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 Testigos de la esperanza

Angelique Ruhí-López
La Voz Católica

El Arzobispo John C. Favalora (al centro); a su derecha: el Obispo Agustín Román, el Obispo Auxiliar Felipe J. Estévez, el P. Michel García y el P. Juan Torres; a su izquierda: el Obispo Gilberto Fernández, el P. Henryk Pawelec, el P. Charnel Jeanty y el P. Pedro Corces.
Fotos: Angelique Ruhí-López

María Antonia Santos ha rezado por la vocación de su hijo, Juan Torres, durante toda su vida. El 15 de mayo, sus oraciones fueron respondidas.

“Desde que salí encinta ofrecí su vocación al Señor”, dijo Santos de su hijo, que fue uno de los cuatro nuevos sacerdotes ordenados en la Arquidiócesis de Miami. “Siempre he rezado mucho por él. Fue un sacerdocio esperado, aunque él no respondió a ese llamado por muchos años”.

Cuando Santos, que vino de Puerto Rico, vio al P. Torres después de la ordenación en la Catedral de St. Mary, abrazó a su hijo fuertemente y los dos empezaron a llorar.

“Me siento todavía más emocionada que cuando Juan me dijo por primera vez que quería ser cura”, comentó Santos, con lágrimas en los ojos. “Después que respondió al llamado, ya no se volvió atrás”.

El Arzobispo Favalora ordena al P. Charnel Jeanty.

Con panderetas, aplausos y gritos de alegría, Torres y los otros diáconos transicionales – Charnel Jeanty, Michel García y Henryk Pawelec – fueron acogidos por el pueblo al entrar en la catedral.

“Me siento con una felicidad increíble”, indicó Rebeca Arias, de la parroquia de Good Shepherd y amiga del P. Michel García. “Michel es muy especial y vamos a beneficiarnos todos de tenerlo como sacerdote en la arquidiócesis”, afirmó.

“Siempre he estado contenta por Charnel, y no me sorprende que haya tomado esta decisión”, señaló Adelrose Dolcé, madre del P. Charnel Jeanty. “Fue atraído al sacerdocio hace tiempo. Es una buena persona para esa función”.

Czeslawa Pawelec, madre del P. Henryk Pawelec, viajó desde Polonia y vino a los Estados Unidos por primera vez para ser testigo de la ordenación de su hijo.

El P. Juan Torres, recién ordenado, recibe la felicitación emocionada de su madre.

“Estoy muy orgullosa de mi hijo y por la Arquidiócesis de Miami”, dijo Czeslawa Pawelec, por mediación de un traductor. “Es bueno tener a un sacerdote de Polonia trabajando en los Estados Unidos”.

Irene Nowak Lathrop vino a la ordenación en un traje típico polaco, para demostrar su simpatía por el P. Pawelec.

“Lo conocí en la parroquia de St. Jerome cuando era seminarista”, explicó Nowak Lathrop. “Es un hombre muy espiritual y muy paciente; es alguien que sabe escuchar y también enseñar. Tiene una sabiduría muy madura. El pueblo polaco tiene una rica tradición de filosofía, literatura y música, y siento que él emplea esta herencia en su ministerio”.

En su homilía, el Arzobispo John C. Favalora ofreció su consejo y sus palabras de esperanza a los nuevos sacerdotes.

“Según sean sus vidas de oración, según se comporten en el ministerio público, serán buenos testigos de esperanza para el pueblo, o lo privarán de la esperanza”, dijo.

Reto que –reconoce el arzobispo–, puede resultar difícil.

“Dar testimonio del Señor Resucitado no siempre es fácil”, dijo el Arzobispo Favalora. “Su ejemplo será combatido y cuestionado, incluso ridiculizado. Pero su meta es la de ser testigos fieles. No permitan que las dificultades los induzcan al cinismo. Cuando lleguen las decepciones –y llegarán– recuerden que aquí no hay lugar ni para el pesimismo ni para el cinismo. Su misión es de esperanza. La esperanza y el cinismo no pueden vivir juntos. Que cada uno sea un testigo gozoso de esperanza para nuestro pueblo”.

aruhilopez@miamiarch.org