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Nuevos miembros de la UE luchan por incluir a Dios y el cristianismo en la Constitución

EFE
Estrasburgo (Francia)

El nuevo Parlamento Europeo con 788 diputados, incluidos 162 de los nuevos países miembros, dedicó el 4 de mayo su primer debate a la Constitución, coincidiendo con el 25 aniversario de la muerte de Jean Monnet, quien puso los cimientos de la Unión Europea. El mensaje unánime de los parlamentarios hacia sus gobiernos fue que “no se desdigan de la palabra dada” en el proyecto de tratado constitucional elaborado por la Convención europea, que sirve de base a la futura Carta Magna.

Jóvenes checos ondean banderas de la Unión Europea y nacionales durante un concierto que marcó la entrada en la UE, el 30 de abril, en la plaza de la Ciudad Vieja de Praga. EFE

El presidente del Parlamento, Pat Cox, quien en julio abandonará su mandato de dos años y medio, fue más lejos al reclamar un acuerdo “antes de las próximas elecciones” (10 al 13 de junio) porque “los ciudadanos tienen derecho a saber qué está en juego con su voto”. El debate traducido a 20 lenguas, el primero que celebra la UE ampliada y el último de esta legislatura, fue seguido desde los palcos por la princesa heredera al trono sueco, Victoria.

De los nuevos diputados, hablaron 4 polacos, dos húngaros, un eslovaco, dos eslovenos, un chipriota y un maltés, para pedir respeto a los países menos poblados y la inclusión en la Constitución de valores cristianos.

El primero en tomar la palabra fue el eslovaco Rudolf Ziak quien reclamó que desaparezca la Europa de “los países pobres y ricos, pequeños y grandes” y se escuche “la voz de todos los ciudadanos” en el debate constitucional.

Para el polaco Aleksander Szczyglo, el proyecto de Constitución “no es bueno, y es centralista”, por lo que se necesita otro nuevo “que nombre a Dios” ya que si no “supone la muerte del tratado”.

Su compatriota Adam Biela insistió en la importancia de los “valores cristianos”, y opinó que “Solidaridad (sindicato polaco clave en la caída del régimen comunista) no hubiera sido posible sin el Papa”.

El húngaro Jozsef Szajer rechazó una Europa “de dos velocidades” y reclamó el respeto a todos los pueblos, mientras que Pal Vastagh, también húngaro, defendió la protección de las minorías.

La CIG fue interrumpida el pasado mes de diciembre, tras no llegarse a un acuerdo sobre distintos aspectos de la Constitución.

Las próximas reuniones se centrarán en la reforma institucional de la Unión, la “doble mayoría” propuesta por la Convención como método para la adopción de decisiones, asuntos particulares que preocupan a algunos países, y la verificación de los acuerdos que Italia dio como tales al final de su mandato.