque una cosa es lo que uno se imagina y después lo que viene es la realidad, que le sobrepasa a uno”, señaló el Arzobispo Meurice. “He pedido mucho por Mons. Estévez. Cuando fui a despedirme de la Virgen del Cobre antes de este viaje, le pedí una gracia muy especial para él, que lo necesita”.
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