ARCHIVO

BUSQUEDA

PORTADA

 ARQUIDIOCESIS MIAMI
 VOZ DEL ARZOBISPO
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACION
 HABLA EL PAPA
 LIBROS / CINE / ARTE
 IGLESIA EN CUBA
 IGLESIA EN A. LATINA
 OPINIONES
 TEOLOGIA
 REFLEX. BIBLICAS
 ENLACES
 

 

Reflexiones Católicas sobre la Biblia

1° de febrero de 2004, 4° domingo del Tiempo Ordinario
[Ciclo C]

Evangelio según San Lucas 4:21-30

En aquel tiempo, empezó Jesús a decir en la sinagoga: “Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar” . Y mientras proseguía su discurso conmovedor, todos lo aprobaban. Sin embargo, se preguntaban extrañados: “No es éste el hijo de José?” Y él les contestó: “Seguramente ustedes me van a recordar el dicho: ‘Médico, sánate a ti mismo . Haz aquí, en tu patria, lo que nos cuentan que hiciste en Cafarnaún’” . Jesús añadió: “Ningún profeta es bien recibido en su patria. Créanme que había más de una viuda en Israel en los tiempos de Elías, cuando durante tres años y medio el cielo no dio lluvia, y un hambre grande asoló a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías*, sino a una viuda que vivía en Sarepta en tierras de Sidón. Había también más de un leproso en Israel en tiempos del profeta Eliseo*; con todo, ninguno de ellos fue sanado, sino Naamán, el sirio”. Al oír estas palabras, todos en la sinagoga se indignaron. Se levantaron y lo arrastraron fuera de la ciudad, llevándolo hasta un barranco del cerro en el que está construida la ciudad, para arrojarlo desde ahí. Pero él, pasando en medio de ellos, siguió su camino.

* El profeta Elías fue enviado a una mujer extranjera, porque su pueblo lo había rechazado. Eliseo fue también enviado a curar la lepra de otro extranjero aunque mucha de su gente sufría de la misma enfermedad.

 

Comentario breve:

Los que escuchaban a Jesús, estaban llenos de expectativas anticipando la llegada de la era mesiánica. Esperaban a un mesías que los librara del dominio del imperio romano. En medio de la esperanza que Jesús ofrece cuando declara que la profecía se cumple en él, Lucas nos presenta una nota discordante: “¿No es éste el hijo de José?” Este comentario destaca la confusión de los judíos y su duda en aceptar al hijo de un carpintero del pueblo como el Mesías de Israel. Jesús se compara con dos de los grandes profetas del pasado, y señala que ellos tampoco fueron aceptados por su pueblo. Como consecuencia de este rechazo, Elías, Eliseo, y por último Jesús llevarán su mensaje a los extranjeros fuera de Israel.

La lectura presenta tres ideas importantes:

  • La salvación que Jesús ofrece es universal y al ser rechazada por aquellos a quienes les fue ofrecida primero, se extiende ahora a todo el mundo.

  • En los Hechos de los Apóstoles (22:21), San Pablo lanza el mismo juicio sobre Israel. Hechos es el segundo libro escrito por Lucas después de su evangelio.

  • El pueblo se enfurece. Sin maldad, pero con consecuencias trágicas, creían que su manera de entender los designios de Dios era la única y la mejor.

Para la reflexión:

¿Valoro a las personas de acuerdo a su apariencia, educación o nivel social y no soy capaz de ver al hijo o hija de Dios en ellas?

¿Estoy abierto/a a descubrir la presencia de Dios en formas y lugares inesperados? ¿Soy tan presuntuoso/a que me creo saber como actúa Dios siempre?

  

8 de febrero de 2004, 5° domingo del Tiempo Ordinario
[Ciclo C]

 

Evangelio según San Lucas 5:1-11

En aquel tiempo, había mucha gente que se apretaba alrededor de Jesús para escuchar la palabra de Dios*, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Vio dos barcas amarradas al borde del lago. Los pescadores habían bajado y lavaban las redes. Subió a una de las barcas, que era la de Simón, y le pidió a éste que se apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca y empezó a enseñar a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca a la parte más honda y echa las redes para pescar”. Simón respondió: “Maestro, hemos trabajado toda la noche sin pescar nada, pero porque tú lo mandas echaré las redes”. Y al hacerlo pescaron tantos peces que las redes estaban por romperse. Pidieron por señas a sus compañeros que estaban en la otra barca que vinieran a ayudarlos; llegaron, pues, y llenaron tanto las dos barcas, que por poco se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrodilló ante Jesús, diciendo: “Señor, apártate de mí, porque soy un pecador”. Pues tanto él como sus ayudantes estaban muy asustados por la pesca que acababan de hacer. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijo de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de hoy en adelante serás pescador de hombres”. Entonces llevaron sus barcas a tierra, lo dejaron todo y siguieron a Jesús.

* Es en este lugar en los alrededores del lago de Galilea llamado Genesaret, que la predicación de Jesús se reconoce por primera vez como palabra de Dios .

