|
Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús abren la Casa del
Voluntariado en San Salvador
El 1ro. de marzo la Hna. Sagrario Núñez inauguró
la Casa del Voluntariado Santa Rafaela María en San Salvador. La
acompañaban las Hnas de su congregación Dorothy Beck y Gloria
Petrone, de EU, y la Hna. Concesa Martín, de Roma. También Mons.
Gregorio Rosa Chávez, Obispo auxiliar de San Salvador; Mons.
Jesús Delgado, Vicario General de la Diócesis y varios
sacedortes y religiosos jesuitas. A continuación sus palabras en
el acto de apertura:
Esta Casa que hoy inauguramos será la sede del Voluntariado
Santa Rafaela María. El voluntariado, patrocinado por las
Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, provincia de Estados
Unidos, es fundamentalmente un encuentro entre pueblos distintos.
Un encuentro respetuoso que lleve al diálogo. Respeto y diálogo
que, como afirma Juan Pablo II, nos ponen en el camino auténtico
de la paz. El voluntariado, entonces, quiere ser un encuentro
solidario entre las comunidades de nuestros países de origen y
los sectores más vulnerables del pueblo salvadoreño.
A partir de los años 80, las Esclavas del Sagrado Corazón de
Jesús han tenido ya cierta presencia puntual en El Salvador,
presencia que hoy, con el establecimiento de la Casa Santa
Rafaela María, se hace más estable y más decidida. Hacia 1877,
las Esclavas de la Provincia de Colombia pasaron dos temporadas
en Ciudad Merliot, parroquia Monte Tabor, donde el P. Francisco
Javier Aguilar y la Tía Pollo, la famosa y querida Tía Pollo,
acogieron a las Hnas. con tanto cariño.
Vistas
de la Casa del Voluntariado.
También
algunos momentos de
actividades de la Hna. Sagrario Núñez con personal
del lugar
|
En 1995 las Esclavas de la Provincia de Estados Unidos empezaron
a colaborar, de manera temporal, en proyectos pastorales con
voluntarios, y así fuimos a Ilopango, a San Miguelito, Sta.
Tecla, Mizata, Izalco, al Hogar Padre Vito Guarato y a la
parroquia San Francisco el Grande, en San Salvador. En todos
estos lugares y de todas las personas que se cruzaron en nuestro
camino hemos aprendido mucho.
¿Qué es pues lo que pretendemos?¿Qué queremos, de verdad, en
estas visitas con nuestros voluntarios?
A la luz de la fe en el Dios de Jesús –y ciertamente, sólo la fe
nos hace posible esta visión–, el voluntariado quiere ser un
acercamiento solidario, comprometido en la transformación de la
sociedad y en la creación de la cultura de la vida y de la paz.
Queremos contribuir al desarrollo humano integral, suscitando
valores y actitudes que promuevan la solidaridad, la justicia y
los derechos humanos.
El Voluntariado se propone tres objetivos:
-
Concientizar a los voluntarios sobre las necesidades de los
sectores más vulnerables.
-
Promover el desarrollo integral de las personas que viven en
la marginación y el desamparo.
-
Contribuir, de alguna manera, a la erradicación de la
pobreza, cooperando con organizaciones ya existentes que
eduquen a niñas/os y mujeres en situación de riesgo.
Cooperar, sí. La cooperación es una palabra clave para nosotras.
No venimos a competir, sino a cooperar. Venimos a apoyar, a
ayudar grupos y organizaciones ya existentes que trabajan por
los mismos fines.
Hay una canción que me gusta mucho; dice así: “¿Cómo le cantaré
al Señor, cómo le cantaré?” Hoy nuestra gratitud es tan
desbordante, que quizá más que decirla habría que cantarla.
Habría que cantar de alegría por esta preciosa casa que hoy se
inaugura, y cantar nuestra gratitud a las personas que de muchas
maneras la han hecho posible. Nuestra fundadora, Santa Rafaela
María, quería que las Esclavas tuviéramos un corazón que ardiera
en amor humilde. Con el deseo de ese corazón queremos hoy, en
primer lugar, dar gracias a nuestro Dios, que es Trinidad,
Padre/Madre, Hijo y Espíritu, pues es por Dios, en Dios y desde
Dios que todas las cosas son. Después de expresar nuestra
gratitud a Dios, de manera singularísima deseamos agradecer a
Doña Connie Orellana este sueño hecho realidad. Doña. Connie no
sólo se imaginó la casa y la concibió en su mente, sino que
desde el principio creyó en sus inmensas posibilidades
evangelizadoras y con gran fortaleza la llevó a término. Este
hermosísimo edificio es un tributo a su buen gusto, a su inmensa
generosidad y a su gran celo apostólico.
Gracias, también, a Mons. Jesús Delgado; las Esclavas hemos
encontrado siempre en él un gran colaborador. Gracias a los
Padres. Dean Brackley y Francisco Javier Aguilar, amigos de las
Esclavas por tantos años. Queremos expresar nuestra gratitud al
grupo de oración Las Esclavas del Señor, que desde el principio
acogió el proyecto con tanto interés. Gracias a los ingenieros
Stubig y Siliesa y a los obreros que con tanto esfuerzo han
trabajado en la obra. Gracias a la Lic. Margarita Quijano,
Directora de la Casa del Voluntariado y gran amiga de las
Esclavas. A Doña Nora Orellana, que sugirió el local de la casa.
A las Hnas. Úrsula, Trini, Reina Angélica y a los niños/as,
señoras y personas todas de las que tanto hemos aprendido.
Gracias, por fin, a todos nuestros amigos y colaboradores, de
los cuales hemos recibido tanta afirmación y ayuda.
Las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, de espiritualidad
ignaciana, tratamos de vivir como algo central el ideal de la
gloria de Dios. San Ignacio de Loyola y Santa Rafaela María
querían que nuestra vida toda estuviera orientada a la gloria de
Dios, a la mayor gloria de Dios. San Ireneo nos da luz para
entender cuál sea la gloria de Dios. La gloria de Dios es, dice
Ireneo, el hombre y la mujer llenos de vida. Mons. Romero afina
aún más esta noción y nos dice que gloria de Dios es que el
pobre viva, que el pobre esté lleno de vida. ¡La Casa del
Voluntariado quiere estar resueltamente encaminada a dar gloria
a Dios!
Superiora General de las Esclavas del Sagrado
Corazón de Jesús, Provincia de Estados Unidos, y residente en
Miami.
|