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Una
experiencia en comunión con Cuba
Patrick Hidalgo
La Voz Católica / La Habana
Es “la luz en la
oscuridad”, comentó un líder laico. “Para mí, es ‘madre y
maestra’”, comentó otro. Y en otra reunión, en otra provincia,
un líder laico dijo: “Me ha dado todo lo que me faltaba desde un
punto de vista cultural, intelectual y espiritual”. Para varios
de ellos, es la razón por la que escogieron quedarse en Cuba.
Son líderes laicos de Pinar del Río, La Habana y Santa Clara. La
pregunta era: ¿qué significa para usted la Iglesia en Cuba?
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Bibi Hidalgo, Sor Aida Ramírez y
Patrick Hidalgo en el Arzobispado de La Habana |
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Por invitación de
la Conferencia Nacional de Obispos de Cuba, mi hermana Bibi y yo
viajamos a la isla a finales de febrero para presentar los
frutos de la iniciativa de la Arquidiócesis de Miami, “En
Comunión”, a los obispos cubanos. Varios líderes laicos de los
encuentros nacionales de Iglesia a Iglesia propiciaron también
que nos reuniéramos con más de 60 líderes laicos de La Habana,
Pinar del Río y Santa Clara.
“En Comunión” es
un proceso dirigido por el Arzobispo de Miami, John C. Favalora,
y un grupo diverso de comprometidos líderes eclesiásticos
cubanos de Miami. Su misión se define en los siguientes términos:
“Es un proceso de
la Iglesia Católica en Miami que provee un espacio sagrado donde
la comunión de valores cristianos edifique el reencuentro
fraternal entre:
Nuestro propósito
era conocer la valoración que los líderes religiosos de Cuba han
hecho acerca de “En Comunión”, y explorar las posibilidades de
promover un reencuentro mayor entre la comunidad cubana de
Miami, la Iglesia y el pueblo de Cuba. Para nosotros, el amor
que une al pueblo cubano, en Cuba y en la diáspora, se hizo
patente en el gran número de líderes de la Iglesia que asumieron
con entusiasmo el espíritu de reencuentro y unidad que “En
Comunión” se propone lograr.
Un encuentro
profundo
Antes de hablar
de nuestras presentaciones y conversaciones sobre “En Comunión”,
quiero expresar la gratitud que Bibi y yo sentimos por la
maravillosa acogida que recibimos de la Iglesia en Cuba; por la
cálida bienvenida que recibimos en el aeropuerto, en la
celebración del 50º aniversario de la ordenación de Mons. Siro
Rodríguez, en Pinar del Río; a todos los líderes eclesiales y
laicos de Pinar del Río, La Habana y Santa Clara, quienes
compartieron con nosotros muchas ideas de importancia, y a
quienes nos recibieron en sus hogares y nos guiaron a lo largo
de la isla.
El martes 2 de
marzo sostuvimos una participativa y enriquecedora reunión con
los obispos. Les expusimos los orígenes del proyecto, para el
que sirvió de guía el documento papal Ecclesia in America;
discutimos el proceso de sostener conversaciones personales,
discusiones entre grupos pequeños y sesiones plenarias con los
líderes de la Iglesia en Miami; la metodología del proceso, y la
manera en que los líderes de la Iglesia llegaron a un consenso
sobre cinco objetivos principales para tratar de fomentar un
encuentro entre el pueblo cubano de Miami y el de Cuba. Pasamos
revista a cada uno de estos propósitos, y después les
preguntamos a ellos: ¿Qué piensan cuando leen estos objetivos?
La discusión se
concentró en un conjunto de aspectos, que incluyen: 1) La
importancia de realizar este proceso de acuerdo a la misión
eclesial (donde la comunión de valores cristianos edifique el
reencuentro fraternal), y 2) lo que significa conocer al otro (encuentros
más amplios). Por ejemplo, ¿qué podemos hacer en Miami para
garantizar que tengamos un conocimiento profundo del trabajo que
está teniendo lugar dentro de la Iglesia en Cuba? En este
sentido, señalamos que la noche anterior estuvimos en Santa
Clara, donde escuchamos a unos 15 líderes de la Iglesia hablar
acerca de su amplia labor en la diócesis, que incluye:
catequesis de infancia, la pastoral juvenil, instituto de
formación, publicaciones, encuentros de convivencia, casas
misioneras, estudios de bioética, grupos de espiritualidad, y
otros muchos programas y proyectos de ambiciosa perspectiva.
Esto constituyó una extraordinaria experiencia de aprendizaje
para nosotros, que ahora nos complacemos en compartir con otras
personas en Miami.
Concentrarse en
lo que une
Expusimos que la importancia
de “En Comunión” es su concentración en lo que une –y no en lo
que divide– al pueblo cubano. Los líderes de “En Comunión”
representan una gama de perspectivas, pero han coincidido sobre
la base de sus valores comunes, predicados en las enseñanzas de
la Iglesia. Cada encuentro se ha enfocado en las posibilidades
futuras de la esperanza.
