|
En ceremonia
centrada en unidad de los cristianos, el Papa confirió el palio
a 44 Arzobispos
ACI
Durante una solemne ceremonia realizada en la Plaza San Pedro el
29 de junio, durante la fiesta de San Pedro y San Pablo, el Papa
Juan Pablo II confirió el palio arzobispal a 44 arzobispos del
mundo, y pronunció junto con el Patrairca Bartolomé I, una
homilía centrada en la unidad de los cristianos.
Como parte de las actividades de la histórica visita del máximo
líder ortodoxo griego a Roma, el Patriarca acompañó al Pontífice
durante la celebración de la Misa de imposición de palios,
compartiendo la Liturgia de la Palabra y la homilía.
Durante sus palabras, el Pontífice insistió en que los esfuerzos
por lograr la unidad “no pueden ser abandonados” y reconoció que
“el camino ciertamente no es carente de obstáculos ni es fácil”;
pero insistió en que la presencia de Bartolomé I en la
importante liturgia de imposición de palios no era “meramente
ceremonial”, sin o un genuino esfuerzo por superar las
divisiones que separan a ambas iglesias cristianas desde el
siglo XI.
Por su parte, el Pararica Bartolomé I, hablando en italiano al
igual que el Santo Padre, reconoció que la unidad “puede tomar
todavía algo de tiempo”, pero señaló que existe por ambas partes
“el sincero deseo de remover los obstáculos”.
Luego de la homilía, el Santo Padre entregó el palio arzobispal
a 52 arzobispos metropolitanos, 44 de los cuales lo recibieron
de sus manos durante la ceremonia en la Plaza San Pedro,
mientras que los otros lo recibieron en sus respectivas sedes.
De los 44 prelados presentes en la Plaza de San Pedro, 17 eran
de Latinoamérica y el Caribe, cinco de Estados Unidos y Canadá,
doce de Europa, cinco de Africa y cinco de Asia.
El palio arzobispal, una banda blanca hecha de lana de oveja
adornadas con seis cruces de seda negra, es a la vez un símbolo
de autoridad y de unión con el Obispo de Roma, el Papa.
Los siete arzobispos de Hispanoamérica y el Caribe que
recibieron el palio fueron José Luis Chávez Botello, de
Antequera, Oaxaca (México); Ramón Benito de la Rosa y Carpio, de
Santiago de los Caballeros (República Dominicana); Juan Antonio
Ugarte Pérez, de Cuzco (Perú); José Paulino Ríos Reynoso, de
Arequipa (Perú); Michel Méranville, de Fort-de-France (Martinica);
Lawrence Aloysius Burke, de Kingston (Jamaica) y Patrick Pinder,
de Nassau (Bahamas).
Los arzobispos brasileños fueron diez: Matías Patricio de Macedo,
de Natal; Alano María Pena, de Niteroi; Joao Braz de Aviz, de
Brasilia; Arzobispo Walmor Oliveira de Azevedo, de Belo
Horizonte; Raymundo Damasceno Assis, de Aparecida; Luiz Mancilha
Vilela, de Vitoria; Aldo Di Cillo Pagotto, de Paraíba; Moacyr
José Vitti, de Curitiba; Bruno Gamberini, de Campinas; y Milton
Antonio Dos Santos, de Cuiaba.
Entre los ocho arzobispos que recibieron el palio en sus
respectivas sedes metropolitanas fueron el nuevo arzobispo de
Barcelona, dos de la India, dos de Indonesia, uno de Haití, uno
de Pakistán y uno de Angola.
|