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Dios, naturaleza y arte en la capilla
de la Universidad St. Thomas

Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic

Calificándola como “el corazón del recinto” universitario, el Arzobispo John C. Favalora consagró la nueva capilla de la Universidad St. Thomas, un edificio por cuya construcción se es-peró 43 años.

Los vitrales diseñados por el P. Jorge Sardiñas enmarcan el frente y el fondo de la nueva capilla de St. Thomas. Fotos: Ana Rodríguez-Soto

“Hoy, este recinto universitario está terminado, al menos en los términos de su misión como universidad católica”, dijo el arzobispo durante una ceremonia de dos horas, que tuvo lugar el 10 de febrero, y a la cual asistieron más de 600 personas, incluyendo a estudiantes, miembros del personal y patrocinadores de la universiad.

“Esta es la casa de Dios, donde Dios habita en esta universidad”, afirmó el arzobispo. Como tal, “es donde la sabiduría reside”; esta capilla “conecta todo otro aprendizaje con el plan divino de Dios”.

Desde su fundación en 1960, la universidad había estado utilizando un aula como capilla. En 2002, los filántropos católicos Joe y Wini Amaturo, de Fort Lauderdale, donaron $1 millón para la construcción de una nueva capilla en honor de San Antonio de Padua, de quien es particularmente devota la familia Amaturo.

Mons. Franklyn Casale, presidente de la Universidad, con los donantes de la capilla, Wini y Joseph Amaturo, y el Arzobispo John C. Favalora.

La capilla se levanta, deliberadamente, en el centro del recinto universitario, y es el primer edificio que se divisa al llegar, con sus paredes color de melocotón y sus arcos característicos, de dos pisos de altura sobre el verde césped.

Villa and Associates fueron los arquitectos del proyecto, que tuvo como modelo la capilla de la escuela Archbishop Edward McCarthy High School, de Southwest Ranches.

El P. Jorge Sardiñas, artista titular de la universidad, diseñó todos los aditamentos litúrgicos: los vitrales que dominan el frente y la parte posterior del edificio; las Estaciones de la Cruz, de estilo expresionista; las estatuas de madera de Jesús y María, en el interior, y las estatuas de mármol de San Antonio de Padua y Santo Tomás de Villanueva, en el exterior; el púlpito, el altar y la pila bautismal.

El P. Sardiñas explicó que había querido que la capilla fuera “específica del lugar”, es decir, que tuviera el aspecto propio de lo que pertenece al sur de la Florida.

“Hay mucha luz. Es muy espaciosa. Es muy despejada”, dijo, describiendo el estilo como de una “noble sencillez”.

El altar, la pila bautismal, el púlpito y el sagrario para el Santísimo Sacramento, están hechos enteramente con las mismas piedras, puras y antiquísimas, sobre las que se asientan los cayos de la Florida.

“Prácticamente, es como era el estado de la Florida cuando estaba bajo el agua”, explicó el P. Sardiñas. “Tiene millones de años de antigüedad”. La roca es tan compacta que sólo el altar pesa 3,500 libras.

Aparte del simbolismo de la roca en las Escrituras, el P. Sardiñas apenas tocó las partes. Solamente desbastó los bordes para darles a los bloques la forma apropiada.

La roca “es obra de Dios. ¿Quién soy yo para tocarla?”, expresó. “Es bellísima. Contiene corales fosilizados, conchas, vida marina. Dios mío, es un pedazo de historia”.

“Es maravillosa. Es bella”, dijo Joe Amaturo después de la ceremonia. “Me encanta que esté aquí”.