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Reflexiones
Católicas sobre la Biblia
1° de febrero de 2004, 4° domingo del Tiempo Ordinario
[Ciclo C]
Evangelio según San Lucas 4:21-30
En aquel tiempo, empezó Jesús a decir en la sinagoga: “Hoy se
cumplen estas profecías que acaban de escuchar” . Y mientras
proseguía su discurso conmovedor, todos lo aprobaban. Sin embargo,
se preguntaban extrañados: “No es éste el hijo de José?” Y él les
contestó: “Seguramente ustedes me van a recordar el dicho:
‘Médico, sánate a ti mismo . Haz aquí, en tu patria, lo que nos
cuentan que hiciste en Cafarnaún’” . Jesús añadió: “Ningún profeta
es bien recibido en su patria. Créanme que había más de una viuda
en Israel en los tiempos de Elías, cuando durante tres años y
medio el cielo no dio lluvia, y un hambre grande asoló a todo el
país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías*, sino a
una viuda que vivía en Sarepta en tierras de Sidón. Había también
más de un leproso en Israel en tiempos del profeta Eliseo*; con
todo, ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán, el sirio”. Al oír
estas palabras, todos en la sinagoga se indignaron. Se levantaron
y lo arrastraron fuera de la ciudad, llevándolo hasta un barranco
del cerro en el que está construida la ciudad, para arrojarlo
desde ahí. Pero él, pasando en medio de ellos, siguió su camino.
* El profeta Elías fue enviado a una mujer extranjera, porque su
pueblo lo había rechazado. Eliseo fue también enviado a curar la
lepra de otro extranjero aunque mucha de su gente sufría de la
misma enfermedad.
Comentario breve:
Los que escuchaban a Jesús, estaban llenos de expectativas
anticipando la llegada de la era mesiánica. Esperaban a un mesías
que los librara del dominio del imperio romano. En medio de la
esperanza que Jesús ofrece cuando declara que la profecía se
cumple en él, Lucas nos presenta una nota discordante: “¿No es
éste el hijo de José?” Este comentario destaca la confusión de los
judíos y su duda en aceptar al hijo de un carpintero del pueblo
como el Mesías de Israel. Jesús se compara con dos de los grandes
profetas del pasado, y señala que ellos tampoco fueron aceptados
por su pueblo. Como consecuencia de este rechazo, Elías, Eliseo, y
por último Jesús llevarán su mensaje a los extranjeros fuera de
Israel.
La lectura presenta tres ideas importantes:
-
La salvación que Jesús ofrece es universal y al ser rechazada
por aquellos a quienes les fue ofrecida primero, se extiende
ahora a todo el mundo.
-
En los Hechos de los Apóstoles (22:21), San Pablo lanza el mismo
juicio sobre Israel. Hechos es el segundo libro escrito por
Lucas después de su evangelio.
-
El pueblo se enfurece. Sin maldad, pero con consecuencias
trágicas, creían que su manera de entender los designios de Dios
era la única y la mejor.
Para la reflexión:
¿Valoro a las personas de acuerdo a su apariencia, educación o
nivel social y no soy capaz de ver al hijo o hija de Dios en ellas?
¿Estoy abierto/a a descubrir la presencia de Dios en formas y
lugares inesperados? ¿Soy tan presuntuoso/a que me creo saber como
actúa Dios siempre?
8 de febrero de 2004, 5° domingo del Tiempo Ordinario
[Ciclo C]
Evangelio según San Lucas 5:1-11
En aquel tiempo, había mucha gente que se apretaba alrededor de
Jesús para escuchar la palabra de Dios*, y él estaba de pie a la
orilla del lago de Genesaret. Vio dos barcas amarradas al borde
del lago. Los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió
a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió a éste que se
apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca y empezó
a enseñar a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón:
“Lleva la barca a la parte más honda y echa las redes para pescar”.
Simón respondió: “Maestro, hemos trabajado toda la noche sin
pescar nada, pero porque tú lo mandas echaré las redes”. Y al
hacerlo pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse.
Pidieron por señas a sus compañeros que estaban en la otra barca
que vinieran a ayudarlos; llegaron, pues, y llenaron tanto las dos
barcas, que por poco se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se
arrodilló ante Jesús, diciendo: “Señor, apártate de mí, porque soy
un pecador”. Pues tanto él como sus ayudantes estaban muy
asustados por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba
a Santiago y a Juan, hijo de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero
Jesús dijo a Simón: “No temas, de hoy en adelante serás pescador
de hombres”. Entonces llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron
todo y siguieron a Jesús.
* Es en este lugar en los alrededores del lago de Galilea llamado
Genesaret, que la predicación de Jesús se reconoce por primera vez
como palabra de Dios .
