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Reflexiones Católicas sobre la Biblia

29 de febrero de 2004, 1er domingo de Cuaresma [Ciclo C]

Evangelio según San Lucas 4:1-13
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió de las orillas del Jordán y se dejó guiar por el Espíritu a través del desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por el diablo. En todos esos días no comió nada, y al fin tuvo hambre. El diablo le dijo entonces: “Si eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan”. Pero Jesús le contestó: “Dice la Escritura: ‘El hombre no vive solamente de pan’”. Después, el diablo lo llevó a un lugar más alto; en un instante le mostró todos los reinos del mundo, y le dijo: “Te daré poder sobre estos países y te entregaré sus riquezas, porque me han sido entregadas y las doy a quien quiero. Todo será tuyo si te arrodillas delante de mí”. Pero Jesús le replicó: “La Escritura dice: ‘Adorarás al Señor, tu Dios, y a él sólo servirás’”. Entonces, lo llevó el diablo a Jerusalén, lo puso sobre la parte más alta del Templo y le dijo: “Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí para abajo; porque dice la Escritura: ‘Dios ordenará a sus ángeles que te protejan. Ellos te llevarán en sus manos para que no tropiecen tus pies en alguna piedra’”. Pero Jesús le replicó: “Dice la Escritura: ‘No tientes al Señor tu Dios’”. Habiendo agotado todas las formas de tentación, el diablo se alejó de él, para volver en el momento oportuno.

Comentario breve:
Hoy es el primer domingo de cuaresma. La cuaresma es nuestra experiencia del desierto, el lugar donde a veces confrontamos el mal en nuestras vidas. Caminamos con Jesús hacia el Calvario donde con él venceremos  el pecado y la muerte. Lucas y Mateo describen tres tentaciones. Estas representan las tentaciones que Jesús confrontó durante toda su vida. En la primera, el diablo lo tienta a usar su poder para su beneficio propio. En la segunda, trata de que Jesús adore y sea fiel a otro que no es Dios. En la tercera tentación el diablo quiere que Jesús dude de Dios y lo ponga a prueba. A cada tentación, Jesús responde usando citas del Libro del Deuteronomio*. Es importante destacar que el diablo también conoce y cita las Escrituras. Esto nos enseña que la Biblia no tiene autoridad cuando se malinterpreta y manipula para justificar nuestras acciones.

* Deuteronomio 8:3; 6:13-16.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • La tradición de ayunar, dar limosna y orar en cuaresma están relacionadas con las tres tentaciones: Cuando abusamos de los bienes y riquezas para nuestro propio beneficio: ¡ayunemos! Cuando queramos controlar la vida de los demás por nuestro deseo de poder: ¡Demos limosna y trabajemos por la justicia! Cuando pensemos que podemos manipular a Dios: ¡Oremos, reconociendo que Dios es nuestro creador y que dependemos de El!

  • Podemos vencer a las fuerzas del mal si nos mantenemos firmes en nuestra fe en que el poder del Espíritu de Dios nos fortalece.

  • La experiencia del desierto es el camino de la libertad cristiana.

Para la reflexión:

  1. Al comenzar esta cuaresma examina las áreas de tu vida en que estás siendo tentado/a. Trata de compararla a las tentaciones de Jesús. ¿Qué puedes aprender de ellas?

  2. Qué puedo hacer en este tiempo cuaresmal para fortalecer mi confianza en Dios como mi única fuente de paz y seguridad?

