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La sanación viene de adentro

Un programa de ayuda a las víctimas
de la violencia doméstica

Robert O’Steen
The Florida Catholic
Fotos: Bob O’Steen

Han sido golpeadas, maltratadas verbalmente y se han visto atrapadas en ciclos de abuso, miedo y violencia, frecuentemente ante los ojos de sus hijos. E incluso después de haber escapado de la relación que generó tales situaciones, los demonios siguen en sus almas, haciendo de la vida normal y de las relaciones sanas un sueño escurridizo.

Mayra Smalley dirige una tanda de ejercicios con mujeres maltratadas.

Es por todo esto que Mayra Smalley creó el programa bilingüe “Joy from Within” (‘Alegría interior’). Smalley se crió en Venezuela, hija de padre griego y madre holandesa. Vino a los Estados Unidos hace 25 años.

El ministerio ejercido por ella en la parroquia St. John Neumann, en el sur del Condado Miami-Dade, ayuda a las mujeres (y a unos cuantos hombres) a comprender el abuso doméstico de que han sido víctimas y cómo sanar sus heridas.

Smalley es una experta. Conoce la situación por experiencia propia desde la infancia, con padres fríos y abusivos que destruyeron su amor propio. Esto le abrió el camino para llegar a malas relaciones amorosas cuando creció. Su primer esposo cayó en el consumo de drogas, y ella sufrió de “abandono total” y de abuso verbal y emocional.

La fundadora de “Joy From Within” junto a una joven integrante del programa.

“Se pasaba días y hasta meses sin tocarme o sin hablarme”, dice. Su segundo esposo fue el típico abusador que muchas mujeres encuentran, y controlaba celosamente todo lo que ella hacía.

“Me llenaba de temor, diciéndome que me iba a lesionar y a hacerme cosas si me divorciaba de él. Cuando tu amor propio es bajo desde la infancia, no sabes quién te ama realmente. No puedes distinguir el verdadero amor si antes no recibiste amor”.

Smalley aprendió a distinguirlo con un gran esfuerzo, estudio y oración.

“Trabajé en la sanación. Recibí asesoría; entregué mi vida a Dios mediante retiros y estudio, y fui capaz de restaurar mi amor propio y de volverme mejor”, afirma. “Soy madre soltera, y lo he sido durante 13 años, sin salir con nadie y dedicando mi vida a Dios y a sanarme”.

“Joy from Within” se inició hace dos años, como un pequeño proyecto creado por Smalley como parte de sus estudios del programa de Ministerios Laicos de la Arquidiócesis. Desde entonces, “Joy from Within” ha ayudado a alrededor de 500 mujeres y hombres a reconstruir sus vidas. Al ayudar a los demás, Smalley se ha ayudado a sí misma.

“Crezco cada día más. Animo a las mujeres a comprometerse con el ministerio, porque así crecen; se sienten aceptadas y necesitadas”, precisa.

El programa ofrece retiros para adultos y jóvenes, con charlas y reuniones regulares de apoyo, donde las víctimas aprenden que no están solas. Estas reuniones están llenas de alegría, canciones y risas. Smalley explica que el propósito es “acentuar lo positivo; encontrar soluciones; ayudar a las víctimas a perdonar y a comenzar de nuevo”.

En una reunión reciente, un hombre relató cómo había tocado fondo, después de haber sido arrestado por conducir borracho, antes de volverse hacia Dios. “Me di cuenta de que podía haber matado a cualquiera de los que están en esta habitación”, dijo.

Una mujer recordó: “quería tomar un revólver y matarlo”, refiriéndose a su marido. “Pero me dije: ‘no, tengo que salir de esto’… Y me di cuenta de que podía lograrlo”. Ahora, añadió, con ayuda, sanación y tiempo, ella y su esposo van a casarse de nuevo. Una de las personas que han recibido ayuda de “Joy from Within” es “Esperanza” (que no es su verdadero nombre).

Smalley le había pedido a Esperanza que colaborara con ella en el programa, sin saber que la mujer también era una víctima .

“Le pregunté si sabía lo que me estaba pasando, y no lo sabía”, explica Esperanza. “Se lo dije, y empecé a trabajar en el programa. Pero creo que fui yo quien recibió más”.

Los efectos del abuso son multidimensionales. Además de las lesiones físicas y sicológicas, a Esperanza le quedó en su crédito una deuda de $30,000 contraída originalmente por su esposo, y perdió además el respeto de sus hijos, que no comprendían lo que estaba pasando. “Mi hijo de siete años me dijo: ‘¿Por qué le permites que te haga eso? ¿Por qué no te vas?’”.

“Joy from Within” le hizo comprender que no estaba sola, y le dio la perspectiva necesaria para no sentirse avergonzada. “Somos sobrevivientes; hemos salido adelante”, dice.

Esperanza explica que las víctimas de abusos no se sobreponen a los daños emocionales y sicológicos de la noche a la mañana. Para algunas de ellas, la recuperación puede tomar años.

“Los remanentes son grandes”, dice, y destaca el hecho de que personas de la clase media, o de una posición aun más alta, se resisten a buscar ayuda. En ocasiones, las amistades de la víctima y las personas de las que ésta podía esperar alguna ayuda, se alejan de ella, haciéndola sentirse culpable de su situación. Por ello, señala, es tan importante que exista un grupo como “Joy from Within”, donde hay comprensión y ayuda para cualquiera. “Conozco a una mujer que era la jefa en su trabajo, y tenía mucho poder. Pero en su casa era una víctima. Y éste es un grupo de apoyo, abierto para todo el que lo necesite”.

Smalley se ha propuesto difundir los frutos de “Joy from Within” a otras parroquias, ofreciendo presentaciones acerca del programa en la televisión y la radio, y también en otras instituciones.

“Joy from Within” es codirigido por el Dr. Robert Morgan, director de trabajadores sociales de Mailman Center, de la Universidad de Miami.

Cualquier persona que necesite ayuda, o que desee información sobre cómo iniciar un programa semejante, debe llamar al 305-274-0383, o al 786-290-4320.