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Juan Pablo II sintetiza los compromisos morales
que todo cristiano
debe
considerar
en su examen de conciencia
ACI
Ciudad del Vaticano
En la audiencia general de la mañana del 4 de febrero en el
Vaticano, el Papa Juan Pablo II hizo una síntesis de los
compromisos morales que todo cristiano debería considerar en su
examen de conciencia y cumplir para llegar preparado ante la
presencia de Dios.
El Santo Padre dedicó la catequesis de hoy al Salmo 14, “¿Quién
es digno de estar ante el Señor?” y afirmó que al meditar en
este Salmo “podemos pensar en una procesión de fieles que se
agolpa a las puertas del templo de Sión para acceder al culto”.
Sin embargo, sostuvo que “para cruzar el umbral que conduce a la
‘tienda’, es decir, al templo sobre el ‘monte santo’ de Sión, se
requieren unas cualidades”, que “son once y constituyen una
síntesis ideal de los compromisos morales de base presentes en
la Ley bíblica”.
El Pontífice explicó que a diferencia de otras culturas
religiosas, donde para ser admitidos ante la divinidad “se exige
sobre todo la pureza ritual exterior, que comporta abluciones,
gestos y vestidos particulares”, aquí se “exige la purificación
de la conciencia, para que cada decisión esté inspirada en el
amor por la justicia y por el prójimo” invitando a “conjugar fe
y vida, oración y compromiso existencial, adoración y justicia
social”.
Según el Papa, estos once compromisos “pueden ser la base de un
examen de conciencia personal cada vez que nos preparamos para
confesar nuestras culpas y ser admitidos a la comunión con el
Señor en la celebración litúrgica”, y enumeró aquellos que
“expresan una decisión ética”: “Seguir el camino de la
integridad moral, de la práctica de la justicia y de la
sinceridad perfecta al hablar”.
Sobre la relación con el prójimo, el Pontífice señaló tres
deberes: “eliminar la calumnia del lenguaje, evitar toda acción
que pueda perjudicar al hermano, frenar los insultos contra
quien vive con nosotros diariamente”.
Posteriormente, agregó Su Santidad, “está la exigencia de una
posición clara en el ámbito social: despreciar al malvado,
honrar a quien teme a Dios”.
Y finalmente, presenta tres preceptos que deberían incluirse en
todo examen de conciencia: “ser fieles a la palabra dada, al
juramento, también en el caso en que pueda tener consecuencias
perjudiciales para nosotros; no practicar la usura, llaga que
también en nuestros días es una realidad infame capaz de
estrangular la vida de muchas personas, y evitar la corrupción
en la vida pública, otro compromiso que hay que saber practicar
con rigor también en nuestro tiempo”.
Por último, Su Santidad Juan Pablo II destacó que “seguir este
camino de decisiones morales auténticas significa estar
preparados al encuentro con el Señor. Quien actúa del modo
indicado por el salmista”, precisó, “no vacilará jamás”.
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