|
Pensar y repensar la nación
El Instituto de
Estudios Cubanos cumple 35 años
Hubiese preferido que otro socio
del IEC escribiese esta crónica para La Voz Católica. No es
fácil escribir en el XXXV Aniversario de un empeño que nació en
la Semana Santa de 1969 –un tanto a la buena de Dios– y que ha
sobrevivido con recursos económicos muy escasos, pero con una
riqueza humana e intelectual extraordinaria.
De entrada, la Primera Reunión de Estudios Cubanos (PREC) fue
“una experiencia de diálogo inteligente y honesto sobre el
fenómeno cubano, que sirviese de orientación sobre el presente y
el futuro de Cuba. Que un grupo de compatriotas pudiese hablar,
pensar, discutir seriamente sobre ‘temática cubana’…, que se
manifesta en las más diversas opiniones; que se encarnase un
genuino pluralismo generacional e ideológico; y que todo ello se
lograse en un clima de respeto y camaradería…”1
|
 |
|
Mons. Felipe de Jesús Estévez
hizo la invocación de apertura del evento celebrado en el
Wolfson Campus del Miami Dade College, del 24 al 26 de junio. |
|
|
Mons. Felipe de Jesús Estévez hizo la invocación de apertura del
evento celebrado en el Wolfson Campus del Miami Dade College,
del 24 al 26 de junio.
Hay que apuntar que estas palabras de hace 35 años son un
retrato exacto del clima de vida y trabajo del IEC: es como si
quien fundó este proyecto de estudios cubanos hubiese conseguido
un doble espejo –al unísono– reflejando cómo se inició y cómo se
mantendría a lo largo de más de tres décadas. En verdad, nuestra
travesía institucional, desde entonces hasta hoy, se ha
realizado respetando y afianzando estas actitudes y valores
espirituales, éticos y democráticos. En términos bergsonianos,
así es nuestro impulso vital como grupo humano: tengo la
intuición, por otra parte, de que estas palabras, entonces, no
fueron mías sino del Paráclito. Con mi condición humana
solamente no hubiese expresado estos conceptos que los años han
mostrado fueron proféticos.
Es justo y necesario también decir que en su alborada, el IEC se
propuso como “un esfuerzo serio de reflexión cristiana sobre el
fenómeno cubano.”2 Aunque unos cuantos somos católicos, con el
tiempo y por dinámica propia de crecimiento institucional a lo
largo de 35 años, somos una comunidad intelectual y cultural no
confesional. Sin embargo, en 1987 fuimos nosotros, dentro del
IEC, los primeros que abordamos –fuera de Cuba– un estudio y una
discusión del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC) en un
Seminario coauspiciado por la Universidad de Harvard. Los que
participamos en ese histórico evento tuvimos que enfrentar y
vencer presiones, amenazas, manifestaciones de repudio. El IEC
agradece el apoyo y la presencia entonces de Mons. Bryan O.
Walsh, q.e.p.d., y de Mons. Felipe Estévez (el único sacerdote
cubano del exilio que fue invitado a asistir –en febrero de
1986– al cónclave eclesial en Cuba). Ellos nos dieron fuerzas y
legitimidad en momentos difíciles.
Esas fuerzas y esa legitimidad que logramos mantener e
incrementar con los años, se explican en los testimonios que
aparecen en los textos que ilustran nuestra pequeña publicación
para celebrar los 30 años de esta obra cubana. Los que escogemos
aquí son un hermoso, sólido y emotivo perfil –institucional y
humano- de esta comunidad de cubanos que juntos pensamos y
repensamos a Cuba y a todo lo cubano desde 1969.
Testimonios
Mons. Pedro Meurice Estíu: “Como me dices, hay que
repensar en Cuba de una manera sistemática, responsable y
dialogante. Y yo añado que esto es posible solamente a través de
un diálogo abierto y pleno de confianza ‘in loco’ con todos, de
manera especial con los jóvenes, que ya se empinan: en este
diálogo hemos de comprometer a creyentes y no creyentes junto
con todos los cubanos de buena voluntad. La capacidad de
afrontar el futuro sólo se puede obtener con la capacidad de
dialogar y de reconciliarnos.”
Emilio Cueto: “…poder discrepar con cualquiera sin
recibir un epíteto o una galleta. Era tener la ocasión de
escuchar voces diferentes que nos obligaban a repensar con rigor
prejuicios y apreciaciones parciales, que nos abrían puertas
peligrosas y nos presentaban imágenes provocadoras. Siempre en
búsqueda de la Verdad donde quiera que ésta pudiera haber hecho
su nido. No se le puede pedir más a ninguna institución
académica.”
Dagoberto Valdés Hernández: “…el IEC, tan constante como
involucrado, en el estudio desde la Cuba que peregrina, sobre la
Cuba que espera, con la Cuba que sufre… Hacer puentes es, pues,
el desafío de todo el que está dispuesto a vivir sirviendo.
Puente para conjuntar esfuerzos, puentes para unir familias y
voluntades, puentes para comunicar lo mejor del pasado con el
futuro, puentes para hacer mejor la vida en la libertad y la
solidaridad.” P. José Conrado Rodríguez: “…el encuentro
con el IEC para mí significó la reconstrucción de la mente, una
manera nueva de descubrir la Isla desde unos ojos que, aunque
exteriores, no eran ajenos o extraños.”
Jorge I. Domínguez: “El IEC ha [hecho] diversos aportes,
quizás tan variados como el número de sus miembros, pero vale la
pena resaltar tres. Abrió un espacio para una discusión libre y
profunda sobre los temas de Cuba… Tendió puentes hacia Cuba sin
comprometerse con el gobierno [del] país, y sin apoyar su
ideología y sus políticas, insistiendo que un diálogo presume el
respeto mutuo entre quienes razonablemente discrepan. Y sirvió
como una tertulia permanente, abierta, amable, cariñosa y
divertida, dándole siempre palabra y [acogida] a todo aquel que
se interese seriamente sobre Cuba, su historia, su cultura, su
pueblo y su futuro.”
A modo de cierre de este breve recuento de nuestra sentida
celebración en días recientes, quiero expresar nuestra gratitud
a todas las personas cuyo esfuerzo fiel y generoso hizo posible
cumplir los 35 henchidos de orgullo, alegría y esperanza. A los
colegas del IEC, por sus trabajos que dieron contenido, calidad
y novedad al programa. Al MDC-Wolfson Campus por su invaluable
apoyo institucional y logístico, encarnado en el grupo que
formaron equipo con nosotros, encabezados por su Presidente, el
Dr. Rolando Montoya, con su arte y eficacia, como excelente
ejecutivo de mirada larga para calibrar personas y proyectos de
beneficio integral para su institución, y para la comunidad
diversa y palpitante a la que todos servimos.
Fundadora del Instituto de Estudios Cubanos
|