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Los Talleres de
Oración y Vida
María Rosa Rodríguez
Especial para La Voz Católica
Al comenzar un nuevo año, nos detenemos para dar gracias a Dios
por todas las bendiciones recibidas. Al hacerlo, tengo que
destacar el Encuentro Experiencia de Dios que nos vino a impartir
el P. Ignacio Larrañaga a los guías de Talleres de Oración y Vida
(TOV).
Este sacerdote capuchino, nacido en España y que hace un año
celebró sus Bodas de Oro sacerdotales, como resultado de sus
anteriores trabajos como escritor (“Muéstrame tu Rostro”, “Del
Sufrimiento a la Paz”, y muchos otros títulos) y como animador de
los Encuentros, da inicio en 1984 el Servicio de los Talleres de
Oración y Vida, que hoy, aprobados por la Santa Sede, se extienden
por todo el mundo.
Unos setenta guías estuvimos, por una semana, en noviembre,
internos en el SEPI, experimentando, con Jesús y en completo
silencio y soledad, el Amor infinito y gratuito del Padre. Al
comenzar un nuevo ciclo, queremos trabajar con renovados esfuerzos
para que todos puedan disfrutar de los beneficios de estos
Talleres, que comenzarán el 12 de febrero.
¿Qué son los Talleres de Oración y Vida?
Para explicarlo, tomo de la página de TOV en Internet, lo escrito
por el mismo P. Larrañaga (les invito a visitarla en tovpil.org).
“Los Talleres de Oración y Vida son un servicio dentro de la
Iglesia. Fundamentalmente, los TOV entregan a los fieles un método
práctico para aprender a orar; y orar de una manera ordenada,
variada y progresiva: desde los primeros pasos hasta las
profundidades de la contemplación. Este aprendizaje, sin embargo,
no es teórico como en un curso, sino práctico como en un taller.
En un taller se aprende trabajando y se trabaja aprendiendo. En
nuestro caso, los verbos aprender y trabajar se refieren a la
actividad orante: orando se aprende a orar. Tiene, pues, el taller
de oración una connotación eminentemente experimental y práctica.
En el taller de oración se aprende a entrar paso a paso en una
relación personal con el Señor. Y esto, comenzando por los
primeros pasos, continuando por una gama variada de modalidades o
distintas maneras de relacionarse con el Señor, hasta sumergirse
en los insondables abismos de la contemplación.
La oración es, ante todo, don divino, gracia; pero al mismo tiempo,
por tratarse de actividad humana, está sometida a las normas de un
aprendizaje metódico y progresivo y con una intensa práctica. La
breve historia de los TOV ha puesto de manifiesto una realidad:
que los TOV poseen una notable eficacia transformadora.
El taller toma al tallerista y, a la luz de la Palabra, lo
introduce en un complejo entramado de reflexión, oración, mensaje
evangélico y análisis de la propia vida. En este contexto, el
tallerista es arrastrado, casi sin darse cuenta, a una
transformación de su vida.
En segundo lugar, mediante los ejercicio de silenciamiento, el
sistema nervioso queda impregnado de serenidad y la paz llega a
las profundidades del alma, mediante las vivencias del abandono.
Y así, por medio de mensajes y ejercicio, la mayoría de los
talleristas llegan paulatinamente a:
• Liberarse de tristezas y angustias,
• Sanarse de las heridas de la vida,
• Superar complejos de culpa, inseguridad o inferioridad,
• Recuperar, en fin, la estabilidad emocional y la alegría de
vivir. Los TOV consiguen que lo divino y lo humano vayan tomados
de la mano.
En tercer lugar, el taller ofrece un camino extremadamente simple,
pero eficaz, de santificación cristificante: dejar de ser “yo
mismo” en mis rasgos negativos, e ir asumiendo los rasgos
positivos de Jesús: paciencia, fortaleza, mansedumbre, amor;
preguntándose en cada nueva circunstancia: ¿qué haría Jesús en mi
lugar?
Un despliegue variado de mensajes evangélicos atraviesa todas y
cada una de las sesiones: la revelación del Amor del Padre, fe
adulta, amor fraterno, preferencia por los pobres, compromiso
apostólico, presentación de la figura fascinante de Jesús…
El taller va tallando, golpe a golpe, a los asistentes,
transformándolos paulatinamente en amigos del Señor en la medida
en que lo tratan entrañablemente en la oración, que no es otra
cosa que “un trato de amistad”; por otro lado, meditando
asiduamente en Su Palabra, la mentalidad del tallerista se va
adaptando a la “mentalidad” del Señor.
Nuestro servicio es provisional y limitado: una vez concluidas las
quince sesiones, damos por cumplido nuestro objetivo.
Un servicio abierto: este programa lo ofrecemos a todos los que
sinceramente buscan a Dios: simples cristianos, grupos apostólicos,
agentes de pastoral, catequistas, los alejados de la Iglesia, los
excluidos de los sacramentos, protestantes de diversa denominación.
Los TOV son un servicio eclesial y, por consiguiente, deben
llevarse a cabo en estrecha colaboración con los sacerdotes, y
mantener las relaciones más fluidas y afectuosas con la jerarquía
de la Iglesia.
El Taller de Oración y Vida consta de quince semanas y una reunión
de apertura. Cada sesión dura dos horas y la sesión es semanal.
Los TOV somos una gran familia: damos los talleres en español y en
inglés. También tenemos los Talleres Especiales para Jóvenes,
adaptados a sus características y necesidades.
Para obtener información pueden llamar:
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En español, a Miguel Ángel o María Rosa: 305-867-0661 y/o Jorge:
786-512-9369.
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En inglés, a Winnifred: 305-386-6332.
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Para jóvenes, a Blanca Estela: 786-275-8644.
La autora es Coordinadora Local de los Talleres de Oración y Vida
en Miami-Norte.
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