 7 de marzo de 2004, 2do domingo de Cuaresma [Ciclo C]

Evangelio según San Lucas 9:28b-36
En aquel tiempo, Jesús llevó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y subió a un cerro a orar. Y mientras estaba orando, su cara cambió de aspecto y sus ropas se pusieron blancas y brillantes. Dos hombres, que eran Moisés y Elías*, conversaban con él. Se veían resplandecientes y le hablaban de su partida, que debía cumplirse en Jerusalén. Pedro y sus compañeros  tenían mucho sueño. Pero se despertaron de repente y vieron la gloria de Jesús y a los dos  hombres que estaban con él. Cuando éstos se alejaron,  Pedro dijo a Jesús:  “Maestro, qué felicidad es estar aquí;  levantemos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. No sabía lo que decía. Estaba  todavía hablando cuando se formó una nube que los cubrió con su sombra. Al quedar envueltos en la nube se atemorizaron, pero de la nube salió una voz que decía: “Este es mi Hijo, mi Elegido; escúchenlo”. Después que se escucharon estas palabras, Jesús volvió a estar solo. Los discípulos guardaron silencio por esos días y no contaron nada a nadie de lo que habían visto.

*Dos figuras claves del Antiguo Testamento: Moisés dador de la ley, y Elías, el profeta.

Comentario breve:
Cada año el segundo domingo de cuaresma nos narra la transfiguración de Jesús. Esta gloriosa epifanía* es  muy  diferente a la historia  de las  tentaciones  que  leímos el 1er domingo. Las tentaciones destacaron  la humanidad de Jesús, Hijo de Hombre, quien fue tentado como nosotros. La transfiguración resalta su divinidad. Jesús es el Hijo de Dios y manifiesta su gloria a los tres discípulos. Su apariencia es diferente, como también lo fue después de la resurrección. Los tres discípulos no saben cómo reaccionar. Primeramente se quedan dormidos de cansancio como lo hicieran más tarde en el huerto de los olivos (22:45).

Pedro, con la impaciencia que lo caracteriza, no quiere esperar más por su premio y le pide a Jesús que le permita hacer tres tiendas y quedarse en ese lugar sagrado. Esta es la misma reacción que tuvo cuando Jesús les anunció que iría a Jerusalén a sufrir. En ambas ocasiones, Pedro trata de cambiar el plan divino y quiere evitar el sufrimiento.

*Manifestación divina en el mundo.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • La presencia de Moisés y de Elías es un signo de que Jesús va a realizar todas las expectativas del pueblo judío.

  • La revelación de la gloria de Dios culmina con la voz desde la nube, como en el bautismo de Jesús.

  • La nube es un símbolo bíblico de la presencia de Dios. Como en una nube, Dios está con nosotros, pero no podemos verlo.

Para la reflexión:

Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta con otros sus ideas o sentimientos.

  1. ¿Estoy siempre pidiéndole a Dios “epifanías” y signos? ¿Soy fiel aún cuando las cosas no salen como yo quiero?

  2. Nuestra sociedad nos tienta a acumular posesiones, a buscar el placer en todo, a controlar a los demás. Como cristiano/a, ¿estoy dispuesto/a a caminar junto al que sufre o ha caído en sus momentos difíciles?

14 de marzo de 2004, 3er domingo de Cuaresma [Ciclo C]

Evangelio según San Lucas 13:1-9
En aquella ocasión se presentaron algunos y le contaron a Jesús lo que había pasado con los galileos, a quienes Pilato había dado muerte en el Templo, mezclando su sangre con la de sus sacrificios. Jesús les contestó: “¿Creen ustedes que esos galileos eran más pecadores que todos los otros galileos por haber sufrido esa desgracia? Yo les digo que no, pero si ustedes no toman otro camino, perecerán igualmente. Y esas dieciocho personas que aplastó la torre de Siloé cuando se derrumbó, ¿creen ustedes que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les digo que no, pero si no toman otro camino, todos perecerán igualmente”. Jesús les puso además esta comparación: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar higos pero no halló. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, hace tres años que vengo a buscar higos a esta higuera, pero nunca encuentro nada. Córtala, pues no sirve más que para agotar la tierra’. Pero él contestó: ‘Patrón, déjala un año más, así tendré tiempo para cavarle alrededor y echarle abono. Puede ser que así dé frutos en adelante; si no, la cortarás’”.

