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Cardenal Kasper: «La cuestión de la identidad es un gran reto
para el ecumenismo»
Lo afirma en un acto solemne en el Trinity College de Dublín
Zenit
«¿Quiénes somos?», se preguntó en voz alta el cardenal Walter
Kasper el sábado 19 de junio en Dublín, en un acto académico que
repasó la cosecha del ecumenismo en los últimos años.
El cardenal, que preside el Consejo Pontificio para la Unidad de
los Cristianos manifestó que «la identidad cristiana es una
identidad de amor, una identidad abierta capaz de hablar y
compartir con los otros».
«No se puede dialogar con gente que no tiene clara la propia
identidad», señaló ante un público formado por cristianos de
distintas confesiones.
Para Walter Kasper, la solución está en saber quiénes somos, y
esto pasa por «la iniciación y la catequesis de jóvenes y
adultos».
El cardenal repasó algunos de los hitos conseguidos con los
ortodoxos, diciendo que «no siempre hay consenso, pero se avanza».
«El diálogo del amor existe», afirmó, y señaló que «el mayor
reto para la teología actual es la koinonia o comunión, así como
el ministerio petrino».
En relación a la Reforma Protestante, el presidente del Consejo
Pontificio para la Promoción de la Unidad entre los Cristianos
señaló que «los católicos hemos aprendido mucho de los hermanos
de la Reforma, especialmente en la lectura de la Biblia».
El cardenal recordó que en los estudios bíblicos el ecumenismo
se practica desde hace mucho tiempo ya que «en la exégesis (interpretación
y estudio de la Biblia, ndr) no hay límites ni fronteras».
Los recientes acontecimientos en el seno de la Iglesia Anglicana
también fueron abordados por el cardenal, que se mostró «preocupado
por las divisiones y por las cuestiones éticas implicadas».
En este sentido, dijo que «en el ecumenismo, si alguien tiene
problemas, nosotros tenemos problemas», indicando así su
cercanía a los miembros de la Comunión Anglicana.
La ampliación de Europa a Oriente «puede ser muy positivo», dijo
el purpurado alemán, «ya que hay muchos elementos políticos que
nos unen con los ortodoxos, como la afirmación de las raíces
cristianas de Europa».
Finalmente, el cardenal sugirió el camino del «ecumenismo
espiritual», ya que «este tipo de ecumenismo lo puede practicar
todo el mundo».
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