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Educación, fe y disciplina:
El Colegio de Belén cumple 150 años

Angelique Ruhí-López
La Voz Católica

Fotos: Angelique Ruhí-López

 El Colegio de Belén celebró su 150º aniversario, el 2 de marzo, con una misa de Acción de Gracias y varios eventos para conmemorar la educación jesuita en Cuba y en la diáspora.

El P. Marcelino García, director del Colegio de Belén, explica el conjunto de actividades programadas para conmemorar el evento, en una conferencia de prensa realizada el 2 de marzo.

“Esto es algo tremendo, porque la mayoría de las instituciones no duran más de100 años”, expresó Rafael Yaniz, alumno del noveno grado. “Me resulta difícil captar 150 años de historia, cuando sólo he estado vivo por 15”.

La celebración comenzó a las 6 de la mañana, con un rosario en honor de Nuestra Señora de Belén y una reflexión sobre los primeros años de Belén en La Habana, Cuba. Los estudiantes actuales rieron mientras que el padre jesuita Eduardo Álvarez leía el currículo de los primeros estudiantes, como cursos de historia romana, gramática y literatura en latín y griego, metafísica y filosofía, y las clases electivas en gimnástica y equitación.

Continuó la celebración con una misa celebrada por el jesuita Álvaro Corrada, Obispo de Tyler, Texas.

“Este ‘palacio del aprendizaje’ para hombres ha continuado durante 150 años en cinco lugares distintos. No importa que el colegio fuera fundado en Cuba, porque es para todos”, indicó el Obispo Corrada en su homilía. “El poder del corazón humano y de la mente humana: la educación jesuita se ocupa de esto. Están llamados a la grandeza. Están llamados a la gloria”.

Víctor Mármol y Daniel Urgelles, alumnos del noveno grado, estudian un plano del Colegio de Belén original, ubicado en la Habana.

También concelebró el padre jesuita Jesús Zaglul, provincial de la Compañía de Jesús en las Antillas, la provincia a la que pertenece Belén.

“Hay que mencionar la fe y la perseverancia de tantos hombres y mujeres que han asumido con pasión el reto de la educación”, señaló el P. Zaglul. “Han enseñado a estudiantes a buscar el bien común. Para ellos, no es sólo una serie de clases, también es poder influir en la manera de vivir. Han utilizado su inteligencia y su creatividad en servicio de los demás, y han mostrado una espiritualidad de caridad y servicio a Dios. Estos educadores han tenido una verdadera pasión de y por Jesús, a la manera de Ignacio de Loyola y sus compañeros”.

Vista panorámica del patio interior del colegio de Belén, donde más de mil personas asistieron a la misa para celebrar el 150º aniversario de la institución, el 2 de marzo.

Según el P. Zaglul, la perseverancia de la facultad y los alumnos es lo que ha permitido que Belén siga resucitando. “Esto ha sido su homenaje a Dios”, dijo.

“El mismo Espíritu Santo que, hace más de 2,000 años, descendió sobre María, es el Espíritu Santo que concibió a Belén hace 150 años en La Habana”, señaló el padre jesuita Willie García-Tuñón, que se graduó de la escuela en 1987. “Recemos para que junto con este Espíritu sigamos concibiendo y llevando a Jesús a todos los que conozcamos”.

Belén cuenta entre sus antiguos alumnos con el Dr. Carlos J. Finlay, Roberto Goizueta, Carlos Saladrigas y Miguel Díaz de la Portilla.

El director adjunto de Belén, Armando Rodríguez, saluda al alcalde de Miami, Manny Díaz, quien fue alumno de Rodríguez.

Carlos Saladrigas, fundador y presidente de Premier National Bank, estudió en Belén, pero tuvo que abandonar los estudios antes de graduarse, en 1967, para dedicarse a trabajar y mantener a la familia cuando su madre enfermó de cáncer. Posteriormente estudió en la Universidad de Miami y se graduó  con honores en la Universidad de Harvard. Pero es la formación jesuita que recibió en Belén la que, según él, ha marcado profundamente su vida. 

“Belén es una institución que forma seres humanos, no a matemáticos, ni a científicos, ni a abogados”, expuso Saladrigas. Él y su esposa, Olga, presidieron una campaña de recaudación de fondos de $10 millones para asegurar el futuro de Belén (Belen’s Assuring the Future Campaign), y personalmente donó $1 millón. Los tres hijos de Saladrigas han sido estudiantes de Belén. “Es una educación completa y humanística. El servicio es la esencia de Belén. Esa formación jesuita”, dijo riéndose, “¡es una tortura! Porque siempre vives con un sentido de misión, de que queda mucho por hacer por Dios, por la Iglesia. Ése es el sentido del ‘más’ de San Ignacio de Loyola”.

Carlos Saladrigas, en una visita que hizo a La Voz Católica, en el Centro Pastoral, el 24 de marzo.

En una conferencia de prensa después de la misa, otros antiguos alumnos compartieron sus experiencias en Belén y cómo habían sido también marcados por su educación jesuita.

“Belén es como una incubadora”, comentó Jorge Hernández Toraño, abogado que se graduó en 1975. “Entran niños al colegio, y se gradúan hombres sabios en ciencias y arte, que contribuyen a la comunidad. Lo que aprendes aquí lo llevas contigo el resto de tu vida”.

 “Como hombres de servicio a los demás, el servicio comunitario es primordial”, explicó Sergio González, graduado de 1981, la última clase del antiguo colegio en la Calle Ocho y la avenida 7. “La tradición de servir a la comunidad comienza aquí y continúa mucho después. Cuando se gradúan de aquí, muchos alumnos tienen el deseo de trabajar en el servicio publico”.

 “En diciembre de 1551, Ignacio de Loyola escribió que cada alumno de un colegio jesuita tendrá un papel distinto en la comunidad: algunos serían del gobierno, otros de la justicia, y otros ayudarían a los demás. Cuatrocientos cincuenta y cuatro años después, vemos esto en Belén, en donde se encuentra una hermandad forjada de muchas experiencias de la vida”, expuso el Alcalde Manny Díaz, graduado de Belén.

El alcalde, que es abogado, fue presidente de la escuela en su último año y logró el primer touchdown del equipo de fútbol americano en la historia de Belén.

“Estoy orgulloso de ser producto de la educación jesuita”, dijo. “Quien soy hoy es debido a esta institución, al análisis crítico y a la discusión de ideas que aprendí aquí. Es irrefutable que muchas generaciones han sido impactados por esta escuela.”

Actualmente, el colegio tiene un teatro, un observatorio, una galería de arte, un gimnasio y una capilla, situados en 30 acres en la calle 6 y la avenida127 del sudoeste. Aunque la población era y sigue siendo mayormente cubana y cubanoamericana desde su inicio, el Belén de hoy comprende casi 1,000 estudiantes de 27 países distintos.

Antiguos alumnos, al igual que estudiantes actuales, participaron en una carrera de relevo el 6 de marzo, desde la iglesia Gesu, en donde Belén empezó en el exilio, hasta el colegio de hoy.

La antorcha de relevo fue pasada cada tres cuadras a representantes de cada uno de los 51 cursos que han estudiado en el colegio en Miami. Desde la avenida 122 hasta la entrada del colegio, se unieron con representantes de cada uno de los países que hoy en día se encuentran en Belén y entraron con sus banderas, todos juntos, al colegio, donde hubo una celebración y competencias de deportes para antiguos alumnos y sus familiares. 

 

aruhilopez@miamiarch.org