 

Comentario breve:

La frase: “palabra de Dios” al comienzo de esta escena señala que la llamada a los pescadores y sus respuestas fueron el resultado de la palabra de Dios proclamada con eficacia. Se le pide a Simón que actúe en fe de un modo que no tiene sentido ni lógica desde la perspectiva humana. Sin embargo, Simón confió en Jesús y echó de nuevo las redes, a pesar de que como pescador sabía que esto no tenía sentido. El pescador sencillo se siente indigno, pero Jesús muestra que él vino a llamar a los pecadores a compartir su ministerio si ponen su confianza en él. En este episodio, Simón es llamado Pedro, “Piedra”, por primera vez, nombre que usará más tarde como líder de la Iglesia. Desde sus orígenes la Iglesia fue llamada “la barca de Pedro”, el lugar donde la fe en Jesús era probada.

 

La lectura presenta tres ideas importantes:

  • Jesús nos llama en medio de nuestra rutina diaria. No es necesario ir a ninguna parte a buscar al Dios que siempre está con nosotros.

  • Tanto Pedro como después Pablo reconocieron su condición de pecadores. Sin embargo creyeron que habían sido llamados por la gracia de Dios a construir una comunidad nueva.

  • Cuando nos aceptamos como somos, podemos abrirnos al perdón que Jesús nos brinda y recibir su llamado como un don y no como algo que hemos merecido.

Para la reflexión:

Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta con otros sus ideas o sentimientos.

1.1. ¿Estoy abierto/a a la llamada de Dios, o prefiero esperar hasta que crea “merecerla”?

2. ¿Soy capaz de aventurarme al radicalismo del Evangelio o prefiero quedarme en la orilla?

 

15 de febrero de 2004, 6° domingo del Tiempo Ordinario
[Ciclo C]

 

Evangelio según San Lucas 6: 17, 20-26

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se detuvo en un llano. Había ahí un grupo numeroso de discípulos suyos y una gran cantidad de gente que había venido tanto de la Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón. Levantando entonces los ojos hacia sus discípulos, dijo: “Felices los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán satisfechos. Felices ustedes, los que lloran, porque reirán. Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre. En ese momento alégrense y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el cielo. Por lo demás, ésa es la manera como trataron también a los profetas en tiempos de sus padres. Pero, pobres de ustedes, los ricos, porque ustedes tienen ya su consuelo. ¡Pobres de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque después tendrán hambre! Pobres de ustedes cuando todos hablen bien de ustedes, porque de esa misma manera trataron a los falsos profetas en tiempos de sus antepasados!”

 

Comentario breve:

El Evangelio según San Mateo presenta a Jesús en la montaña cuando predica sus famosas “bienaventuranzas”, San Lucas lo coloca en el llano, bajando de la montaña para atender a la multitud y darle la Nueva Ley. En el estilo típico de Lucas, la gente ha venido de todas partes para escuchar la palabra de Dios y sanarse. La mención de las diferentes regiones de donde procede la gente muestra una vez más la inclusividad del Reino de Dios. La cuarta bienaventuranza nos da la clave del sermón: Jesús no desea que seamos pobres, hambrientos o perseguidos, pero nos dice que seremos benditos si nos tratan como trataron a los profetas de antaño. Las “lamentaciones” son dirigidas a los ricos que no usan sus riquezas para ayudar a los necesitados y que no reconocen a Dios como la fuente de todos los dones. A menudo la riqueza es un impedimento para que pongamos toda nuestra confianza en Dios.

 

La lectura presenta tres ideas importantes:

  • Jesús echa por tierra todos los criterios humanos. Llama felices a los que en aquella época eran considerados perdidos y sin ninguna esperanza.

  • Los que saben que necesitan a Dios son bienaventurados\. Los que se sienten autosuficientes merecen lástima.

  • Nadie disfruta ser perseguido o insultado, pero a veces este es el precio del discipulado.

Para la reflexión:

Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta con otros sus ideas o sentimientos.

1. ¿Qué significan para ti los pobres? Explica.

2. ¿Te sientes identificado/a con alguna de las bienaventuranzas o lamentaciones?

Da un ejemplo concreto.

 

 

22 de febrero de 2004, 7° domingo del Tiempo Ordinario
[Ciclo C]

 

Evangelio según San Lucas 6:27-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los maltratan. Al que te golpea en una mejilla, preséntale la otra. Al que te arrebata el manto, entrégale también el vestido. Da al que te pida, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames. Traten a los demás como quieren que ellos les traten a ustedes. Porque si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? Hasta los malos aman a los que los aman. Y si hacen bien a los que les hacen bien, ¿qué mérito tienen? También los pecadores obran así. Y si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan a pecadores para recibir de ellos igual trato. Por el contrario, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar algo en cambio. Entonces la recompensa será grande y serán hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y los pecadores. Sean compasivos, como es compasivo el Padre* de ustedes. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará; recibirán una medida bien llena, apretada y rebosante; porque con la medida que ustedes midan, serán medidos”.

