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Vehemente llamamiento Papa unidad cristianos:
que nada nos frene

Juan Lara
EFE

El papa Juan Pablo II hizo el 29 de junio un vehemente llamamiento en favor de la unidad de los cristianos, dijo que la separación "la vivimos con dolor" y aseguró que "ninguna dificultad" les frenará hasta lograr la comunión entre los fieles de Cristo.

Así lo manifestó ante el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, con el que celebró ese día en la plaza de San Pedro del Vaticano la festividad de San Pedro y San Pablo.

Bartolomé I acudió por segunda vez a la Santa Sede, la anterior fue en 1995, encabezando la delegación ortodoxa que tradicionalmente asiste en el Vaticano todos los años a la festividad de los patrones de la Iglesia de Roma.

Sentados uno al lado del otro, Juan Pablo II dijo que "vivimos con dolor" la ruptura de la unidad y que en esa óptica el encuentro de hoy no era un gesto de cortesía, sino una respuesta a las órdenes de Dios para lograr la unidad.

El Obispo de Roma, de 84 años, subrayó que este año se cumple el 40 aniversario del histórico abrazo que se intercambiaron en Jerusalén, en 1964, el papa Pablo VI y el patriarca Atenagora I, que abrió el camino hacia la unidad.

Ese encuentro -precisó el Pontífice- "es un desafío" para los católicos y aunque reconoció que el camino "no es fácil y tiene muchos obstáculos" no se puede dar marcha atrás, sino que hay que seguir hasta alcanzar esa unidad.

"Deseo que todos los cristianos intensifiquemos, cada uno por su parte, los esfuerzos para que llegue cuanto antes el día en el que se realice plenamente el deseo del Señor y que es el que seamos una misma cosa. ¡Que la conciencia no nos eche en cara el haber omitido pasos, el haber dejado pasar la oportunidad o el no haber intentado todos los caminos", dijo con fuerza el Pontífice.

Papa Wojtyla recordó en varios momentos su encíclica "Ut unum sint", sobre el compromiso ecuménico, y resaltó el compromiso del Concilio Vaticano II con el ecumenismo.

De nuevo con voz solemne, el anciano Papa dijo: "quiero reiterar de nuevo hoy que el compromiso asumido por la Iglesia Católica con el Concilio Vaticano II es irrevocable. No podemos renunciar".

Juan Pablo II, que presentaba buen aspecto físico y aguantó perfectamente el calor reinante en la plaza vaticana, animó a católicos y ortodoxos a no cejar en el camino de la unidad.

"Que ninguna dificultad nos frene. Sigamos hacia adelante con esperanza sostenidos por la intercesión de los Apostóles y la protección de la Virgen", afirmó.

El Patrirca Bartolomé I expresó su "alegría" por estar de nuevo con Juan Pablo II y su "tristeza" por la separación.

Bartolomé I, de 64 años, abogó por superar "todos los obstáculos que son sean dogmáticos y esenciales" y aseguró que en la separación ha pesado el que a lo largo de los siglos muchos cristianos han presentados sus propias opiniones, valoraciones y enseñanzas "como si fueran expresiones de Cristo".

Hizo un recorrido por estos 40 años de ecumenismo y expresó su confianza de que algún día, "aunque sea lejano", los seguidores de Cristo estarán unidos y que ese día llegará cuando "todos piensen con la misma mente que Cristo, con el mismo amor que Cristo y con la misma fe que Cristo".

Bartolomé I concelebró con Juan Pablo II la liturgia de la Palabra y la profesión de fe.

Cuando llegó el momento de la liturgia de la Eucaristía, debido a la separación entre las dos iglesias, abandonó el altar mayor y se colocó junto a su séquito, a la derecha del altar. Después volvió para intercambiar la señal de la paz y para los ritos de conclusión y bendición.

Oriente y Occidente se separaron con el cisma de 1054, con las excomuniones del papa León IX y del patriarca Miguel Celurario. Desde entonces han pasado casi mil años de incomprensiones y recelos.

Les separan razones teológicas, como el rechazo de los ortodoxos al primado de la Iglesia de Roma y la negativa de la infalibilidad del Papa.

Los ortodoxos no reconocen la validez de los sacramentos católicos, al contrario que la Iglesia católica que sí admite, desde el Vaticano II, los de la Iglesia ortodoxa.

Para Juan Pablo II, la separación es un "escándalo" y quita credibilidad a los cristianos a la hora de divulgar el Evangelio.

Visto que el primado de Pedro es uno de los escollos, el Papa Wojtyla ya ha dicho en varias ocasiones que está dispuesto a que teólogos y expertos discutan ese tema para buscar una solución que sea aceptada por todos.

En esta festividad, el Papa cumplió con la milenaria tradición de imponer el Palio a los arzobispos nombrados este año, en esta ocasión 44, entre ellos 13 iberoamericanos, de ellos dos peruanos, un mexicano, un dominicano y nueve brasileños.