Comentario breve:
La frase: “palabra de Dios” al comienzo de esta escena señala que
la llamada a los pescadores y sus respuestas fueron el resultado
de la palabra de Dios proclamada con eficacia. Se le pide a Simón
que actúe en fe de un modo que no tiene sentido ni lógica desde la
perspectiva humana. Sin embargo, Simón confió en Jesús y echó de
nuevo las redes, a pesar de que como pescador sabía que esto no
tenía sentido. El pescador sencillo se siente indigno, pero Jesús
muestra que él vino a llamar a los pecadores a compartir su
ministerio si ponen su confianza en él. En este episodio, Simón es
llamado Pedro, “Piedra”, por primera vez, nombre que usará más
tarde como líder de la Iglesia. Desde sus orígenes la Iglesia fue
llamada “la barca de Pedro”, el lugar donde la fe en Jesús era
probada.
La lectura presenta tres ideas importantes:
-
Jesús nos llama en medio de nuestra rutina diaria. No es
necesario ir a ninguna parte a buscar al Dios que siempre está
con nosotros.
-
Tanto Pedro como después Pablo reconocieron su condición de
pecadores. Sin embargo creyeron que habían sido llamados por la
gracia de Dios a construir una comunidad nueva.
-
Cuando nos aceptamos como somos, podemos abrirnos al perdón que
Jesús nos brinda y recibir su llamado como un don y no como algo
que hemos merecido.
Para la reflexión:
Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta
con otros sus ideas o sentimientos.
1.1. ¿Estoy abierto/a a la llamada de Dios, o prefiero esperar
hasta que crea “merecerla”?
2. ¿Soy capaz de aventurarme al radicalismo del Evangelio o
prefiero quedarme en la orilla?
15 de febrero de 2004, 6° domingo del Tiempo Ordinario
[Ciclo C]
Evangelio según San Lucas 6: 17, 20-26
En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se detuvo en
un llano. Había ahí un grupo numeroso de discípulos suyos y una
gran cantidad de gente que había venido tanto de la Judea y de
Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Levantando
entonces los ojos hacia sus discípulos, dijo: “Felices los pobres,
porque de ustedes es el Reino de Dios. Felices ustedes, los que
ahora tienen hambre, porque serán satisfechos. Felices ustedes,
los que lloran, porque reirán. Felices ustedes si los hombres los
odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos
delincuentes a causa del Hijo del Hombre. En ese momento alégrense
y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el
cielo. Por lo demás, ésa es la manera como trataron también a los
profetas en tiempos de sus padres. Pero, pobres de ustedes, los
ricos, porque ustedes tienen ya su consuelo. ¡Pobres de ustedes,
los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre!
Pobres de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de
esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus
antepasados!”
Comentario breve:
El Evangelio según San Mateo presenta a Jesús en la montaña cuando
predica sus famosas “bienaventuranzas”, San Lucas lo coloca en el
llano, bajando de la montaña para atender a la multitud y darle la
Nueva Ley. En el estilo típico de Lucas, la gente ha venido de
todas partes para escuchar la palabra de Dios y sanarse. La
mención de las diferentes regiones de donde procede la gente
muestra una vez más la inclusividad del Reino de Dios. La cuarta
bienaventuranza nos da la clave del sermón: Jesús no desea que
seamos pobres, hambrientos o perseguidos, pero nos dice que
seremos benditos si nos tratan como trataron a los profetas de
antaño. Las “lamentaciones” son dirigidas a los ricos que no usan
sus riquezas para ayudar a los necesitados y que no reconocen a
Dios como la fuente de todos los dones. A menudo la riqueza es un
impedimento para que pongamos toda nuestra confianza en Dios.
La lectura presenta tres ideas importantes:
-
Jesús echa por tierra todos los criterios humanos. Llama felices
a los que en aquella época eran considerados perdidos y sin
ninguna esperanza.
-
Los que saben que necesitan a Dios son bienaventurados\. Los que
se sienten autosuficientes merecen lástima.
-
Nadie disfruta ser perseguido o insultado, pero a veces este es
el precio del discipulado.
Para la reflexión:
Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta
con otros sus ideas o sentimientos.
1. ¿Qué significan para ti los pobres? Explica.
2. ¿Te sientes identificado/a con alguna de las bienaventuranzas o
lamentaciones?
Da un ejemplo concreto.
22 de febrero de 2004, 7° domingo del Tiempo Ordinario
[Ciclo C]
Evangelio según San Lucas 6:27-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo les digo a
ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los
que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los
que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale la
otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido.
Da al que te pida, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames.
Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes.
Porque si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los
malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen
bien, ¿qué mérito tienen? También los pecadores obran así. Y si
prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué mérito tienen?
También los pecadores prestan a pecadores para recibir de ellos
igual trato. Por el contrario, amen a sus enemigos, hagan el bien
y presten sin esperar algo en cambio. Entonces la recompensa será
grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y
los pecadores. Sean compasivos, como es compasivo el Padre* de
ustedes. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán
condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará;
recibirán una medida bien llena, apretada y rebosante; porque con
la medida que ustedes midan, serán medidos”.
* Esta es la primera vez que Jesús llama a Dios “Padre” en su
ministerio público.
