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Reflexiones
católicas sobre la Biblia
Arquidiócesis de Miami -
Ministerio de formación cristiana

2 de mayo de 2004,
4o Domingo de Pascua [Ciclo C]
Lectura del Evangelio según
San Juan
10:27
En aquel tiempo, dijo Jesús: “Mis ovejas conocen
mi voz y yo las conozco a ellas. Ellas me siguen y yo les doy
vida eterna: nunca morirán. Nadie me las puede quitar, porque
mi Padre, que me las ha dado, es mayor que todos, y nadie se las
puede quitar a él. Yo y mi Padre somos una misma cosa”.
Comentario breve:
El capítulo 10 del Evangelio de Juan se conoce
como el discurso del Buen Pastor y acontece durante Hanukkah,
la fiesta judía que celebra la dedicación del Templo. Una de las
lecturas principales de este día era tomada del libro de
Ezequiel (34) donde el profeta condena a los falsos pastores de
Israel. El concepto de pastor es muy común en el Antiguo
Testamento. Abrahám, David y Amós fueron pastores, no sólo por
su labor en los campos, sino porque todos habían sido llamados
por Dios para guiar al pueblo. Así como los pastores buscan a
sus ovejas cuando el rebao se disgrega, Jesús, el Buen Pastor,
busca a aquellos que están perdidos. El Mesías descendiente de
David pastoreará a Israel tal y como Ezequiel prometió.
En este capítulo, Jesús menciona a su Padre
(Abba) nueve veces (vv.25, 29, 30, 32, 36, 37, 38). Su unidad
con el Padre muestra que su plan de salvación está en total
consonancia con el Padre. Jesús asegura que todo el que escuche
su voz tendrá vida eterna.
La lectura de hoy nos
presenta tres ideas importantes:
-
Jesús asegura ser uno con el Padre. Existe
una unidad en el amor que caracteriza su relación de
intimidad con Dios.
-
Jesús garantiza que si nos mantenemos atentos
a su voz y dispuestos a seguirle, nadie nos podrá separar de
Dios.
-
Las palabras y las acciones de Jesús son las
palabras y las acciones de Dios.
Para
la reflexión personal o comunitaria:
-
¿Cómo podemos identificar a los “buenos
pastores” entre nosotros? ¿Qué cualidades los caracterizan?
-
¿Me he distraído a veces escuchando a los
“falsos pastores”? ¿Qué me ayuda a mantenerme fiel a la voz
del Buen Pastor?

9 de mayo de 2004,
5o Domingo de Pascua [Ciclo C]
Lectura del Evangelio
según San Juan 13:31-33, 34-35
Cuando Judas salió del cenáculo, Jesús dijo:
“Ahora es glorificado el Hijo del hombre y Dios es glorificado
en él. Y si Dios es glorificado en él, también Dios lo
glorificará. Hijos míos, yo estaré con ustedes por muy poco
tiempo. Les doy este mandamiento nuevo: que se amen unos a
otros. Ustedes se amarán unos a otros como yo les he amado. Así
reconocerán todos que ustedes son mis discípulos: si se aman
unos a otros”.
Comentario breve:
La lectura de hoy comienza cuando Judas sale del
aposento alto para traicionar a Jesús. Este gesto desata los
eventos que culminarán con la pasión y muerte del Maestro. Este
pasaje que la Iglesia selecciona para el domingo 5to de Pascua,
nos transporta de nuevo a la Ultima Cena, y nos recuerda que la
resurrección de Jesús que acabamos de celebrar fue la manera en
que Dios glorificó al Hijo. Durante esta Cena, Jesús sabe que su
“hora” ha llegado: Dios será glorificado y su amor infinito por
todos será manifestado en Jesús. En este momento de despedida,
Jesús nos deja un último mandamiento: “Aménse unos a otros
como yo les he amado”. Anteriormente, según la ley judía, el
mandamiento era amar a los demás como a nosotros mismos.
Este mandamiento nuevo exige más: amar como Jesús
nos amó, es decir, hasta la muerte. Este amor transciende todos
los lazos de sangre y de etnia de los judíos. El amor entre los
cristianos inaugura una nueva relación basada no en la sangre,
sino en la fe e incluye a todas las razas y culturas.
Los versículos que siguen predicen la negación de
Pedro. Entre la traición de un amigo y el rechazo de otro, Jesús
nos da su último mandamiento: ¡Amen, aún cuando sean
traicionados o despreciados!
La lectura de hoy nos
presenta tres ideas importantes:
-
El amor es la señal que dará a conocer a los
seguidores de Cristo.
-
Jesús llama a sus amigos “hijos míos”, una
frase de cario e intimidad que a la vez destaca la
dependencia de Dios de todo cristiano.
-
En el Evangelio de Juan, “la hora” no es un
momento de fracaso o derrota para Jesús como víctima
impotente, sino un momento de entrega voluntaria a la misión
para la cual nació.
Para la reflexión personal o
comunitaria:
-
¿Demuestro mi amor cristiano con mi familia y
amistades? Explica.
-
¿Puedo dejar atrás mi deseo de venganza
cuando soy traicionado/a o rechazado/a?

