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Tríptico episcopal

Antonio Fernández

Mucho antes de que el nombre de Mons. Felipe Estévez “sonara” como posible candidato para obispo auxiliar de Miami, ya se vislumbraba una especie de linaje espiritual que, partiendo del Obispo Eduardo Boza Masvidal, pasaba por Mons. Agustín Román y llegaba al entonces P. Estévez.

Cuando recordamos las trayectorias de estos tres hombres de Dios, podemos descubrir fácilmente sus puntos de contacto, la amistad profética que los unió y en la que se apoyaron siempre, como en una nueva y palpable sucesión apostólica, reflejo de aquella otra de San Juan, San Policarpo y San Ireneo en los comienzos de la Iglesia.

No es que necesariamente los obispos Boza, Román y Estévez sean un calco unos de otros, sino que a través de sus distintas personalidades, intereses y manera de ser, los tres nos presentan un mismo llamado bajo aspectos diferentes, como en un tríptico espiritual cuyo propósito es revelarnos el camino hacia Dios.

Este triple llamado podríamos sintetizarlo en el lema de cada uno de estos pastores:

 

Mons. Eduardo Boza

Mons. Eduardo Boza Masvidal:

“No he venido a ser servido sino a servir”

(Mt 20,28)

Para Boza Masvidal, el seguimiento del Seńor estaba en el servicio. Como párroco de la Iglesia de la Caridad, rector de la Universidad de Villanueva, obispo auxiliar en La Habana y, posteriormente, padre-obispo de la diáspora cubana y vicario en Los Teques, Venezuela, siempre se destacó por su entrega al servicio del pueblo de Dios en grado heroico. Como sacerdote y obispo entendió su orden diaconal en forma permanente y continua. Mons. Boza nos decía a menudo: “el que no vive para servir, no sirve para vivir”.

 

Mons. Agustín Román

Mons. Agustín Román:

“ˇAy de mí si no no evangelizo!” (1 Cor 9,16)

Todos los que conocemos al Obispo Román o alguna vez le hemos visto o escuchado, sabemos que es el evangelizador por excelencia. Para Mons. Román toda su vida, toda su labor, todo su trabajo es evangelización. Es dar a conocer a Jesús en forma clara y sin muchos enredos. Para Román la evangelización es un asunto apremiante, en la misma línea y pensamiento paulinos. Siguiendo el ejemplo de Mons. Román, nuestra evangelización ha de estar siempre libre de esquemas y de agobiante burocracia. La simiente de la Palabra no puede ahogarse entre las malezas ni secarse bajo las piedras del camino.

 

Mons. Felipe Estévez

Mons. Felipe J. Estévez:

“Amó a los suyos hasta el extremo” (Jn 13,1)

A nadie puede extrańarle que Mons. Estévez haya encontrado su lema en el evangelio de San Juan. Yo me atrevería a decir que es el libro de la Biblia que él mejor conoce y vive. A través de su lema, Mons. Estévez quiere recordarnos que Dios es amor, y que a través del amor a los demás, lo encontramos a Él. Es el hombre que vive una profunda y estrecha relación de amor con su Creador y que transmite esa vida espiritual con sus palabras, en un apretón de manos, o con una sonrisa. “Amó a los suyos hasta el extremo” no es sólo un llamado a un amor hasta el final de la vida; es, sobre todo, un amar agotando todas nuestras fuerzas y recursos, aquí y ahora mismo, tal como Mons. Estévez nos ha mostrado en su propia dedicación pastoral.

La enseńanza que nos dan estos tres obispos puede resumirse en un llamado a servir, evangelizar, y amar… tal como Jesús sirvió, evangelizó y amó.