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Homilía del Papa
al proclamar seis nuevos santos
1. «Mi paz os dejo» (Juan 14, 27). En el tiempo pascual,
escuchamos con frecuencia la promesa de Jesús a sus discípulos.
La paz verdadera es fruto de la victoria de Cristo sobre el
poder del mal, del pecado y de la muerte. Cuantos le siguen
fielmente se convierten en testigos y constructores de su paz.
Desde esta perspectiva, me complazco en contemplar a los nuevos
santos, que la Iglesia presenta hoy a la veneración universal:
Luigi Orione, Annibale Maria Di Francia, Josep Manyanet y Vives,
Nimatullah Kassab Al-Hardini, Paola Elisabetta Cerioli, Gianna
Beretta Molla.
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Retrato de Annibale Maria di Francia (1851-1927), fundador de la
Congregación de los Padres Rogacionistas del Corazón de Jesús y
de las Hermanas Hijas del Celo Divino
EFE/Danilo Schiavella |
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2. «Hombres que han entregado su vida a la causa de nuestro
Señor Jesucristo» (Hechos 15, 26). Estas palabras de los Hechos
de los Apóstoles se pueden aplicar a san Luigi Orione, hombre
totalmente entregado a la causa de Cristo y de su Reino.
Sufrimientos físicos y morales, cansancio, dificultades,
incomprensiones y obstáculos de todo tipo, marcaron su
ministerio apostólico. «O se ama y se sirve a Cristo, a la
Iglesia, a las almas en la cruz y crucificados o simplemente no
se les ama», decía («Escritos», 68, 81).
El corazón de este estratega de la caridad no tuvo «fronteras
porque fue dilatado por el amor de Cristo» (ibídem 102,32). La
pasión por Cristo fue el alma de su vida intrépida, el empuje
interior a un altruismo sin reservas, el manantial siempre
fresco de una esperanza indestructible.
Este humilde hijo de un empedrador proclama que «sólo la caridad
salvará al mundo» (ibídem, 62,13) y repite a todos que «la
felicidad perfecta sólo está en la perfecta entrega a Dios y a
los hombres, a todos los hombres» (ibídem).
3. «Si uno me ama, guardará mi Palabra» (Juan 14, 23). Estas
palabra evangélicas presentan el perfil espiritual de Annibale
Maria di Francia, a quien el amor del Señor le llevó a dedicar
toda su existencia al bien espiritual del prójimo. En esta
perspectiva, experimentó sobre todo la urgencia de realizar el
mandamiento evangélico: «”Rogate ergo…” - Rogad, pues, al Dueño
de la mies que envíe obreros a su mies» (Mateo 9, 38).
A los Padres Rogacionistas y a las Hijas del Divino Celo les
dejó la tarea de entregarse con todas sus fuerzas para que la
oración por las vocaciones fuera «incesante y universal». El
padre Annibale Maria Di Francia dirige esta misma invitación a
los jóvenes de nuestro tiempo, sintetizándola en su acostumbrada
exhortación: «Enamoraos de Jesucristo».
De esta providencial intuición ha surgido en la Iglesia un gran
movimiento de oración por las vocaciones. Deseo de todo corazón
que el ejemplo del padre Annibale Maria Di Francia guíe y apoye
también en nuestro tiempo esta acción pastoral.
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Miles de libaneses cristianos se reúnen en el monasterio de
Kfifan, en el norte del Líbano, donde yacen los restos del
religioso libanés Nimatullah Kassab Al-Hardini, que el domingo
16 de mayo de 2004 fue proclamado santo por el Papa Juan Pablo
II, en el Vaticano. El canonizado Hardini es el tercer Santo del
Líbano y el segundo en ser proclamado por Juan Pablo II.
EFE/Wael Hamzeh. |
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4. «El Espíritu Santo, que
enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os
vaya recordando todo lo que os he dicho» (Juan 14, 26). Desde el
principio el Paráclito ha suscitado hombres y mujeres que han
recordado y difundido la verdad revelada por Jesús. Uno de éstos
fue san José Manyanet, verdadero apóstol de la familia.
Inspirándose en la escuela de Nazaret, realizó su proyecto de
santidad personal y se dedicó, con entrega heroica, a la misión
que el Espíritu le confiaba. Para ello fundó dos Congregaciones
Religiosas. Un símbolo visible de su anhelo apostólico es
también el templo de la Sagrada Familia.
¡Que San José Manyanet bendiga a todas las familias y os ayude a
llevar los ejemplos de la Sagrada Familia a vuestros hogares!
5. Hombre de oración, enamorado de la Eucaristía, a la que le
gustaba adorar durante largo tiempo, san Nimatullah Kassab Al-Hardini
es un ejemplo para los monjes de la Orden Libanesa Maronita, así
como para sus hermanos libaneses y para todos los cristianos del
mundo. Se entregó totalmente al Señor con una vida de grandes
renuncias, mostrando que el amor de Dios es la única fuente de
alegría y de felicidad para el hombre. Se dedicó a buscar y a
seguir a Cristo, su Maestro y Señor.
Al acoger a sus hermanos, alivió y curó muchas de las heridas de
los corazones de sus contemporáneos, testimoniándoles la
misericordia de Dios. ¡Que su ejemplo sirva para iluminar
nuestro camino, para suscitar entre los jóvenes, en particular,
un auténtico deseo de Dios y de la santidad, para anunciar a
nuestro mundo la luz del Evangelio!
6. «El ángel... me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, que
bajaba del cielo» (Apocalipsis 21, 10). La espléndida imagen
propuesta por el Apocalipsis de Juan exalta la belleza y la
fecundidad espiritual de la Iglesia, la nueva Jerusalén. De esta
fecundidad espiritual es singular testigo Paola Elisabetta
Cerioli, cuya existencia fue fecunda en frutos de bien.
Al contemplar a la Sagrada Familia, Paola Elisabetta intuyó que
los lazos de parentela son sostenidos y cimentados cuando se
comparten los valores de la fe y de la cultura cristiana. Para
difundir estos valores, la nueva santa fundó el Instituto de la
Sagrada Familia. Estaba convencida de que los hijos, para crecer
con seguridad y fuerza, tienen necesidad de una familia sana y
unida, generosa y estable. Que Dios ayude a las familias
cristianas a acoger y testimoniar en toda circunstancia el amor
de Dios misericordioso.
7. Gianna Beretta Molla fue sencilla pero particularmente
significativa mensajera del amor divino. Pocos días antes de su
boda, en una carta al futuro marido, escribía: «El amor es el
sentimiento más bello que el Señor ha puesto en el espíritu de
los hombres».
Siguiendo el ejemplo de Cristo, que «habiendo amado a los suyos...
los amó hasta el extremo» (Juan 13, 1), esta santa madre de
familia fue heroicamente fiel al compromiso asumido el día de la
celebración de su matrimonio. El sacrificio extremo que selló su
vida testimonia cómo sólo quien tiene el valor para entregarse
totalmente a Dios y a los hermanos se realiza personalmente.
¡Que nuestra época redescubra, a través del ejemplo de Gianna
Beretta Molla, la belleza pura, casta y fecunda del amor
conyugal, vivido como respuesta a la llamada divina!
8. «No se turbe vuestro
corazón ni se acobarde» (Juan 14, 27). Las vicisitudes terrenas
de estos seis nuevos santos nos alientan a perseverar en el
propio camino, confiando en la ayuda de Dios y en la protección
materna de María. Que velen desde el cielo ahora por nosotros y
nos apoyen con su poderosa intercesión.

Domingo,
16 mayo 2004
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