La Misa de la Inmigración celebra la
diversidad
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
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Mala Joseph, de ocho años de edad (a la izquierda), y Thangam
Kuttiyani, del Apostolado Hindú, durante la Misa. Ambas formaron
parte de un amplio grupo de niñas hindúes que danzaron durante
la recepción que siguió al evento. Foto Ana Rodríguez-Soto/TFC |
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Lee y Soye Im, su hija de 16 meses de edad, estuvieron entre los
representantes de la comunidad católica coreana que asistieron a
la Misa de la Inmigración. Foto Ana Rodríguez-Soto/TFC |
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La bailarina haitiana Jennifer Etienne danza inspiradamente al
ritmo del Salmo Responsorial. Foto Ana Rodríguez-Soto/TFC |
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Dos religiosas nigerianas, cantantes vietnamitas, haitianos,
chinos, filipinos y otras muchas etnias estuvieron presentes en
la misa multicultural que celebra la inmigración. Foto Ana
Rodríguez-Soto/TFC |
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Miembros de 17 grupos étnicos diversos se reunieron en la Catedral
St. Mary, el 4 de enero, para asistir a la Misa anual de la
Inmigración, que celebra las contribuciones de los inmigrantes a
los Estados Unidos y a la arquidiócesis.
La homilía estuvo a cargo del P. Jean Pierre, director de la
Pastoral de Grupos Culturales, quien recordó a la multiétnica
congregación –vietnamitas, filipinos, hindúes, coreanos, chinos,
nigerianos y otros grupos, ataviados con sus trajes tradicionales–
que “somos un país de inmigrantes… una Iglesia de inmigrantes”.
No podemos olvidarnos de dónde venimos ni quiénes somos”, dijo.
“Algunas veces, quienes han estado aquí más tiempo que los otros,
y que hablan inglés mejor que los otros, menosprecian a los que
acaban de llegar, incluso a los que son de su mismo país”.
Sin embargo, el propio Jesús tuvo que escapar a Egipto con su
familia, y allí hablaba con un acento extranjero, señaló el P.
Pierre. “Tenemos que acordarnos de esto, para abrirles nuestros
corazones y nuestros brazos. Hay que hacer espacio siempre para
los recién llegados y para los inmigrantes”, afirmó.
Destacando el hecho de que los católicos constituyen la
congregación cristiana más amplia de los Estados Unidos de América,
con un total de cerca de 60 millones de feligreses, el P. Pierre
añadió: “La forma en que los tratemos [a los inmigrantes], la
manera en que nos relacionemos con ellos, establece un ejemplo
para el mundo entero”.
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