16 de mayo de 2004,
6o Domingo De Pascua [Ciclo C]
Lectura del Evangelio
según San Juan 14:23-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si
alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará y
vendremos a él para hacer nuestra morada en él. El que no me
ama no guarda mis palabras, pero este mensaje que oyen no es mío
sino del Padre que me envía. Les he hablado mientras estaba con
ustedes. En adelante el Espíritu Santo Defensor, que el Padre
les enviará en mi nombre, les va a ensear todas las cosas y les
va a recordar todas mis palabras. Les dejo la paz, les doy mi
paz. La paz que les doy no es como la que da el mundo. Que no
haya en ustedes ni angustia ni miedo. Ya han oído lo que les
dije: ‘Me voy, pero vengo a ustedes’. Si ustedes me amaran, se
alegrarían porque voy a juntarme con mi Padre. Pues el Padre es
mayor que yo. Les digo estas cosas antes que sucedan, para que
cuando sucedan, crean en mi”.
Comentario breve:
De nuevo la lectura de hoy nos recuerda las
palabras de Jesús en la Ultima Cena. Estos versículos forman
parte del discurso de despedida de Jesús y nos prepara para
celebrar su ascensión y la venida del Espíritu Santo en
Pentecostés. Los primeros cristianos creían que el regreso de
Jesús, la Parusía, era inminente. Esta creencia estaba
basada en la promesa de Jesús de volver a ellos. Juan, que
escribe su Evangelio en los aos 90s, lo explica de un modo
diferente: Cristo, quien es el camino, la verdad, y la vida,
regresará a ellos a través del Espíritu Santo. Para Juan, ésta
es la Parusía que cuenta. Debido a esta certeza de que
Cristo está con ellos, los discípulos no necesitan preocuparse o
afanarse por nada. Dios está con ellos, viviendo en ellos. ¡No
hay nada que temer!
La
lectura de hoy nos presenta tres ideas importantes:
-
El Espíritu Santo no viene a traernos nuevas
enseanzas, sino a ayudar a los discípulos y a nosotros a
entender las palabras y las acciones de Jesucristo.
-
Cuando los cristianos creen y viven las
palabras de Jesús, se convierten en la morada santa de Dios.
-
¡El don de Cristo resucitado es la paz! Esta
paz nos asegura que nada ni nadie nos podrá separar del amor
de Dios.
Para la
reflexión personal o comunitaria:
-
Cuando las cosas me van mal y ocurren
tragedias en mi vida, ¿me siento confortado/a por el
Espíritu Santo que mora en mi?
-
Explica.¿Ayudo
a otros a experimentar la paz de Cristo? Da ejemplos
concretos.

