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El sentido común de Cristo:
la teología moral cristiana
P. Dennis Read, OCD
La Voz Católica
Los católicos maduros se preguntan muchas cosas; preguntar es
parte de nuestra madurez. Y entre los miles de preguntas que nos
hacemos hoy en día, durante esta etapa política, están los
juicios de valor sobre la moralidad de las personas que aspiran
a cargos públicos. ¿Cómo podemos juzgar la virtud moral de otra
persona, sin convertirnos en fariseos? ¿Qué dice la teología
moral sobre el acto de votar? ¿Dice algo? ¿No dice nada? O
quizás algo mínimo…
Es en tiempos como éstos cuando la necesidad de un conocimiento
básico de la moralidad humana y cristiana pasa a un primer plano.
Sócrates sabía que no vale la pena vivir una vida sin examen;
este axioma está escrito en el corazón humano: se llama “conciencia”.
Hoy, todos creemos en la libertad de conciencia para decidir lo
que está bien y lo que está mal, según nuestro propio
entendimiento; pero la ciencia de conformar una decisión
correcta en conciencia, todavía parece debatirse entre las
sombras. Es en este punto donde la antigua tradición de la
teología moral cristiana se convierte en un recurso
imprescindible, pues la teología moral es el arte y la ciencia
del auténtico amor cristiano. Es lo que Jesús enseñó en el
Sermón del Monte. Es lo que la prédica y la enseñanza de la
Iglesia mantienen. Y será el objeto de un pequeño número de
artículos sobre cómo vivir nuestra fe de acuerdo al “sentido
común de Cristo”. Permítaseme explicarme.
Vivir la fe de Jesús nos abre a revelaciones, a una vida de
oración y a una práctica que sólo se alcanzan por medio de la
fe: el significado de los Evangelios, la manera en que el amor
de Cristo ha transformado los diez mandamientos en “el nuevo
mandamiento del amor”, un yugo dulce y una carga ligera. Los
cristianos practicantes pueden conocer a Dios de muchas maneras,
y la todopoderosa voluntad de Dios –que fue una vez objeto de
temor– se convierte ahora en el estrecho camino a hacia una
nueva y agraciada espiritualidad: la revelación del Espíritu
Santo, que opera por medio de todos los miembros del Cuerpo
Místico de Cristo. Este Cuerpo ha aprendido mucho en 2,000 años
de práctica, martirio y evangelización, y este aprendizaje es lo
que el Concilio Vaticano Segundo llamó el “sentido de la fe” en
Lumen Gentium 12.
Empleo el término de “sentido común de Cristo” porque es común a
todo el Pueblo de Dios, y porque refleja el pensamiento de
Jesucristo, que el Espíritu Santo nos revela.
El sentido común de Cristo nos dice cosas sobre la virginidad,
por recurrir a un ejemplo, que el público romano jamás conoció;
y el público estadounidense aún no entiende el celibato, un
concepto que se refiere a la virginidad de Jesús y de otros
sacerdotes masculinos. Es necesario remitirse al sentido común
de Cristo para comprender las implicaciones morales del pecado
de pedofilia. Es imprescindible comprender lo que Jesús pensaba
sobre la falta de castidad para entender el pecado.
Me limitaré a ofrecer la respuesta del Evangelio para las
definiciones tradicionales del pecado y la virtud, y a las
debatidas cuestiones sobre lo que el pecado es y no es, con el
fin de llevar a mis lectores a reconocer cómo el pecado nos
arruina, nos desvaloriza y puede, incluso, destruirnos a todos.
Pero este reconocimiento surge de nuestro sentido común
cristiano: el sentido de nuestra fe cristiana.
“Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.” (1 Cor. 2:16)
Con la convicción de que los cristianos tenemos mucho que decir
sobre la moral y los valores familiares auténticos, ofrezco esta
serie de meditaciones sobre cuestiones morales. Pero, si se
quiere comprender el sentido común de Jesucristo, es
imprescindible seguir su camino.
Está escrito en Isaías: “Si ustedes no se afirman en mí no serán
firmes”. (7:9). Es necesario mantener la fe. Ella nos llevará a
una teología moral y a una espiritualidad santas y dichosas, en
las que encontraremos el amor del Señor y de todos Sus hijos,
verdaderos frutos de una saludable teología cristiana. Por sus
frutos reconocermos a los cristianos verdaderos, y no dejaremos
que los detractores de nuestros hermanos dañen nuestra confianza
en el Señor.
El
fraile Dennis Read pertenece a la Orden de los Carmelitas
Descalzos. Fue profesor de Teología Moral en la Catholic
University of America, en Washington, D.C.
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