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Esfuerzos
y frutos de un servidor de Dios
Mons. Vallina sigue expandiendo su amor a los necesitados
Virginia Flores-Godoy
Especial para La Voz Católica
La trayectoria comunitaria de Monseñor Emilio Vallina ha sido
ampliamente reconocida por su vida ejemplar y productiva al
servicio de la comunidad. El 16 de mayo cumplirá 52 años de vida
sacerdotal, que comenzó en Cuba cuando fue ordenado presbítero
por el Cardenal Manuel Arteaga en 1952, y continúa en Miami,
donde lleva 39 años sirviendo como párroco de la iglesia de San
Juan Bosco.
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Mons. Emilio Vallina, párroco de
San Juan bosco.
Foto:
Araceli Cantero |
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Como párroco de una congregación que integran personas de bajos
recursos nacidas en el Caribe, Centro y Suramérica, Mons.
Vallina atiende las necesidades espirituales de sus feligreses
mediante la Palabra de Dios; las corporales, con asistencia
médica, y el derecho de estas personas a tener una vida mejor,
mediante las clases que se ofrecen en la pequeña escuela ubicada
en el edificio de la iglesia original de San Juan Bosco.
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El Profesor
Oscar González, con dos de sus mejores alumnos, en el aula de
computación. |
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Este esfuerzo extraordinario ha continuado a través de los años,
apoyado por donaciones privadas y empresariales, y la labor
incansable de grupos de damas voluntarias. Sin olvidar la gran
ayuda que los telemaratones han prestado a la causa, primero con
la cooperación de las emisoras de radio hispanas y, ahora, de la
televisión. Esto contribuyó grandemente a la construcción de la
actual iglesia de San Juan Bosco, que fue diseñada por el
arquitecto David Cabarrocas y construida por la compañía Carivón
Construction, supervisada por Emiliano Bonet Home.
Desde allí continúa su labor pastoral, formativa y educativa,
que comenzó en la década de los 60, y sigue recibiendo a los
inmigrantes del Caribe y Centro y Suramérica, que buscan el
apoyo que antaño encontraron las primeras oleadas de
hispanohablantes, los cuales aún recuerdan el antiguo garaje
donde elevaban sus plegarias a Dios y donde hallaron una mano
amiga en una sociedad que no conocían.
Proyectos y
realidades
Durante los años de crecimiento de San Juan Bosco, el mundo
laboral ha cambiado drásticamente, influyendo sobre los
requerimientos laborales de las empresas y los programas de
estudio de los centros docentes, convirtiendo el conocimiento de
la computación en una necesidad. Éste ha sido el caso de la
Escuela de San Juan Bosco, donde, además de las materias
enumeradas anteriormente, también se enseña computación.
“Vivimos en un mundo dominado por la tecnología y las
telecomunicaciones”, dijo Rafael Olloqui, C.E.O. de Business
Telecommunications Services, Inc. (BTS) Este joven ejecutivo de
origen aragonés, quien, junto a su hermano Ricardo, creó en 1993
la actual compañía de telecomunicaciones BTS, hizo sus estudios
superiores en la Universidad de Saint Thomas, donde se graduó
Magna Cum Laude con una Licenciatura en Administración de
Empresas y una segunda especialización en Finanzas.
Mientras estudiaba en Saint Thomas, Olloqui conoció a Lourdes
Castillo de la Peña, una estudiante de origen cubano con la que
su familia ha mantenido lazos de amistad a través de los años.
Cuando ella le habló a Olloqui sobre la gran labor comunitaria
que hace Mons. Vallina desde San Juan Bosco, ambos quedaron en
visitarle.
Después de un par de reuniones, Olloqui ofreció su patrocinio
para crear un Laboratorio de Computadoras en San Juan Bosco,
para niños y adolescentes de escasos recursos. “Estos estudios
ofrecerán a los niños la posibilidad de seguir una educación
secundaria, mientras que otorgan a los adolescentes los
conocimientos suficientes para entrar en la fuerza laboral”,
explicó Olloqui.
El proyecto se consumó el 26 de noviembre de 2003, víspera del
Día de Acción de Gracias, con una misa concelebrada por Mons.
Agustín Román y Mons. Vallina, en la nueva iglesia de San Juan
Bosco.
A continuación los oficiantes, seguidos de un nutrido grupo de
estudiantes y sus familias, maestros y la familia Olloqui, se
trasladaron al Salón Parroquial, donde el Obispo Román dedicó y
bendijo el laboratorio de computadoras, después de lo cual
disfrutaron de una cena de Acción de Gracias, en aquel mismo
edificio donde, en 1960, Mons. Vallina dio comienzo a la obra
parroquial que le encomendaron.
Desde entonces, un grupo de catorce estudiantes hispanohablantes
de escasos recursos, sigue el curso que imparte el profesor
Oscar González. El programa del laboratorio de computación
complementa los estudios escolares de los niños, quienes, al
trabajar en proyectos en equipo y estudiar la historia de la
computación, aprenden a aplicar sus nuevos conocimientos en el
mundo real. Las clases se ofrecen los lunes, miércoles y viernes,
de cuatro a seis de la tarde.
Con el propósito de conmemorar los 52 años de sacerdocio de Mons.
Emilio Vallina, el 16 de mayo se celebrará un almuerzo bailable
amenizado por la orquesta Continental Brass, desde el mediodía a
las seis de la tarde, en el recién inaugurado Salón Parroquial
ubicado en el 1301 W. Flagler Street.
Los interesados pueden llamar a Isabel Spínola al 305-649-5424,
o a Marianela Gutiérrez al 305-382-6831. Los fondos que se
recauden pueden ser la semilla para los futuros proyectos de
Mons. Vallina: una Escuela de Artes y Oficios y nuevas oficinas.
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