23 de mayo de 2004,
7o Domingo De Pascua [Ciclo C]
Lectura del Evangelio
según san Juan 17:20-26
En aquel tiempo, elevando los ojos al cielo,
Jesús dijo: “Padre Santo, no ruego solamente por ellos, sino
también por todos aquellos que por su palabra creerán en mi.
Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí, y yo en ti.
Sean también uno en nosotros: así el mundo* creerá que tú me has
enviado. Esa gloria que me diste, se la di a ellos para que
sean uno como tú y yo somos uno. Así seré yo en ellos y tú en
mí, y alcanzarán la unión perfecta. Entonces el mundo
reconocerá que tú me has enviado, y que a ellos les has dado el
mismo amor que a mí me diste. Te ruego por todos aquellos que
me has dado: yo quiero que allí donde estoy yo, estén también
conmigo y contemplen mi gloria que tú me diste, porque me amaste
desde antes que comenzara el mundo. Padre Justo, el mundo no te
ha conocido, mientras que yo te conocía, y éstos a su vez han
conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu
nombre y seguiré dándote a conocer, y así, el amor con que me
amaste permanecerá en ellos, y yo también seré en ellos”.
*Aquí, mundo se refiere a todo lo que es
contrario al amor, al perdón y a la fe.
Comentario breve:
Cuando Juan escribe su Evangelio, las comunidades
cristianas confrontaban desacuerdos teológicos que amenazaban su
unidad. El capítulo 17 contiene la plegaria conocida como la
oración sacerdotal de Jesús, en la cual Jesús pide al Padre por
todos los creyentes. Los versículos que leemos hoy son la
conclusión de la oración. Jesús le pide al Padre un don especial
para todos aquellos que creen en él: la UNIDAD. Esta petición
está basada en la unión que Jesús tiene con el Padre y la que ha
logrado con sus discípulos. Es una oración de solidaridad y
afecta a todos los que creen en Jesús, ya sean católicos,
protestantes u ortodoxos. Es solamente a través de esta unidad
entre los cristianos que la misión de Jesús dará fruto y el
mundo llegará a creer.
La lectura de hoy nos
presenta tres ideas importantes:
-
Un propósito central del
Evangelio es revelar el amor de Dios en Cristo.
-
Las personas creerán en
el amor infinito de Dios sólo si lo ven reflejado en
nuestras vidas.
-
Dios no abandona al “mundo”.
A pesar de que la oración de Jesús es principalmente por sus
seguidores, su esperanza es que a través del amor y unidad
entre ellos el mundo crea.
Para
la reflexión personal o comunitaria:
-
Cómo se expresa la unidad en mi familia? ¿Puedo
hacer algo para que estemos más unidos?
-
¿Trabajo por la unidad, o paso el tiempo sealando
las cosas que nos separan? ¿Cómo se esta realidad en mi
parroquia con todas sus diferencias culturales?

30 de mayo de 2004,
Pentecostés* [Ciclo C]
Lectura del Evangelio
según San Juan 14:15-16, 23b-26
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si
ustedes me aman, guardarán mis mandamientos, y yo rogaré al
Padre y les dará otro Defensor que permanecerá siempre con
ustedes. Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre
lo amará y vendremos a él para hacer nuestra morada en él. El
que no me ama no guarda mis palabras, pero este mensaje que oyen
no es mío sino del Padre que me envía. Les he hablado mientras
estaba con ustedes, en adelante, el Espíritu Santo Defensor, que
el Padre les enviará en mi nombre, les va a enseñar todas las
cosas y les va a recordar mis palabras.
*Originalmente era la fiesta
agrícola judía establecida para presentar a Dios las primeras
espigas y se celebraba siete semanas después de la Pascua. De
ahí viene su nombre griego, pentekoste (día quincuagésimo).
Comentario breve:
La lectura de hoy es parte del discurso de
despedida de Jesús, y nos prepara a celebrar la fiesta de
Pentecostés. Nos recuerda que la vida cristiana está
fundamentada en el amor y que es porque amamos a Jesús que
guardamos sus mandamientos. Los discípulos reunidos en el
aposento alto durante la fiesta judía de Pentecostés,
experimentaron la venida del Espíritu Santo a través de los
mismos elementos de las teofanías del Antiguo Testamento: aire y
fuego (ver Exodo 19:16-19). La palabra griega pneuma, espíritu,
también se traduce como aire, y destaca la acción inesperada y
dinámica del Espíritu que, al igual que el viento, sopla donde
quiere.
A partir de este momento, los discípulos reciben
poder para proclamar el mensaje de Jesús y para continuar su
misión, que ahora se extiende a todos los pueblos y culturas.
Ellos serán guiados por la fe y no por los sentidos. El Jesús
humano ya no está con ellos; no pueden oír sus palabras ni ser
testigos de sus obras. Sin embargo, el Paráclito*, el Espíritu
Santo, los guiará y los ayudará a entender todo lo que Jesús les
había enseñado.
*Abogado defensor,
intercesor.
La lectura de hoy nos
presenta tres ideas importantes:
-
Jesús prometió que el Espíritu Santo estará
siempre con nosotros guiándonos y consolándonos.
-
Los cristianos debemos estar abiertos a ser
transformados por el Espíritu para así poder tener una
relación más íntima con Jesús.
-
Los cristianos demuestran su amor por Cristo
obedeciendo sus mandamientos, no por miedo o como una forma
de esclavitud, sino por amor a Aquél que nos ama y al que
amamos.
Para la reflexión personal o
comunitaria:
-
Haz experimentado alguna
vez la presencia del Espíritu Santo en tu interior? Explica.
-
¿Sabes que todos los dones del Espíritu
tienen al amor como principio y fín? ¿Has usado vez tus
dones para humillar a otros?
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