Comentario breve:
El llamado a amar a nuestros enemigos es la continuación de las
Bienaventuranzas. Aquí Jesús presenta un nuevo proyecto de vida,
una nueva escala de valores para aquellos que lo siguen. Uno de
los peligros en la interpretación de este texto es tomarlo
literalmente y fuera del contexto en que fue escrito. Jesús no
está pidiendo que nos sometamos al abuso físico o verbal, ni que
pongamos nuestra vida en peligro. Este pasaje nos llama a vivir
radicalmente el amor y el perdón y a tratar a todos, no solamente
a los que nos caen bien, como nos gustaría que nos trataran a
nosotros. Se nos ocurre una pregunta: ¿Hasta qué punto debemos
llegar con esta actitud? y Jesús responde: ¡Hasta el final! El
amor inclusivo y el perdón de Jesús y del Padre deben ser la señal
de los cristianos, y no es fácil.
La lectura presenta tres ideas importantes:
-
Todo cristiano está llamado a tratar de amar tan radicalmente
como Jesús nos amó.
-
Perdonar a los enemigos no significa dejarnos abusar, significa
no odiar y orar por el que nos ha ofendido.
-
Ser cristiano quiere decir hacer más de lo que nos pagan por
hacer, dar más de lo que se espera. De otro modo, somos iguales
a lo que no creen.
Para la reflexión:
Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta
con otros sus ideas o sentimientos.
1. ¿Crees que la compasión y la justicia pueden coexistir? Pon
ejemplos de tu propia vida.
2. ¿Por qué crees que la mayoría de las personas estamos
inclinadas al odio y la venganza?
29 de febrero de 2004, 1er domingo de Cuaresma [Ciclo C]
Lectura del Evangelio según San Lucas 4:1-13
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió de las
orillas del Jordán y se dejó guiar por el Espíritu a través del
desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo.
En todos esos días no comió nada, y al fin tuvo hambre. El diablo
le dijo entonces: Si eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se
convierta en pan. Pero Jesús le contestó: Dice la Escritura: El
hombre no vive solamente de pan. Después, el diablo lo llevó a un
lugar más alto; en un instante le mostró todos los reinos del
mundo, y le dijo: Te daré poder sobre estos países y te entregaré
sus riquezas, porque me han sido entregadas y las doy a quien
quiero. Todo será tuyo si te arrodillas delante de mí. Pero Jesús
le replicó: La Escritura dice: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él
sólo servirás. Entonces, lo llevó el diablo a Jerusalén, lo puso
sobre la parte más alta del Templo y le dijo: Si tú eres Hijo de
Dios, tírate de aquí para abajo; porque dice la Escritura: Dios
ordenará a sus ángeles que te protejan. Ellos te llevarán en sus
manos para que no tropiecen tus pies en alguna piedra. Pero Jesús
le replicó: Dice la Escritura: No tientes al Señor tu Dios.
Habiendo agotado todas las formas de tentación, el diablo se alejó
de él, para volver en el momento oportuno.
Comentario breve:
Hoy es el primer domingo de cuaresma. La cuaresma es nuestra
experiencia del desierto, el lugar donde a veces confrontamos el
mal en nuestras vidas. Caminamos con Jesús hacia el Calvario donde
con él venceremos el pecado y la muerte. Lucas y Mateo describen
tres tentaciones. Estas representan las tentaciones que Jesús
confrontó durante toda su vida. En la primera, el diablo lo tienta
a usar su poder para su beneficio propio. En la segunda, trata de
que Jesús adore y sea fiel a otro que no es Dios. En la tercera
tentación el diablo quiere que Jesús dude de Dios y lo ponga a
prueba. A cada tentación, Jesús responde usando citas del Libro
del Deuteronomio*. Es importante destacar que el diablo también
conoce y cita las Escrituras. Esto nos enseña que la Biblia no
tiene autoridad cuando se malinterpreta y se manipula para
justificar nuestras acciones.
*Deuteronomio 8:3; 6:13-16.
La lectura presenta tres ideas importantes:
La tradición de ayunar, dar limosna y orar en cuaresma están
relacionadas con las tres tentaciones: Cuando abusamos de los
bienes y riquezas para nuestro propio beneficio: ayunemos! Cuando
queramos controlar la vida de los demás por nuestro deseo de poder:
Demos limosna y trabajemos por la justicia! Cuando pensemos que
podemos manipular a Dios: Oremos, reconociendo que Dios es nuestro
creador y que dependemos de El.
Podemos vencer a las fuerzas del mal si nos mantenemos firmes en
nuestra fe en que el poder del Espíritu de Dios nos fortalece.
La experiencia del desierto es el camino de la libertad cristiana.
Para la reflexión:
Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta
con otros sus ideas o sentimientos.
1. Al comenzar esta cuaresma examina las áreas de tu vida en que
estás siendo tentado/a. Trata de compararla a las tentaciones de
Jesús. Qué puedes aprender de ellas?
2. Qué puedo hacer en este tiempo cuaresmal para fortalecer mi
confianza en Dios como mi única fuente de paz y seguridad? |