Comentario breve:
Lucas es el único evangelista que narra este episodio. En aquella época se creía que las enfermedades y los desastres eran consecuencia de los pecados personales. Sin embargo, Jesús asegura que los que sufren no tienen más pecados que los demás y usa este diálogo para enfatizar la importancia de la conversión y del arrepentimiento. En la segunda parte de la lectura, Jesús cuenta la parábola de la higuera seca. Esta parábola habla de la paciencia que Dios tiene con nosotros, esperando una y otra vez a que florezcamos. Si es verdad que Dios nos da muchas oportunidades de cambiar y está dispuesto a esperar por nosotros, eventualmente tendremos que dar cuentas de nuestra falta de frutos.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Lucas usa la narración de estos eventos para poner en contexto la llamada de Jesús al arrepentimiento y a la conversión.

  • La conversión es una exigencia del seguimiento de Cristo.

  • Dios está siempre dándonos nuevas oportunidades para cambiar. Sin embargo, algún día será la última.

Para la reflexión:

  1. ¿Veo mi conversión como algo entre Dios y yo, que no me lleva a tratar de cambiar mis actitudes con los demás ni a mejorar mi entorno?

  2. ¿Estoy esperando a que Dios me dé otra oportunidad, o es éste el momento de cambiar lo que sea necesario en mi vida?

21 de marzo de 2004, 4to domingo de Cuaresma [Ciclo C]

Evangelio según San Lucas 15:1-3, 11-32
En aquel tiempo, muchos publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Y por eso los fariseos y maestros de la Ley murmuraban y criticaban: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Entonces, Jesús les dijo esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la propiedad que me corresponde’. Y el padre la repartió entre ellos. Pocos días después, el hijo menor reunió todo lo que tenía, partió a un lugar lejano, y allí malgastó su dinero en una vida desordenada. Cuando lo gastó todo sobrevino en esa región una escasez grande y comenzó a pasar necesidad. Entonces fue a buscar trabajo y se puso al servicio de un habitante de ese lugar que lo envió a sus campos a cuidar cerdos. Hubiera deseado llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero nadie le daba nada. Entonces se puso a reflexionar: ‘¿Cuántos trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, y yo aquí me muero de hambre? ¿Por qué no me levanto? Volveré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo, trátame como a uno de tus siervos’. Partió, pues, de vuelta donde su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión, corrió a echarse a su cuello y lo abrazó. Entonces el hijo le habló: ‘Padre, pequé contra Dios y contra ti, ya no merezco llamarme hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Rápido, tráiganle la mejor ropa y póngansela, colóquenle un anillo en el dedo y zapatos en los pies. Traigan el ternero más gordo y mátenlo, comamos y alegrémonos, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y lo he encontrado’. Y se pusieron a celebrar la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver llegó cerca de la casa, oyó la música y el baile. Llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba todo eso. Éste le dijo: ‘Tu hermano está de vuelta y tu padre mandó matar el ternero gordo, por haberlo recobrado con buena salud’. El hijo mayor se enojó y no quiso entrar. Entonces el padre salió a rogarle. Pero él le contestó: ‘Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y a mí nunca me has dado un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos, pero llega ese hijo tuyo, después de haber gastado tu dinero con prostitutas, y para él haces matar el ternero gordo’. El padre le respondió: ‘Hijo, tú estás siempre conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero había que hacer fiesta y alegrarse, puesto que tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido, y ha sido encontrado’”.

