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COCC celebra Simposio Nacional y declara 2004 Año de la Familia
Juan Carlos Urquijo Pedroso
UCLAP / La Habana
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Logo que presidió el Simposio de la Familia en La Habana.
Fotos: Laura María Fernández |
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La Iglesia de los Pasionistas de la Víbora, en La Habana, acogió
el 29 de enero a los más de 230 participantes en el Simposio
Nacional sobre la Familia, que se celebraría hasta el sábado 31,
con motivo de haber sido declarado el año 2004, por la
Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC), Año de la
Familia. Bajo el lema “Familia Cubana, abre tus puertas a
Cristo”, se reunieron matrimonios, sacerdotes, religiosos y
religiosas que en Cuba trabajan por fortalecer esta célula vital
de la Iglesia y la sociedad, que tan agredida y débil se
encuentra en los últimos tiempos en Cuba y en el mundo.
Con una
conferencia dictada por el Excmo. Mons. Gonzalo Duarte García de
Córtazar, Obispo de Valparaíso y Presidente de la Sección de
Familia del CELAM, tuvo lugar la inauguración. El papel de la
familia cristiana en la edificación de una sociedad sana fue el
tema de dicha conferencia.
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Inauguración del Simposio: en
primera fila, entre otros, se encuentran el Cardenal Jaime
Ortega y Alamino, y su Obispo Auxiliar, Mons. Alfredo Petit. |
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En su
intervención, Mons. Duarte recordó las palabras del Santo Padre
Juan Pablo II cuando, dirigiéndose por primera vez a la Iglesia
y al mundo, decía “No tengan miedo… Abran las puertas a Cristo”,
y cómo hoy ese Papa, ya anciano, sigue alzando su voz, con vigor
y convicción, para que “volvamos a abrir las puertas del corazón,
de la Iglesia y del mundo a Cristo, nuestro Señor y Salvador,
cuyo Evangelio es la única luz que puede dar el verdadero
sentido a nuestra vida, al caminar de nuestra Iglesia y a los
destinos del mundo”.
Después de una
breve exposición de la doctrina de la Iglesia sobre la familia,
el obispo exhortó a todos los presentes a acoger el amor divino,
como don inmerecido y gratuito, y a seguir proclamando en Cuba,
con fuerza y convicción, la “buena noticia del matrimonio y la
familia como Cristo nos lo enseñó y la Iglesia lo predica”.
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Equipos reunidos,
trabajando en las temáticas de los talleres. |
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“La verdad de la
familia en la Palabra de Dios y en la reflexión teológica” fue
la conferencia dictada por Mons. Salvador Riverón, Obispo
Auxiliar de La Habana y Presidente de la Comisión Nacional de la
Familia de la COCC. Mons. Riverón (que falleció mientras se
cerraba esta edición) analizó el matrimonio en el Antiguo
Testamento, revelado ya como una comunidad de amor entre hombre
y mujer que proviene de Dios, pasando luego por la familia como
comunidad de personas, Iglesia doméstica, escuela de humanidad,
evangelizadora, y concluyendo que la familia es como la síntesis
y la armonía viviente de esa pluralidad, donde se puede alcanzar
una alta significación humana y ser una manifestación de la
gracia.
La última conferencia fue “La pastoral familiar de la Iglesia
ante los desafíos actuales”, impartida por el Cardenal Jaime
Ortega y Alamino, Arzobispo de La Habana. En su intervención, el
cardenal cubano señaló cómo “los desafíos que se plantean a la
familia hoy tienen que ver con los desafíos que se le presentan
a la Iglesia en nuestro tiempo y no sólo en nuestro país”,
precisó, “sino a escala universal, añadiendo a la palabra
desafío como caracterizadora del mundo actual, otra palabra que
implica algo más que el desafío, porque”, según explicó,
“envuelve no sólo algunos aspectos del saber humano, sino más
bien la rebelión que nace de la voluntad del hombre para
instaurar modos de comportamiento totalmente inusitados. La
palabra que describe esta situación es transgresión”, afirmó.
Al referirse a las dificultades que enfrenta la familia en Cuba
tratadas en el Simposio, el Cardenal Ortega destacó: “Entre
nosotros la pérdida de valores familiares está también agravada
por el alto número de divorcios, la separación de los hijos de
sus padres en edades tempranas para estudios en escuelas
alejadas del hogar, las dificultades de la vivienda, que hacen
perder sus contornos al núcleo familiar, a veces sumergido en
otra comunidad familiar más grande, que lo absorbe, lo limita o
lo condiciona, la casi imposibilidad para la mayoría de los
jóvenes matrimonios de proyectar su futuro, de forma que puedan
establecer un hogar independiente: casa propia, trabajo estable
y bien remunerado, etc”.
Las Eucaristías celebradas durante la realización del evento
fueron presididas por Mons. Emilio Aranguren, Mons. Gonzalo
Duarte y, para concluir, por el Cardenal Jaime Ortega y Alamino,
quien manifestó su alegría por todo el trabajo realizado.
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