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La devoción de los colombianos
alienta en Good Shepherd
Max Barbosa
Especial para La Voz Católica
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El padre Pinzón y varias generaciones de colombianos. |
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La devoción mariana de los colombianos residentes en la Florida
motivó las celebraciones que se realizaron, en diversas
parroquias de la Arquidiócesis de Miami, en alabanzas a Nuestra
Señora del Rosario de Chiquinquirá, patrona del país. El sábado
10 de julio, la iglesia Good Shepherd vibró por el entusiasmo de
una multitud sedienta de paz.
La alegría como expresión de fe
“Aunque los colombianos profesamos otras devociones marianas –a
Fátima, la Virgen del Carmen o María Auxiliadora–, la de
Chiquinquirá fue la primera que surgió en el país; por eso es
nuestra patrona”, afirma el P. Alvaro Pinzón, cuyo fervor por
promover el amor a la Virgen lo convierte en uno de los
protagonistas del empeño.
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Monseñor Agustín Román
consa-grando
a la Virgen. |
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De ahí la concurrida asistencia a la iglesia Good Shepherd el
pasado día 10. La alegría que reinaba era, en realidad, una
expresión de fe. Así lo constató Mons. Agustín Román, que
presidió la Eucaristía, al percibir ese sentimiento colectivo: “
Esta noche se escucha el clamor de todos los colombianos, porque
Cristo es el centro de ustedes” debido a la evangelización,
enfatizó, señalando la consecuencia: “ por eso ustedes son
misioneros”. Se refirió, además, a la simbología de los colores
de la bandera colombiana. El azul se relaciona con el Padre. El
amarillo representa a Cristo, que es igual a la luz, y el rojo,
Pentecostés, considerando que dicho mensaje tiene que ver con la
Santísima Trinidad. Mons. Román finalizó la homilía con un gesto
digno del buen pastor: le regaló al P. Alvaro Pinzón su rosario.
Y es que la comunidad colombiana de Good Shepherd labora con
afán. Germán Rodríguez es coordinador de actividades en dicha
parroquia. Organiza la celebración patronal, así como las
novenas al Niño Jesús, desde hace doce años. En 1974 se radicó
en los Estados Unidos. Calcula que el 60 por ciento de la
nutrida feligresía de Good Shepherd es colombiana. “ El P.
Pinzón nos dice que por eso somos pilotos en la constitución de
la Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá”.
Humberto Jiménez es otro de los incansables colaboradores. “
Integro el Equipo Colombiano: mujeres y hombres que realizamos
eventos con sabor a Colombia en Good Shepherd, con la finalidad
de orar por la paz”. Humberto considera que el surgimiento de la
cofradía, que ya se avecina contribuirá, entre otros objetivos,
“ a incrementar la unión entre los colombianos”.
La fe debe dar frutos concretos
El P. Alvaro Pinzón comenzó a meditar en la creación de la
Cofradía de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá cuando
escuchó al P. Fernando Hería, párroco de la iglesia St. Brendan,
hablar sobre dicho tipo de institución refiriéndose a la Virgen
de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba. Ambos estudiaban
derecho canónico en Roma.
“ ¿Por qué no crear una cofradía de nuestra Virgen, si tantos
colombianos necesitamos su protección?”, pensó el P. Pinzón, que
se incroporó a la Arquidiócesis de Miami en el año 2000. De
inmediato, el P. Pinzón inició las gestiones pertinentes para
llevar a vías de hecho su idea. Actualmente, es el coordinador
general de la comunidad colombiana.
“La fe no es sólo un sentimiento: debe dar frutos concretos”,
enfatiza el sacerdote. La Cofradía de Nuestra Señora de
Chiquinquirá es uno de los frutos espirituales para suscitar el
rezo del rosario, y para meditar sobre la madurez humana según
el modelo de Jesús.
“ Creo que en este momento histórico hacen falta hombres y
mujeres más maduros. Nos basaremos en un estudio supremamente
válido de la Universidad Salesiana, en Roma ”.
La Arquidiócesis de Miami ha ofrecido el apoyo necesario para el
surgimiento de la cofradía, y el Santo Padre ha enviado su
bendición, que el P. Pinzón leyó con emoción ante sus
compatriotas.
Lugar de adoración
Sobre el valle de Saravita, en la zona central de Colombia, se
encuentra la ciudad de Chiquinquirá, nombre que significa, en
lengua nativa, lugar de adoración a los dioses. Allí arribó en
1560 Antonio de Santana, quien, como buen encomendero, construyó
de inmediato una capilla. Posteriormente, en 1562, llega Fray
Andrés Jadraque. Ambos decidieron colocar en la capilla una
imagen de la Virgen del Rosario, encargándosela al pintor Alonso
de Nárvaez con la siguiente petición: a la derecha de la Virgen,
San Antonio de Padua, de quien Santana era devoto; y a la
izquierda, San Andrés, el santo de Fray Jadraque.
Pero el cuadro comenzó a deteriorarse con el paso del tiempo;
evitando su total destrucción, el presbítero Juan Alemán, recién
incorporado a la misión evagelizadora, se lo entrega a Nárvaez,
pero éste muere en 1582. Entonces, como si fuera un acto
premonitorio, la española María Ramos recupera el cuadro, lo
limpia con esmero y lo coloca de nuevo en la capilla, para
rezarle a la Virgen intensamente.
Fue el 26 de diciembre de 1586 cuando sucedió el acontecimiento:
Isabel, una de las aborígenes de la comarca, y Miguel, su hijo
de cuatro años, observaron, dentro del recinto, una luz
inusitada. Le avisan a María, que acude de inmediato. Y ambas se
arrodillan ante la imagen, al ver a ésta sin desperfectos,
reluciente y hermosa.
Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá fue declarada patrona
de Colombia en 1929. El Papa Juan Pablo II visitó su basílica el
3 de julio de 1986. Su fiesta patronal se celebra el 9 de julio.
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