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Las CVX hacia un
cuerpo apostólico
La Universidad Barry acoge a la Asamblea Nacional de las
Comunidades de Vida Cristiana
Angelique Ruhí-López
La Voz Católica
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El sacerdote portugués Alberto Brito, S.J., viceasistente
eclesial de la CVX mundial, bendice a los participantes de la
asamblea. Detrás de él están el P. Paul Kenney, S.J., y el P.
John LeVecke, S.J., antiguo y actual asistentes eclesiales –respectivamente–
de la CVX de los Estados Unidos. “Las CVX no son solamente
grupos de oración. Son grupos pequeños que se encuentran a nivel
nacional y mundial y que, como barcas de vela en el océano, se
dirigen al mismo puerto de destino: el Padre que nos recibe con
los brazos abiertos”.
Fotos:
Angelique Ruhí-López |
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Católicos hispanos, vietnamitas, anglos, europeos y coreanos de
todas las edades se reunieron en una Asamblea Nacional de las
Comunidades de Vida Cristiana (CVX) de los Estados Unidos, del
22 al 25 de julio, en Barry University, para compartir su
carisma ignaciano y para “Convertirse en un cuerpo apostólico”,
el lema de la convención.
“Estoy muy animada por las culturas que vinieron, porque
representan a quienes de verdad somos”, expresó Lois Campbell,
presidenta de la CVX nacional. “Hasta ahora, la CVX de los
Estados Unidos ha estado mayormente compuesta de comunidades
anglos. Debemos seguir recordando, sin miedo, que todo tiene que
ser más inclusivo”.
La CVX surgió en 1563, y es una organización mundial cuyo
carisma se basa en los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de
Loyola, y en los principios de comunidad, espiritualidad y
misión. Aproximadamente, 250 “cevequianos” participaron en el
evento, que incluyó talleres, charlas, actividades en grupos y
liturgias multiculturales.
La oradora principal fue Daniela Frank, presidenta mundial de la
CVX, que vino de Alemania para compartir sus experiencias en la
Asamblea Mundial, que se llevó a cabo en Nairobi, Kenya, el
verano pasado.
“Nairobi nos ayudó a contestar la pregunta: ‘¿Como podemos
madurar desde una comunidad de apóstoles a una comunidad
apostólica?’”, indicó Frank, la primera mujer elegida presidenta
de la CVX a nivel mundial. “La respuesta tiene sus raíces en el
proceso mundial, y es la clave para definir nuestra identidad
ignaciana”.
Según Frank, la CVX es una “comunidad en misión que hace la
misión en comunidad”. Por esto, sugirió cinco características
que definen a las comunidades apostólicas: son llamadas a vivir
como la comunidad y dentro de ella; son llamadas con fe y
confianza, aunque sus miembros individuales se encuentren
dispersos; tienen que mantener abiertos sus corazones y sus ojos
para analizar la realidad que los rodea; son llamadas a
compartir la misión de Cristo, y tienen la responsabilidad de
apoyarse mutuamente.
“Recordemos la carta de San Pablo a los Corintios, cuando
compara la Iglesia a un cuerpo humano”, dijo Frank. “Todos
formamos parte de este cuerpo apostólico y tenemos un papel
específico. Sólo juntos podemos avanzar y compartir la
responsabilidad. La misión de la CVX es más que los apostolados
que realizamos ‘adicionalmente’. El estilo de vida de la CVX se
realiza en nuestras vidas familiares y profesionales, y en todos
los ámbitos”.
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Casi 250 personas de todas
partes de los Estados Unidos y del mundo participaron en la
Asamblea Nacional de la CVX en la Universidad Barry, en Miami,
del 22 al 25 de julio. |
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Como un ejemplo de que la misión de la CVX se tiene que vivir en
todo momento y en todos los lugares, hubo distintas experiencias
de inmersión en la realidad social de Miami. La asamblea se
dividió en once grupos, para visitar y hacer trabajo voluntario
en lugares como el Centro de Refugiados Haitianos; la Clínica
San José, de la parroquia de San Juan Bosco, y Remanso, una casa
para ancianos.
“Fue una experiencia inolvidable”, señaló Phuong Nam Nguyen, de
las Comunidades de Vida Cristiana Vietnamitas de Texas, que
visitó la Clínica San José. “La inmersión enriqueció mi
experiencia y me hizo tener conciencia de la vida de los
inmigrantes y refugiados, especialmente de los hispanos en
Miami. Yo puedo comprender sus experiencias como inmigrante. Me
inspiró, y aumentó mi deseo de realizar una labor misionera”.
“Me ha impresionado mucho la respuesta de los voluntarios
locales en este seminario”, añadió el P. John LeVecke, S.J., el
nuevo asistente eclesial nacional de la CVX. “No funcionaría sin
el apoyo de la CVX. La CVX tiene mucha pasión, mucha vida y luz
para el futuro de nuestra Iglesia”.
Los retos de la
CVX en el futuro
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Daniela Frank, presidenta mundial de las Comunidades de Vida
Cristiana, habló de cómo la CVX está llamada a ser un cuerpo
apostólico. Detrás de ella están los símbolos de la asamblea
nacional en Miami y el de la CVX de Estados Unidos, que se llevó
a la asamblea mundial en Nairobi el año pasado. |
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Entre los desafíos y retos que se discutieron en la conferencia
como metas en la CVX de los Estados Unidos para los próximos
años, estuvieron los siguientes: la comunicación entre los
niveles regionales, nacionales y mundiales; más recursos y
talleres de formación y de discernimiento comunitario; aumentar
la colaboración con los jesuitas; la necesidad de enfocarse más
en las CVX de los jóvenes, los jóvenes adultos y las familias, y
el número creciente de CVX multiculturales.
“La experiencia de la CVX en los Estados Unidos ha sido difícil
en cuanto a encontrar grupos de habla hispana”, explicó Claudia
Urey, que se mudó de Nicaragua a Nueva Jersey hace un año. “En
Nicaragua, había más comunicación y compromiso comunitario y
personal”.
Aunque las comunidades vietnamitas de los Estados Unidos también
comparten diferencias en sus experiencias comunitarias, lograron
ser aceptadas en esta asamblea como una región individual dentro
de la CVX nacional, algo que ha tomado más de 20 años.
“Ser aceptado en la CVX es una confirmación de que la CVX es la
manera en que Dios nos ha llamado para vivir más plenamente Su
gracia”, expuso Liem Le, presidente de la CVX Vietnamita, que
trajo a 80 miembros –muchos de ellos jóvenes o integrantes de
familias– de los más de 400 “cevequianos” vietnamitas de los
Estados Unidos. “Es la primera vez que muchos de nosotros
podemos comprobar que la comunidad es mucho más grande que todos
nosotros. La gente no habla nuestro idioma, pero todos estamos
enlazados por el mismo amor a Cristo. Esto es lo que tenemos en
común”.
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