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EE.UU. y
México firman acuerdo para proteger a trabajadores mexicanos
María Peña
EFE / Washington
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El canciller mexicano, Luis Ernesto
Derbez, junto a la secretaria de Trabajo estadounidense, Elaine
Chao, después de la firma conjunta de la declaración para
mejorar las condiciones laborales para los mexicanos en Estados
Unidos.
EFE |
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Estados Unidos y México firmaron el 21 de julio
una declaración conjunta “sin precedentes” en la que se
comprometen a defender los derechos de millones de trabajadores
mexicanos en el país, sin importar su estatus migratorio.
El acuerdo, firmado en Washington por la
secretaria de Trabajo de EEUU, Elaine Chao, y el canciller de
México, Luis Ernesto Derbez, cubre aspectos relacionados con la
salubridad y seguridad ocupacional y los derechos salariales en
Estados Unidos.
El acuerdo, suscrito en plena campaña de
reelección del presidente George W. Bush –quien corteja
activamente el voto hispano en el país– no concede ningún
beneficio migratorio a los trabajadores indocumentados, pero sí
les ofrece protecciones contra posibles abusos de sus
empleadores.
Las leyes laborales estadounidenses protegen a
los trabajadores contra la discriminación de todo tipo y los
abusos que puedan sufrir, como el incumplimiento o retraso de
pago de sueldos o supresión de beneficios.
En ese sentido, el documento busca “mejorar el
cumplimiento de las leyes y normas” laborales vigentes en el
país, así como educar a los trabajadores mexicanos sobre sus
derechos. Antes de la firma, Chao indicó que el Gobierno de Bush
está comprometido con la protección de los derechos de los
trabajadores hispanos, que conforman “una parte importante de la
fuerza laboral de los Estados Unidos.
El Gobierno de Washington quiere asegurarse de
que los hispanos, y en particular los mexicanos, “laboran en
condiciones seguras y reciben compensación justa y plena por su
trabajo”, dijo Chao.
Por su parte, el canciller mexicano indicó que la
agenda social entre EEUU y México es uno de los principales ejes
de la relación bilateral, a la vez que reconoció que la
legalización de los trabajadores mexicanos indocumentados sigue
siendo un reto importante.
Aunque como grupo conforman menos del cuatro por
ciento de los 137.7 millones de personas de la fuerza laboral en
EEUU, los trabajadores mexicanos constituyen, no obstante, el
mayor segmento de la fuerza laboral hispana en el país.
Según la Oficina del Censo, el número de
trabajadores mexicanos aumentó de 2.6 millones en 1990 a 4.9
millones en 2000, y más de la mitad de ellos trabajan en puestos
de producción y transporte, mientras que otro 15 por ciento está
empleado en construcción.
Para México, el acuerdo da un impulso al plan del
gobierno del presidente Vicente Fox para “concretar acciones que
contribuyan a mejorar la calidad de vida de todos los mexicanos
en Estados Unidos”, según explicó Derbez.
También participarán en el desarrollo y expansión
de mecanismos que ayuden a los trabajadores mexicanos a
presentar denuncias por abusos, discriminación y violación de
las leyes laborales.
La idea de esas cartas de intención es mejorar
los salarios y las protecciones de salud en el empleo,
especialmente en industrias de alto riesgo, como la
construcción, el transporte y diversos puestos de bajos
salarios.
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