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Miles de fieles honran a nueva beata colombiana

ACI
Bogotá

 

En una emotiva procesión y ceremonia en la Catedral Metropolitana, más de cinco mil feligreses se reunieron el 12 de mayo para recibir y honrar las reliquias de la Madre Laura Montoya, la religiosa colombiana beatificada por el Papa Juan Pablo II el pasado 25 de abril.

Los restos mortales de la Madre Laura partieron en una carroza fúnebre hecha de madera tallada y tirada por cuatro corceles blancos, tal como se usaba en el siglo XIX; acompañados por más de 50 carros y miles de peregrinos de todo el país y de diversos países donde se encuentran las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, fundadas por la beata.

Según informó la Madre Esperanza Arboleda, Superiora General de las “Lauritas” –como se les conoce más comúnmente–, un total de 1,500 hermanas estuvieron presentes en la ceremonia.

Al llegar a la Catedral, el Arzobispo de Medellín, Mons. Alberto Giraldo, bendijo los restos de la Madre Laura, que fueron recibidos con diversas expresiones artísticas y musicales.

La ceremonia solemne, presidida por el Arzobispo, se inició a las 12:30 con más de 5 mil personas, entre ellas el Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien les impuso a las Lauritas la Orden Nacional al Mérito en grado de Cruz de Plata.

Por la tarde las reliquias retornaron a su lugar de origen, en Belencito, donde serán el centro del Santuario anexo al Templo de la Luz, abierto ahora para que los feligreses puedan venerar a la Beata.

La fe en Dios puede transformar a las personas en héroes de amor y sacrificio, dijo el papa Juan Pablo II mientras beatificaba a Laura Montoya y tres religiosas más: la mexicana María Guadalupe García Zavala, la italiana Giulia Nemesia Valle, Hermana de la Caridad, y la española salesiana Eusebia Palomino Yenes. También beatificó a la laica portuguesa Alexandrina María da Costa y al príncipe polaco August Czartoryski.

“Ellos son ejemplos elocuentes de cómo el Señor transforma la existencia de los creyentes cuando ellos confían en él”, dijo el Papa durante la misa del 25 de abril en la Plaza de San Pedro.

Durante la misa el Papa ofreció oraciones especiales para que “Colombia disfrute pronto de paz, justicia y progreso”.

El Padre August Czartoryski nació en 1858 en París, donde su familia vivía en el exilio después de la partición de Polonia. Con la ayuda de su director espiritual Czartoryski vio que su vocación era dejar atrás la vida de la corte y convertirse en sacerdote. Al beatificar a Alexandrina Maria da Costa, el Papa se enfocó en cómo ella ofreció su sufrimiento para la salvación de pecadores y en su devoción por la Eucaristía.