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El Papa: que los laicos ocupen su papel
en la evangelización
Zénit
ROMA
Juan Pablo II rezará en el mes de julio para “que, en las
Iglesias jóvenes, los fieles laicos sean más escuchados y
valorados en el trabajo de la evangelización”.
Así lo anuncia la intención misionera del “Apostolado de la
Oración”, que el Santo Padre asume como propia para ofrecer sus
oraciones y sacrificios junto a miles de laicos, religiosos,
religiosas, sacerdotes y obispos.
“Después de Pentecostés todos, laicos, sacerdotes, religiosas y
religiosos, están llamados a vivir, bajo el impulso del Espíritu,
la profecía”, recuerda el profesor Andrea Riccardi —historiador
laico, fundador de la Comunidad de San Egidio— en un comentario
a la intención misionera difundido por Fides.
“Ser profetas, para los cristianos, quiere decir comunicar a
Jesús”, y “los jóvenes, los laicos, los movimientos carismáticos,
las jóvenes Iglesias tienen mucho que decir al mundo: ¡tienen
mucho que comunicar en nombre del Señor!” porque “el mundo tiene
necesidad de la profecía del Evangelio”, advierte.
“Lo necesitan los países que sufren grandes contradicciones como
son varios Estados de África —reconoce Riccardi—. Lo necesitan
los países que conocen la guerra. Lo necesitan las sociedades
que, desde hace pocos años, conocen un rápido desarrollo
económico que amenaza con hacer desaparecer los valores
tradicionales”.
En este contexto, “las jóvenes Iglesias tienen una gran
responsabilidad” —señala— y “grandes energías humanas y
espirituales: a menudo tienen un laicado maravilloso que puede
comunicar el Evangelio en situaciones en que los sacerdotes no
pueden entrar”.
Por eso “hay que tener confianza en los laicos, como Juan Pablo
II nos ha enseñado en muchas ocasiones”, sugiere el fundador de
“San Egidio”.
No se trata de dar “más espacio a los laicos y menos al clero o
a los religiosos”: “¡Todos son necesarios con el propio carisma
y el propio ministerio! ¡Pero ay de quien, por miopía o
costumbre, prefiera una comunidad modesta antes que valorar a
los laicos! Pentecostés llama todos a ser testigos del Evangelio
en espíritu de comunión y colaboración, porque el Señor manda a
sus obreros a la viña”, concluye Andrea Riccardi.
Todos los meses, el Papa también ofrece sus oraciones por una
intención general, que en julio será: “Por cuantos en este
tiempo pueden beneficiarse de un período de vacaciones, a fin de
que el reposo les ayude a encontrar en Dios la armonía interior
y a abrirse con amor a los hermanos”.
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