Comentario breve:
En este capítulo de Lucas, los líderes religiosos critican a Jesús porque se asocia con pecadores y cobradores de impuestos. Esta crítica sirve de introducción a las tres parábolas que siguen, conocidas como las parábolas de la misericordia. Lo que une las tres historias es la alegría que se experimenta cuando encontramos lo que estaba perdido, en este caso, los pecadores y los marginados. La tercera es la más famosa por su contenido y su belleza literaria. En realidad, la historia no es sobre “el hijo pródigo”, sino sobre el amor de un padre por sus dos hijos que rompe con todas las costumbres de la época. De acuerdo a la Ley judía, el primogénito recibía el doble de la herencia (Deut 21:17). En este caso, el hijo menor exigió de su padre el tercio que le tocaba y se marchó lejos. Después de despilfarrar su fortuna, la miseria forzó al joven a regresar a la casa paterna, donde fue recibido por el padre con los brazos abiertos. No hay reproches, solamente la alegría de haber recobrado lo que estaba perdido. La parábola continúa narrando la reacción del hijo mayor que hasta se niega a entrar a la casa si su hermano está allí. El padre sale también a buscar a este hijo y le reafirma que todas sus riquezas son suyas, pero a la vez lo anima a que se alegre con él porque su hermano ha sido encontrado.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Dios está siempre esperando por nosotros, aún antes de que decidamos regresar.

  • Todo lo que el padre posee le pertenece al hijo mayor, el cual no pierde nada por recibir a su hermano en la casa.

  • Dios nos ofrece a cada uno su amor incondicional y pródigo.

Para la reflexión:
Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta con otros sus ideas o sentimientos.

  1. ¿De qué manera me veo reflejado/a en cada uno de los dos hermanos? Explica.

  2. ¿Trato de ser como el padre de esta historia? Da ejemplos concretos.

28 de marzo de 2004, 5to domingo de Cuaresma [Ciclo C]

Evangelio según San Juan 8:1-11
En aquel tiempo, Jesús se fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo y toda la multitud venía a él. Entonces se sentó para enseñar. Los maestros de la Ley y los fariseos le trajeron una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La colocaron en medio y le dijeron: “Maestro, han sorprendido a esta mujer en pleno adulterio. La Ley de Moisés ordena que mujeres como ésta deben morir apedreadas.* Tú, ¿qué dices?” Con esto querían ponerlo en dificultades para poder acusarlo. Jesús se inclinó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como le seguían preguntando, se enderezó y dijo: “El que no tenga pecado lance la primera piedra”. Se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en el suelo. Y todos se fueron retirando uno a uno, comenzando por los más viejos. Jesús quedó solo con la mujer que seguía de pie en el mismo lugar. Entonces se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?”. Ella contestó: “Ninguno, Señor”. Jesús le dijo: ”Yo tampoco te condeno. Vete y no vuelvas a pecar en adelante”.

*Deuteronomio 22:22

Comentario breve:
Los capítulos 7 y 8 del Evangelio según San Juan narran los desacuerdos teológicos entre Jesús y los líderes religiosos judíos. Fueron estas disputas las que contribuyeron a llevar a Jesús hasta la cruz. Cuando este Evangelio se escribió, la comunidad joánica ya había sido expulsada de la sinagoga. Esto se debió en parte a la manera literal en que los judíos interpretaban la Ley de Moisés y el énfasis de Jesús en la ley del perdón y del amor. En este pasaje, los maestros de la Ley y los fariseos tratan de hacerle quedar mal ante todos. Le presentan un caso indiscutible: “¡la han sorprendido en pleno adulterio!” El silencio inicial de Jesús y su misterioso escribir en el suelo paralizan la actitud maliciosa de sus oponentes. Las palabras de Jesús al final del episodio no aprueban el adulterio, sino que demuestran de una forma dramática el alcance del perdón de Dios.

Tres ideas importantes de la lectura:

  • Jesús aclara la distinción entre el pecado y el pecador. Sus últimas palabras enlazan su perdón con la admonición de no volver a pecar en adelante.

  • A medida que la pasión se acerca, las acciones de Jesús chocan más con las autoridades religiosas judías que temen perder su poder sobre el pueblo.

  • Las palabras: “El que no tenga pecado lance...”, prácticamente impide que podamos tirarnos piedras unos a otros.

Para la reflexión:
Después de una pausa breve para reflexionar en silencio, comparta con otros sus ideas o sentimientos.

  1. ¿Cuál es mi actitud hacia los que han caído? ¿Me apresuro a “tirar la primera piedra”?

  2. ¿Creo que soy tan perfecto/a que tengo permiso para juzgar a los demás?