A lo largo de
todas las reuniones sostenidas con líderes eclesiales y laicos
de las tres provincias, analizamos el hecho de que, a medida que
este proceso se amplía para incluir a cada vez más personas de
Miami, el mismo se enfocará primordialmente en la meta de
“reconocer nuestro dolor personal y entender con empatía y
respeto lo que ha significado el proceso del exilio y el
sufrimiento del pueblo en Cuba durante este tiempo, y mirar los
aspectos de redención, que son un llamado a la misión. Por medio
de la Iglesia como espacio sagrado, apreciando la dignidad del
otro, reconocer el pluralismo político en Miami y superar
nuestros miedos”.
Líneas de
acción
Las principales
líneas de acción de “En Comunión” incluyen: 1) Incorporar a los
cubanos de Miami a una conversación acerca de sus sueños y
esperanzas para construir un encuentro entre Miami y Cuba. 2)
Promover métodos creativos para alcanzar un reencuentro mayor
con la Iglesia y el pueblo de Cuba. 3) Desarrollar una pastoral
de acogida para los recién llegados de Cuba, y 4) Promover una
mayor ayuda humanitaria para apoyar la obra de la Iglesia en
Cuba. Mediante este proceso, la esperanza está en desarrollar la
comunión y un entendimiento mayor entre los cubanos de Miami y
el pueblo de Cuba, a medida que superamos las barreras y los
mitos que, en ocasiones, dan lugar a divisiones y malentendidos.
Por razones de
espacio, sólo puedo destacar algunos de los otros temas que
tratamos durante las discusiones que sostuvimos en Cuba sobre
este proceso:
-
Los líderes
religiosos y laicos de Cuba se refirieron a la importancia
de reconocer el dolor que significa abandonar el país natal.
Como dijo alguien, “los problemas en Cuba son diversos, y a
veces las personas piensan que ellas son las únicas que
sufren, pero es importante comprender lo que significa estar
en el exilio o lejos del país de uno”.
-
El deseo y el
entusiasmo por ampliar el proceso de reencuentro. Como
señaló un líder laico de Cuba: “somos como la mitad de un
brazo y un pecho, faltando el resto que une ese cuerpo”.
Como dijo otro: “Hay muchos estereotipos falsos en ambos
lados. Hay que terminar con esos estereotipos. Me gustaría
ver más contactos y más intercambios. Que la Iglesia sea un
puente” para alcanzar esta meta.
-
La
importancia fundamental de la Iglesia en Cuba. En Cuba, la
Iglesia proporciona no sólo alimento espiritual a quienes lo
buscan, sino también comunidades de amor y esperanza; ayuda
a los cubanos a tener esperanza en un futuro mejor, y a
desarrollar su capacidad de líderes para contribuir a que
ese futuro se haga realidad.
La importancia de
que los cubanos que viven en Miami visiten Cuba. Uno de los
líderes señaló que cada vez que alguien toma parte en una
conversación, después de eso viene un “desbloqueamiento” que
ayuda a la gente a desarrollar el sentido de la cercanía. Y dijo:
“Es importante motivar a la gente a que nos visiten, y que, al
regresar a Miami, compartan sus experiencias con las
generaciones mayores”.
Para ilustrar la
fuerza del reencuentro, compartimos con algunas personas una
anécdota acerca de lo que sucedió cuando algunos miembros de
nuestra familia regresaron a Cuba por primera vez, hace seis
años, y visitaron a las personas con quienes nuestra familia
trabajaba en Matanzas. Y le trajeron una carta de una de esas
familias a nuestro tío abuelo de Miami, en que le pedían que,
por favor, los ayudara a reconstruir la capilla que nuestra
familia construyó en aquel lugar hace unos 50 años. Él había
decidido no ir a Cuba, pero esta simple carta, combinada con la
afectuosa presión de los familiares que sí participaron en la
visita, lo convenció para que considerara la petición de sus
amigos de la infancia, en Jovellanos.
Posteriormente,
supimos que un líder de “En Comunión”, David Cabarrocas, tuvo
una participación decisiva en ayudarlo a tomar la decisión final
de hacerlo, cuando David llegó a la casa de nuestro tío abuelo,
en Miami, con un sacerdote de Matanzas que estaba aquí de visita.
Como un ejemplo de comunión, mencionamos a los obispos la
impresión que esta carta dejó en los últimos años de la vida de
nuestro tío abuelo, que asumió la misión de reconstruir la
capilla recaudando fondos de nuestra familia. Esto es un ejemplo
de la naturaleza transformadora del reencuentro.
Maravillosa
oportunidad
En conclusión,
nos sentimos honrados por tener esta maravillosa oportunidad de
escuchar tan de cerca a los líderes de la Iglesia en Cuba. Nos
gustaría dar gracias otra vez a las muchas personas con las que
compartimos en Cuba, por su inolvidable hospitalidad y su cálida
acogida. Al final del encuentro con la Conferencia de Obispos,
el Cardenal Ortega concluyó diciendo que “En Comunión” es “muy
necesario y muy importante”. Los líderes de la Iglesia en Cuba
reconocieron ampliamente el gran esfuerzo de la Iglesia en Miami
para desarrollar un proyecto eclesial que pudiera contribuir a
que nuestra esperanza en un pueblo cubano más unido se convierta
en realidad, de tal modo que “se una ese cuerpo” que es el
pueblo de Cuba.
Director
Ejecutivo en Funciones de “En Comunión”. Si desea saber más
sobre el proyecto, apoyarlo o aportar su ayuda humanitaria a la
Iglesia en Cuba, diríjase a:
en_comunion@yahoo.com
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