* Esta es la primera vez que Jesús llama a Dios “Padre” en su ministerio público.

 

Comentario breve:

El llamado a amar a nuestros enemigos es la continuación de las Bienaventuranzas. Aquí Jesús presenta un nuevo proyecto de vida, una nueva escala de valores para aquellos que lo siguen. Uno de los peligros en la interpretación de este texto es tomarlo literalmente y fuera del contexto en que fue escrito. Jesús no está pidiendo que nos sometamos al abuso físico o verbal, ni que pongamos nuestra vida en peligro. Este pasaje nos llama a vivir radicalmente el amor y el perdón y a tratar a todos, no solamente a los que nos caen bien, como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Se nos ocurre una pregunta: ¿Hasta qué punto debemos llegar con esta actitud? y Jesús responde: ¡Hasta el final! El amor inclusivo y el perdón de Jesús y del Padre deben ser la señal de los cristianos, y no es fácil.

 

La lectura presenta tres ideas importantes:

  • Todo cristiano está llamado a tratar de amar tan radicalmente como Jesús nos amó.

  • Perdonar a los enemigos no significa dejarnos abusar, significa no odiar y orar por el que nos ha ofendido.

  • Ser cristiano quiere decir hacer más de lo que nos pagan por hacer, dar más de lo que se espera. De otro modo, somos iguales a lo que no creen.

Para la reflexión:

Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta con otros sus ideas o sentimientos.

1. ¿Crees que la compasión y la justicia pueden coexistir? Pon ejemplos de tu propia vida.

2. ¿Por qué crees que la mayoría de las personas estamos inclinadas al odio y la venganza?

 

29 de febrero de 2004, 1er domingo de Cuaresma [Ciclo C]

 

Lectura del Evangelio según San Lucas 4:1-13

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió de las orillas del Jordán y se dejó guiar por el Espíritu a través del desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. En todos esos días no comió nada, y al fin tuvo hambre. El diablo le dijo entonces: Si eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan. Pero Jesús le contestó: Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan. Después, el diablo lo llevó a un lugar más alto; en un instante le mostró todos los reinos del mundo, y le dijo: Te daré poder sobre estos países y te entregaré sus riquezas, porque me han sido entregadas y las doy a quien quiero. Todo será tuyo si te arrodillas delante de mí. Pero Jesús le replicó: La Escritura dice: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás. Entonces, lo llevó el diablo a Jerusalén, lo puso sobre la parte más alta del Templo y le dijo: Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo; porque dice la Escritura: Dios ordenará a sus ángeles que te protejan. Ellos te llevarán en sus manos para que no tropiecen tus pies en alguna piedra. Pero Jesús le replicó: Dice la Escritura: No tientes al Señor tu Dios. Habiendo agotado todas las formas de tentación, el diablo se alejó de él, para volver en el momento oportuno.

 

Comentario breve:

Hoy es el primer domingo de cuaresma. La cuaresma es nuestra experiencia del desierto, el lugar donde a veces confrontamos el mal en nuestras vidas. Caminamos con Jesús hacia el Calvario donde con él venceremos el pecado y la muerte. Lucas y Mateo describen tres tentaciones. Estas representan las tentaciones que Jesús confrontó durante toda su vida. En la primera, el diablo lo tienta a usar su poder para su beneficio propio. En la segunda, trata de que Jesús adore y sea fiel a otro que no es Dios. En la tercera tentación el diablo quiere que Jesús dude de Dios y lo ponga a prueba. A cada tentación, Jesús responde usando citas del Libro del Deuteronomio*. Es importante destacar que el diablo también conoce y cita las Escrituras. Esto nos enseña que la Biblia no tiene autoridad cuando se malinterpreta y se manipula para justificar nuestras acciones.

*Deuteronomio 8:3; 6:13-16.

 

La lectura presenta tres ideas importantes:

La tradición de ayunar, dar limosna y orar en cuaresma están relacionadas con las tres tentaciones: Cuando abusamos de los bienes y riquezas para nuestro propio beneficio: ayunemos! Cuando queramos controlar la vida de los demás por nuestro deseo de poder: Demos limosna y trabajemos por la justicia! Cuando pensemos que podemos manipular a Dios: Oremos, reconociendo que Dios es nuestro creador y que dependemos de El.

Podemos vencer a las fuerzas del mal si nos mantenemos firmes en nuestra fe en que el poder del Espíritu de Dios nos fortalece.

La experiencia del desierto es el camino de la libertad cristiana.

 

Para la reflexión:

Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta con otros sus ideas o sentimientos.

1. Al comenzar esta cuaresma examina las áreas de tu vida en que estás siendo tentado/a. Trata de compararla a las tentaciones de Jesús. Qué puedes aprender de ellas?

2. Qué puedo hacer en este tiempo cuaresmal para fortalecer mi confianza en Dios como mi única fuente de paz y seguridad?